Sociedad / 9 de junio de 2018

La guerra por la vida: dos posturas antagónicas

Un diálogo entre dos exponentes de las posiciones en pugna en relación a la despenalización del aborto: Lipovetzky y Obarrio. Derechos cruzados.

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Fotos: Marcelo Escayola y Cedoc
Obarrio y Lipovetzky debatieron durante más de una hora y media. Chicanas y diplomacia forzada.

Tienen una postura opuesta con respecto a la legalización del aborto pero fuerzan la diplomacia. Mariano Obarrio, el periodista que decidió organizar a los famosos que están en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, lleva un cuaderno con páginas llenas de estadísticas escritas a mano. Daniel Lipovetzky, el diputado de Cambiemos encargado del debate previo a la votación y que manifestó su posición a favor, escucha a su interlocutor sin mirarlo y espera sus silencios para contraponer con sus propios números. Ambos fueron convocados por NOTICIAS para debatir acerca del proyecto de ley que se votará el próximo 13 de junio en la Cámara de Diputados de la Nación. Al cierre de esta edición, los votos de los legisladores están peleados y todos los pronósticos indican que cualquiera puede ser el resultado de la votación. En más de una hora y media de conversación, con momentos tensos pero controlados, las palabras “vida”, “derecho” y “chicana” son las que más se repiten.

Noticias: ¿Por qué creen que se convirtieron en una especie de voceros en un asunto de mujeres?
Mariano Obarrio: Creo que no es un asunto de mujeres sino un debate de valores humanos. Tiene que ver con la mujer, obviamente, pero también con el ser humano en general, porque los niños por nacer no son solamente hijos de mujeres sino que son también hijos de varones. Además, está en juego el valor de la familia.
Daniel Lipovetzky: Coincido en que no es un tema sólo de mujeres y es una de las pocas cosas en las que vamos a coincidir con Mariano. Los embarazos no deseados son producto de una relación entre un hombre y una mujer. Por supuesto, no se nos escapa que está en juego el derecho de las mujeres a decidir y lo que padecen por realizarse abortos inseguros y condestinos.

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El primer cruce apareció cuando se mencionó las posibles consecuencias de los abortos clandestinos.

Obarrio: No es cierto que la salud psíquica, mental o espiritual de una mujer sea mejor con el aborto legal que con el clandestino. Los dos eliminan una vida del vientre de una madre. Existen los abortos clandestinos pero creo que el oficialismo tendría que plantear la prevención. Yo no estaría bien diciendo que existe una alta tasa de abortos clandestinos porque es responsabilidad del gobierno que no haya y perseguir a los que lo practican.
Lipovetzky: Es cierto que hay que seguir trabajando en el embarazo no deseado y con la ley de educación sexual integral, que muchas veces no se aplica por la oposición de los mismos sectores que antes la rechazaron y ahora la piden para rechazar el aborto. Hay mucho por hacer pero también hay que darle la posibilidad a las mujeres que decidan interrumpir el embarazo sin tener que ir a la cárcel por eso. ¿Por qué no hay condenas? Porque a los jueces les da vergüenza aplicar una norma de 1921, que se aprobó cuando las mujeres no votaban ni tenían la patria potestad de sus hijos. Hoy, los que están en contra de la legalización del aborto, como Mariano, están avalando una legislación que no responde al avance de los derechos de la mujer.

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Noticias: ¿La discusión es sobre cuándo empieza la vida o sobre la necesidad de regular este tema?
Lipovetzky: Hay que ser claros en esto. Si quieren ser coherentes con la posición de que son dos vidas, tienen que decir que no quieren que haya más abortos por causas de violación. Y tienen que decir que no quieren ley de fertilización asistida. Desde ese punto de vista, los embriones que se desechan también son vida.
Obarrio: Eso es una chicana. Nosotros creemos que el proyecto promueve los abortos y permite eliminar el embarazo cuando hay malformaciones físicas fetales, como síndrome de down, espina bífida, labio leporino o cardiopatías. También permite la eliminación de la vida cuando la mujer invoque causas de salud física o social, que es una causal muy amplia y muy subjetiva.
Lipovetzky: Había 10 proyectos. Algunos decían algo similar a lo que plantea Mariano pero no es el caso del que se va a debatir. Se consensuó un proyecto distinto y el tema de las malformaciones no está. La única posibilidad de que sea causal de aborto es la imposibilidad de vida extrauterina. También se incluyó la objeción de conciencia, entre otras cosas. Por lo tanto, la idea de que vamos a estimular, es falsa. Es más, después de la semana 14, vamos a mantener la punibilidad. Creemos que el derecho de la mujer tiene un tiempo para ser ejercido.
Obarrio: Me alegro que hayan retrocedido pero creo que las malformacciones graves todavía corren peligro. ¿Por qué? Porque se deja en el proyecto la causal de riesgo social o psíquico de la mujer. Y también, la posibilidad de eliminar la vida hasta la semana 14, permite que entre la semana 12 y 14 se hagan los análisis prenatales que arrojan la posibilidad de un síndrome de down o de una malformación.

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Noticias: ¿Por qué se habilitó este debate ahora?
Lipovetzky: El movimiento social fue creciendo. De hecho, ésta era la séptima vez que la Campaña por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito presentaba proyecto. El primero tuvo la firma de tres diputadas y hoy lleva 71. También creció la conciencia con las movilizaciones y la lucha de mujeres. Veníamos conversando con el Gobierno en la necesidad de que éste año podía ser un buen momento para tener una agenda vinculada a lo humano. El Presidente, a pesar de su posición personal, tomó una decisión histórica al apoyar el debate parlamentario, que era una deuda de la democracia.
Obarrio: Lo que marca Daniel es una parte. El Gobierno sabía que el primer semestre iba a ser duro y buscó plantear otro escenario de discusión que no fuera solamente la economía. Hay un sector del oficialismo, encabezado por Marcos Peña y Jaime Durán Barba, que quiere enviar señales a sectores del progresismo que pueden llegar a votar a Cambiemos porque están en contra del peronismo. Pero el gobierno comete un error porque el grueso de su electorado está en contra del aborto.

Noticias: ¿Cómo explican que se expongan estadísticas que se contradicen entre sí?
Lipovetzky: Las estadísticas son claras. Ellos insisten en que aumenta la cantidad de abortos con la legalización pero eso es relativo porque parten de un momento en que el aborto era clandestino y, por lo tanto, no había registros. Además, se suelen comparar con números de mitad del siglo XX y no se tiene en cuenta el crecimiento poblacional, el acceso a la información, lo que se desarrolló la salud pública en diferentes países. La única verdad es la realidad, decía el general. Y la realidad es que los países que legalizaron el aborto, disminuyeron la mortalidad materna.
Obarrio: Las estadísticas marcan que apenas legalizás, hay un aumento muy fuerte porque muchas mujeres pierden ese temor o culpa y entonces se largan a abortar. Ustedes son los primeros interesados en que no haya mujeres muertas por abortos clandestinos pero no persiguen el delito.
Lipovetzky: Porque no queremos condenar más a las mujeres
Obarrio:
No la condenes a que vaya a abortar
Lipovetzky: Que siga su embarazo aunque no quiera. Eso es lo que querés hacer.

Obarrio: ¿Para ustedes hay vida o no desde la concepción?
Lipovetzky: Es una discusión. El concepto de vida es una elaboración jurídica. Pero más allá de eso, creemos que hasta la semana 14 hay que darle prioridad al derecho de la mujer para decidir.

A pesar de que tanto Lipovetzky como Obarrio denuncian ser flancos de ataques de los grupos antagónicos, coinciden en que el debate, en líneas generales, se basó en el respeto.

Lipovetzky: Pudimos demostrar que hay un tema que divide pero se discute en el Congreso. Creo que la sociedad está mayoritariamente a favor. Esto fue un antes y un después para los futuros debates en el congreso.
Obarrio: Creo que cambió la sociedad porque es un tema que no estaba en la agenda y se han tenido que contraponer posiciones. Se creía que la corriente abortista era imparable y vemos que no es así. Las mujeres, cuando van al ginecólogo no preguntan cómo está mi bolsa de células o mi embrión, preguntan cómo está mi bebé. Lo que dice el corazón de una mujer es lo que queremos respetar.
Lipovetzky: Nosotros también queremos respetar eso. Seguramente la mujer que decidió seguir con el embarazo lo va a seguir haciendo pero queremos que desee lo contrario, lo pueda decidir sin correr riesgo de ir a la cárcel o morir.

 

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