Economía / 17 de junio de 2018

Cómo seguirá la economía con el programa del FMI

Cómo hará el Gobierno para aprovechar el crédito del FMI sin quemar más capital político. Ajuste, inflación, dólar y crecimiento.

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A contrarreloj, 30 días después de que el presidente Mauricio Macri anunciara que pediría un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI), este organismo de larga historia en la Argentina lo aprobó este 7 de junio. El Gobierno estaba apurado en mostrarles a los mercados que conseguía los dólares para calmar las renovadas expectativas de una mayor devaluación del peso. Tal vez por eso fue un 7 de junio tenso, con idas y venidas.

Ya por la mañana en la Casa Rosada se entusiasmaban con que no habría que esperar hasta el día siguiente para definir el pacto. El directorio del FMI adelantaría un día una reunión informal prevista para el 8 de junio. Con el correr de las horas del 7 de junio voceros del Gobierno soltaron que a las 17 en la Casa de Gobierno el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el entonces presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, anunciarían el acuerdo en conferencia de prensa. Otros lo negaban. Al mediodía, Macri soltó en el brindis por el Día del Periodista ante los acreditados en la Rosada: “Será un gran acuerdo para los argentinos”.

Después anunciaban que la rueda de prensa sería más tarde, al día siguiente o la otra semana. Finalmente se reprogramó para las 19, pero en el Centro Cultural Kirchner, que aún lleva el nombre del presidente que en 2005 había saldado la última deuda con el FMI para deshacerse de sus programas. Pasaban los minutos y Dujovne y Sturzenegger no aparecían. Comenzaron a hablar a las 20. La demora obedeció a que los funcionarios argentinos estaban a la expectativa de qué ocurría en Washington, donde los directores del FMI, es decir, su poder político, votaba el programa stand-by que habían pactado el staff del organismo, con el jefe para Sudamérica, el italiano Roberto Cardarelli, a la cabeza, y el equipo económico argentino. Los negociadores locales fueron los secretarios de Hacienda, Rodrigo Pena, de Política Económica, Sebastián Galiani, de Coordinación del Ministerio de Hacienda, Guido Sandleris, y de Finanzas, Santiago Bausili.

El FMI finalmente anunció el acuerdo poco antes de las 20, aunque aclaró que está aprobada por el staff, pero no aún por el directorio. Prestará 50.000 millones de dólares a tres años. Primero llegarán 15.000 millones y después se verá según las contingencias. El Gobierno venía hablando de 30.000 millones por 2018 y 2019. Además se sumarán 6.500 millones más de créditos de los bancos Mundial, Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Ajuste. No habrá recortes fiscales adicionales a los ya anunciados para 2018: la meta de déficit fiscal primario (antes del pago de deuda) se mantiene en 2,7% del PBI, que se había reducido en plena corrida cambiaria respecto del 3,2% presupuestado. En cambio, en 2019, año electoral, en lugar del 2,2% previsto originalmente por el Gobierno, bajará al 1,3%. Y en 2020, cuando Macri haya sido reelecto u otro presidente ejerza el poder, en vez de un rojo del 1,2% como preveía el equipo de Dujovne, deberá haber un superávit del 0,5%. El ministro calcula que este año la economía crecerá un 1,4%, en lugar del 3,5% presupuestado. Para 2019, un 2%. El Banco Central, que había elevado su meta de inflación 2018 de 10% al 15%, ya no tendrá una para este año. Sturzenegger anunció que habrá una del 20/21% para los próximos 12 meses, a junio de 2019, con la intención de converger en 17% a fines de 2019.

Daniel Artana, uno de los economistas jefes de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y fugaz secretario de Hacienda del Gobierno de Fernando de la Rúa, opinó: “Necesitamos financiar un ‘soft landing’ (aterrizaje suave) de la cuenta corriente (componente de la balanza de pagos del país donde prevalece el resultado comercial), que fue muy alto en 2017, de 30.000 millones de dólares. Para lograrlo se necesitan 80.000 millones en los próximos tres años. Para cerrar esa brecha, el FMI no te alcanza, en una economía con problemas y que no atrae inversión extranjera directa”, advierte Artana.

Sin embargo, el economista de FIEL destacó: “El monto del programa es bastante más de lo que se esperaba. Es contundente. Eso va a ayudar a tranquilizar a los mercados y a dar a la economía el financiamiento que necesita para hacer el ‘soft landing’. La reducción del déficit fiscal se cargará menos este año y más en 2019. Eso está bien porque te permite planificar. La mejora fiscal será toda por el lado del gasto: en tres años se bajará 3,7% del PBI, sobre todo en inversión pública, que supongo que pensarán reemplazar con las PPP (obras de participación público-privada)”. Por ahora el mercado está lejos de tranquilizarse, por lo que evidencian el dólar y el riesgo país.

Artana también se preguntó si el rescate alcanza para cubrir los vencimientos de deuda. “En moneda extranjera, la Nación tiene vencimientos de capital e intereses por 16.000 millones de dólares en 2019. En 2018 sólo te faltan cubrir 8.000 millones. Así que en total son 22.000 millones. Pero tenés vencimientos de letras de corto plazo de 20.000 millones de dólares y de deuda en moneda nacional por 5.000 millones en 2019, que debés financiar en el mercado local. Además tenés que financiar el déficit fiscal primario (antes del pago de deuda) que serían 8.000 millones en 2019 si la meta es 1,3% del PBI. Con 30.000 millones en dos años, te alcanza para pagar la deuda y el déficit primario”, advirtió Artana.

El economista de FIEL opinaba que el salvataje con el FMI bajaría el riesgo país y facilitará el financiamiento en los mercados. “Antes del acuerdo podías colocar deuda al 8,5% o 9%. No es que no podías colocar. Pero un paquete de 30.000 millones te permite transitar razonablemente”, proclama el ex secretario de Hacienda de De la Rúa. ¿Qué es razonablemente? “Crecer 1% en 2018, con una inflación del 27%. Crecer en 2019 un 2%, si mejorás la cosecha de este año, y con una inflación del 19%. Es decir, es pasarla con recesión. En cambio, sin dólares la economía se ajustaría con recesión”, opinó el economista de FIEL.

Contundente. Otro ex secretario de Finanzas, Miguel Kiguel, de la consultora Econviews, coincidía en que el programa de financiamiento “es contundente, mucho más de lo que el mercado esperaba y casi todo del FMI”. Al ex funcionario del Gobierno de Carlos Menem las condicionalidades de ajuste fiscal le parecen “muy razonables, sin mayor reducción del déficit fiscal este año, una baja más ambiciosa de la esperada pero alcanzable en 2019 y un objetivo de inflación desafiante pero no imposible para ese año”.

El economista Fabio Rodríguez, de la consultora M&R, analizó que “el monto del acuerdo anunciado debería ser suficiente para mejorar las expectativas a corto plazo y dar por concluida la crisis cambiaría e incertidumbre con el dólar”. “Se apuesta a recuperar el financiamiento voluntario ya que con los 56.500 millones de dólares se muestra al mercado que la Argentina tiene ya financiada sus necesidades hasta 2020, siempre que se renueve la deuda interna. Además, se aprecia un ajuste fiscal severo para 2019, unos 20.000 millones de dólares, que se combina con una meta de inflación muy optimista, junto con un enfoque donde se pretende que el Central gane autonomía pero perdiendo flexibilidad al eliminarse todas las posibilidades de financiamiento monetaria. Se está priorizando cerrar los desequilibrios fiscal y monetario de Lebac por sobre rebotar y crecer más rápido. Al Gobierno se le planteará un dilema reñido entre cumplir estos compromisos y estabilizar la macro versus la capacidad de disponer de instrumentos para aumentar la producción, los ingresos y el empleo en un año electoral”, concluyó Rodríguez, socio de quien fuera presidente del Banco Provincia de la era Scioli, Gustavo Marangoni.

Su colega Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Ecolatina, tampoco era demasiado optimista: “El Central sigue con el régimen de metas de inflación, otra vez fijadas por él, y el Gobierno aplica más recorte del déficit fiscal primario, pero otros economistas consideramos que acá hubo un problema de déficit del balance de pagos. Quizá la única novedad no tan ortodoxa es que el FMI podría habilitar un monto bajo adicional del gasto para la asignación universal por hijo si hay problemas sociales. Pero acá el riesgo es seguir aplicando la misma receta que no viene funcionando. Al menos ahora el Gobierno tiene el blindaje de los dólares, que ayuda a despejar un poquito la incertidumbre cambiaria. Todo lo que es independencia del Banco Central, el fin de la asistencia al Tesoro y la cancelación de Lebac con los fondos que le pague el Tesoro por vencimientos de letras intransferibles busca frenar la inflación con un monetarismo puro”.

El economista Hernán Hirsch, de FyE Consult, opinó que se trata de un acuerdo que “apunta a recuperar la confianza y el acceso del Tesoro a los mercados de crédito, y por eso hay un cash inicial y después el resto es contingente”. “Para recuperar la confianza, el Gobierno acelera el programa de convergencia (hacia el equilibrio) fiscal, pero con metas light para 2018 al mantenerse la fiscal y eliminar la de inflación. Así el Banco Central puede trabajar tranquilo. Sturzenegger recibió un tremendo respaldo. Eliminará el financiamiento al Tesoro para fortalecer la demanda de activos domésticos en dólares y en pesos. Pero no se percibe que se reduzca el déficit externo, lo que hace que siga siendo muy vulnerable el plan económico”, alertó Hirsch. El apoyo a Sturzenegger se diluiría en siete días.

Visión K. Emmanuel Álvarez Agis, el ex viceministro de Economía K que ahora conduce la consultora PxQ, advirtió que “hay que despedirse del crecimiento por los próximos dos años, o incluso tres, si el programa se mantiene en 2020”. Señaló que “la prueba de fuego serán los próximos días, cuando el Central retire la oferta de 5.000 millones de dólares a 25 pesos para ponerle un techo al dólar, lo que es una apuesta de alto riesgo”. A Álvarez Agis le pareció “un error retirar ese techo cuando los fondos recién van a llegar en diez días y cuando no está claro si se van a poder usar para poner un techo al dólar, con lo que es probable que en las próximas ruedas el Banco Nación siga vendiendo para contener”. Tenía razón.

Entre los economistas diputados, la kirchnerista Fernanda Vallejos reconoció que “los 50.000 millones de dólares alcanzan para calmar a los acreedores de la Argentina”, pero alertó que la crisis del sector externo persiste: “Entre fuga de capitales, remisión de utilidades de las multinacionales y déficit comercial, las proyecciones nos permiten esperar una salida de 17.000 millones en el segundo semestre de 2018 y 33.000 millones en 2019. No está claro cómo el Gobierno va a solucionar este alarmante desbalance. El FMI no provee respuestas para los desequilibrios que originaron las políticas de Macri, salvo una devaluación feroz que, sumada al brutal ajuste fiscal y salarial, nos haría esperar una recesión con inflación dramática para la vida de los argentinos”. Otra que acertó.

Por el contrario, el oficialista Eduardo Amadeo opinó que es “un programa más importante que lo que se esperaba, en todo sentido, con aspectos inéditos como la restricción del financiamiento del Central”. Vaticinó que “debería dar seguridad a los mercados para retomar el crecimiento y la inversión”. Por ahora nada de eso ocurrió.

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