Mundo / 2 de julio de 2018

La crisis de los inmigrantes

Europa y EE.UU. ensayan acciones para frenar las inmigraciones masivas, usando a países limítrofes y grupos de mercenarios.

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La crisis mundial de los migrantes y refugiados que está afectando al hemisferio occidental, alcanzó un punto sin retorno. Millones de personas indocumentadas intentan llegar a los Estados Unidos o a Europa mientras las grandes potencias endurecen sus controles fronterizos, o peor aún, derivan en países limítrofes la responsabilidad de frenarlos.

Dos escenarios han conmocionado a la opinión pública mundial en las últimas semanas. Por un lado, el Mediterráneo Central, donde el domingo 10 de junio el barco Aquarius de la ONG Sos Mediterranée rescató del mar a más de 600 migrantes tras días a la deriva por la negativa del gobierno de Italia y de Malta a darles asilo. Nueve días después, el martes 19, una patera de madera con un número desconocido de refugiados se hundió dejando sólo 5 sobrevivientes. El mismo día, otra patera de hule corrió la misma suerte logrando un grupo de pescadores salvar a la mitad de las personas a bordo. El miércoles 20, la Guardia Costera libia realizó una operación frente a Garabulli, donde 50 personas perdieron la vida. Unas 234 personas a bordo de la nave Lifeline, de la ONG alemana Seenotrettung, esperan desde hace días que se les asigne un puerto, al cierre de esta edición.

Por otro lado, la frontera caliente entre Estados Unidos y México, donde miles de niños fueron alejados de sus padres y llevados a establecimientos más parecidos a una cárcel que a un refugio, con la intención de disuadir a esas familias que quedarse al norte del Río Bravo no es una buena idea. Jeff Sessions, fiscal general de Estados Unidos anunció la semana pasada las nuevas restricciones para los solicitantes de asilo: no hay lugar para las víctimas de la violencia de las bandas organizadas ni por abuso doméstico. Por su parte, el verborrágico Donald Trump atacó por Twitter al sistema judicial estadounidense, exigiendo la deportación directa a todo inmigrante ilegal, sin juicio previo, mientras grita como desaforado exigiendo una reforma migratoria de tolerancia cero hacia los ilegales.

Según la Casa Blanca, unas 50 mil personas llegan cada mes a la frontera con México. Si bien no hay cifras oficiales, la agencia Associated Press estipula que más de 2 mil niños han sido separados de sus padres sólo entre abril y junio de este año, al intentar cruzar de forma irregular a Estados Unidos.

Del otro lado del Atlántico, 41.381 migrantes han llegado por el mar a Europa en lo que va del año, más de mil se han ahogado intentándolo, y otros 7 mil han sido “rescatados” por las fuerzas libias, según datos de la ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. El año pasado, la cifra de migrantes llegó a los 200 mil.

El origen. San Pedro Sula en Honduras, es uno de los lugares con el mayor número de asesinatos del mundo producto del enfrentamiento entre la Salvatrucha mara y la 18 Mara. El control del territorio de las bandas armadas incluye desde hace unos años un nuevo integrante: los desplazamientos realizados por la lucha del gobierno mexicano contra los cárteles de la droga, que se han replegado hacia América Central.

La posición estratégica de San Pedro Sula lo convierte en la principal ruta de los narcotraficantes colombianos y mexicanos camino a los Estados Unidos.

El llamado Triángulo Norte integrado por El Salvador, Honduras y Guatemala, ha desplazado en los últimos años a México en cantidad de inmigrantes ilegales hacia el país del norte. Si bien las personas que huyen de los estados de Michoacán y Guerrero, también se cuentan de a miles, México además de ser un país emisor, es también un país de tránsito. Según el informe publicado por ACNUR, “Mujeres a la huida”, El Salvador, Guatemala y Honduras ocupan el primero, tercero y séptimo lugares respectivamente en tasas de homicidios femeninos a nivel mundial.

Según datos de la Cancillería de Honduras, Estados Unidos ha deportado en lo que va del año más de 12 mil hondureños (en Guatemala la cifra sería de 24 mil), sin embargo en la actualidad, México deporta más centroamericanos que Estados Unidos y es el lugar donde se encuentran las más grandes redes de tráfico y explotación de personas indocumentadas.

El Plan Frontera Sur llevado a cabo desde 2014 por Estados Unidos, otorga ayuda financiera a México para detener y repatriar a los migrantes de Centroamérica y en tan sólo un año de implementación, los índices de detención de ilegales en la frontera norteamericana descendieron un 58 por ciento.

Intermediario. Misma suerte corren aquellos que intentan llegar a Europa desde África o Medio Oriente. Ya sea por el tapón de Turquía o el Sudán y Libia, Europa al igual que Estados Unidos, ya no hace el trabajo sucio.

Primero, a cambio de 3 mil millones de euros, Europa cerró el corredor de los Balcanes, a través de un acuerdo terrible con la Turquía de Erdogan. Luego, con Libia, donde el gobierno italiano se desligó de sus responsabilidades sobre el Mediterráneo realizando un trato poco transparente con representantes libaneses acusados del comercio de personas y crímenes de guerra, un país al que no se le reconoce gobierno alguno.

Y por último Sudán, país que tiene un embargo de armas y cuyo Presidente de facto, Omar Al Bashir, tiene pedido de captura internacional. Pese a esto, la Unión Europa ha establecido un diálogo con varios países africanos en el llamado Proceso de Jartum (la capital de Sudán) y ha aportado cuantiosos fondos para la activación de un centro de contraterrorismo. La policía de Sudán, que es la encargada de patrullar las costas y luchar contra los traficantes de personas, recibe ayuda de la llamada Fuerza de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), una delegación del Ejército sudanés formada por la milicia mercenaria Yanyauid, involucrada en ataques contra civiles en el conflicto de Darfur.

Los principales obstaculizadores del corredor a Libia, son los mismos que han sido acusados de traficar personas en el desierto, como lo expuso un informe de Human Rights Watch: una persona puede ser vendida como esclavo por 300 dólares.

La UE con Angela Merkel y Emmanuel Macron como resistencia, atacada por Estados Unidos por fuera y los xenófobos por dentro, deberá jugarse en dos partidas (la reunión del Consejo Europeo el 28 y 29 de junio y la Cumbre de la OTAN, el 11 y 12 de julio) no sólo el futuro escenario geopolítico de los próximos años, pero también un modelo de humanidad.