Empresas / 16 de julio de 2018

El avance de las fintech: los bancos online pisan fuerte

Moni, Mercado Libre y Afluenta inquietan a la regulada banca tradicional. Sus armas.

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Plataformas amigables. Intuitivas. Bots que resuelven o intentan resolver las dudas del cliente. Créditos por celular. En menos de 24 horas. Inmediatez. Sin formularios. Sin colas. Sin demasiadas preguntas. A dos clicks de distancia. Son los jugadores de nicho que irrumpen en el sistema financiero tradicional: las empresas fintech, que combinan finanzas con tecnología. Descomponen el menú de prestaciones de un banco, se focalizan en un servicio puntual y le aplican tecnología y agilidad para mejorar la experiencia del cliente en un entorno enteramente digital.

Dentro la industria fintech, que incluye desde pagos con el celular hasta el Bitcoin o los seguros online, el segmento de créditos es el que muestra mayor crecimiento en cantidad de jugadores: se ha duplicado en el último año el número de empresas en el mercado, según la firma Finnovista. Las tres principales compañías llevan colocados cerca de 2.000 millones de pesos. Ahora son 20 las que atienden necesidades de financiamiento insatisfechas en el sistema tradicional. El fundamento del negocio: la Argentina es un país de ingresos medios que financia al sector privado como una nación de ingresos bajos, como Palestina o Zambia.

Hay mucho espacio para prestar sin chocarse con los jugadores tradicionales. “Las fintech que ganan mercado son las que cuentan con alguna ventaja competitiva o apuestan a un segmento especializado”, dicen en la fintech Moni. La compañía libra 25.000 microcréditos mensuales, de hasta 20.000 pesos y a un plazo máximo de seis meses. “Un mix entre billetera virtual y tarjeta de crédito”, explican.

Mercado Libre. Mercado Crédito financia a vendedores de Mercado Libre el capital de trabajo y alcanzó un ritmo mensual de 100 millones de pesos. Afluenta trabaja en finanzas colaborativas: préstamos persona a persona que conectan inversores con solicitantes de fondos.

“En muy poco tiempo, las compañías fintech han generado efectos transformadores en la industria”, dice Claudio Fiorillo, de la consultora Deloitte. “Han llevado a que los clientes esperen un servicio sin interrupciones, aprobaciones de créditos rápidas y pagos gratuitos de persona a persona. Aun así, aún no han logrado establecerse como jugadores dominantes de la industria. Sea porque no han podido convencer a los clientes tradicionales de sus beneficios o porque no se han establecido los niveles de confianza necesarios.”

Moni. Las compañías explican que el siguiente paso es securitizar una parte de su cartera y venderla en el mercado. Luego de una postergación por el mal clima financiero, Moni emitió un fideicomiso por 100 millones de pesos compuesto íntegramente por préstamos originados de forma digital. Mercado Crédito presta con capital propio, pero trabaja en una emisión local de 300 millones de pesos para expandir el ritmo. También en Brasil.

Afluenta. En Afluenta los capitales provienen de los cerca de 7.500 microinversores de la plataforma, pero también está en carpeta de la Comisión Nacional de Valores (CNV) la aprobación de un fondo de inversión cerrado por 250 millones de pesos. “Va a tener rendimientos superiores a las Lebac”, adelanta Alejandro Cosentino, su fundador.

Hace unos meses, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó su primera operación fintech al invertir 3 millones de dólares en Moni, con el objetivo de “expandir la cartera de crédito de en los sectores subbancarizados”. Y aterrizan en el mercado de préstamos no bancarios otros jugadores locales: los fundadores de Despegar compraron 51% de Cash Online, otro de los emprendimientos.

“En el mundo, los bancos trabajan mucho con las fintech porque evaluamos mejor a un segmento de clientes que los bancos no monitorean”, cuenta Cosentino, de Afluenta. “Algunos solicitantes son directamente rechazados. ¿Por qué no subir la tasa de interés del préstamo hasta compensar ese riesgo adicional?”, se pregunta. Afluenta tiene siete segmentos de clientes ordenados por perfil de riesgo y les ofrece un precio en consecuencia. En el detrás de escena, la empresa puede calcular sobre labase de su estadística las probabilidades de honrar los compromisos que tiene cada perfil.

Es que en el corazón de los modelos de préstamos alternativos está el sistema de scoring y el manejo de datos. Un proceso complejo de inteligencia artificial donde se mira una enorme cantera de variables hasta llegar a la información de verdadero valor: patrones esperados de comportamiento.

Mercado Libre tiene 5 millones de vendedores en la Argentina. A una pequeña porción, unos 32.000, que vive de comerciar en la plataforma, le realiza en tiempo real una oferta de crédito a sólo dos clicks de distancia, depositados al día siguiente en su cuenta bancaria. El promedio es de 130.000 pesos (máximo de 4 millones), y se destina mayormente a capital de trabajo. Sin papeles. Sin firmas, y aun así con una incobrabilidad por debajo del 5%. No necesita preguntar demasiado, lo sabe casi todo de la empresa.

“Para el banco, una pyme es quizás más difícil de entender”, opina Martín de los Santos, vicepresidente senior de Mercado Crédito. “Nosotros conocemos la información. Son usuarios que entran todos los días a la plataforma, algunos con más de 20 años de historia. Tenemos más que el balance. Vemos cuánto venden todos los días, qué productos, en qué región, cómo resuelven sus problemas. Miramos entre 400 y 500 variables propias sobre las cuáles tenemos un modelo de inteligencia artificial que define una oferta de crédito. El 95% del scoring se basa en variables internas”, agrega De los Santos.

Y agrega un dato relevante: “El 40% de los vendedores que toman un préstamo en la plataforma tiene en los burós de crédito tradicionales una calificación inferior al mínimo que pide cualquier banco para financiarlos. Por ende, son pymes que no podrían tener oferta de crédito por no tener ranking suficiente”.

Trágico final. El último 15 de junio dejó en shock al ecosistema local de las fintech, al conocerse la noticia del fallecimiento del Alejandro Estrada, presidente de la nueva Cámara Argentina de Fintech, lanzada en 2017.

El creador de las plataformas iBillionaire y Moni, de 49 años y padre de cuatro hijos, sufrió un accidente fatal de paracaidismo en Brasil, deporte extremo que lo apasionaba desde muy joven.

“Unamos a todo el sector fintech como industria para tener una voz institucional y armar un sector muy dinámico”, le escribía por Whatsapp en 2016 a Alejandro Cosentino, uno de los vicepresidentes de la entidad. La cámara lo despidió con el siguiente mensaje vía Twitter: “Emprendedor ejemplar y uno de los padres de nuestra industria. Seguiremos firmemente con tu legado hacia la educación e inclusión financiera”.

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