Opinión, Política / 3 de agosto de 2018

#ChoferGate: ¿y dónde están los cuadernos?

Misterio y polémica. El valor de una prueba. La verdad, lo verosímil y la hipótesis judicial. Problema de fondo: nadie confía en el sistema.

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Entre activistas fanatizados en defensa de CFK y periodistas celosos porque no tuvieron la primicia, el #ChoferGate entró en una sombra de descrédito en los medios y las redes sociales.

Empecemos por el principio: está bien desconfiar.

El juez y el fiscal no son confiables. Sobre todo el primero, Claudio Bonadio, parece obsesionado con CFK y la propia Camara Federal debió llamarlo a recato en un par de causas. Ambos son personajes influyentes en la dirigencia política, sobre todo peronista.

El chofer, ex militar y ahora “arrepentido” Oscar Centeno tampoco parece un nene de pecho.

Y su ex pareja, Hilda Horovich, no declara por amor a la Patria, sino, al parecer, en defensa propia. O por interés, que en términos judiciales lo mismo da.

Los benditos cuadernos de Centeno no aparecen y allí se ha centrado la controversia. Se equivocan quienes anclan sus críticas en ese punto.

Las fotocopias que constan en actas fueron reconocidas por el imputado-colaborador. Su ex, que no parece actuar en consonancia con él (más bien todo lo contrario, ya que lo denuncio en noviembre del año pasado), da testimonio de la existencia de los cuadernitos y su contenido tipo diario de la corrupción.

Con mucho menos que eso se iniciaron investigaciones judiciales exitosas en todas partes del mundo. Y si el cuaderno estuviera físicamente en el juzgado, tampoco sería una prueba contundente ni definitiva.

El problema no es el cuaderno. Es un indicio. Con que sea verosímil alcanza para trazar hipótesis. El tema son los hechos. De determinarlos en base a un sistema serio y articulado de pruebas depende la verdad. Que será una “verdad judicial” construida por hombres de carne y hueso, falibles, poco confiables en este caso puntual.

Quienes desacreditan indicios y mensajeros resultan ser menos confiables aun. Rechazan que la investigación avance. No quieren saber. Quieren ganar. O no perder por afano.

En lo personal, no creo en nadie. Ni soy optimista con que se haga justicia. Sin embargo, apegarse a los hechos de fondo es el único modo de que una investigación cualquiera prospere. Y de que un día, de tanto apegarnos a los hechos y despegarnos de las creencias fanáticas, logremos tener un sistema judicial en el cual depositar confianza.

 

*Jefe de redacción de NOTICIAS.

 

 

4 comentarios de “#ChoferGate: ¿y dónde están los cuadernos?”

  1. Que esto es un operativo PRO como un rancho no hay ninguna duda. Es decir lo de los cuadernos es trucho y el Centeno éste, más trucho todavía.
    Lo que debe ser cierto es la información que hay en estos que sale de otro lado, el cometeo ha existido y con este “operativo” lo ponen en evidencia.
    Si tenemos en cuenta que una elección general para un partido importante cuesta unos u$s 150 millones, y de algún lado tiene que salir, en los 12 años de los K ha habido varias, por lo tanto los u$s 200 millones cometeado son una cifra mínima.
    Otra cosa, porque el “aparato” Centeno que fotografiaba y filmaba las pelotudeces más increíbles NO FILMÓ LOS BOLSOS CON LA GUITA, esa si hubiera sido una prueba concluyente.

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