Personajes / 27 de agosto de 2018

Lizy Tagliani: “En las redes nadie me trata en masculino”

De mediática a popular en meteórico ascenso. Ausencias irreemplazables y eterno contrapunto con Flor de la V.

Ni sillones aterciopelados ni espejos multiplicados. En este camarín no hay vestigio de glamour de purpurina. Apenas una cabeza de telgopor con una peluca y el aroma de una napolitana que se enfría al calor de la charla. Edgardo Luis Rojas o Lizy Tagliani, según los papeles o la historia, no necesita más que eso para saber que está donde siempre quiso estar. Ya no hay necesidad de rebelarse con tetas hechas con medias ni jeans transformados en minifaldas. Imparable y a contrapelo, con magia mundana transformó malicia en calor de pueblo, a fuerza de mirar el vaso lleno, aún cuando la olla estuviera medio vacía. “Nunca añoré la vida de los otros“, asegura. Aún cuando los no se multiplicaron, ni cuando la discriminación se le volvió una película repetida, ni cuando su principal espectadora ya no esté para aplaudirla. “Yo trabajo y trava-yo”, bromea con esa sonrisa gigante. Arranca a las 4 para ir a la radio con Santiago del Moro, se pone el traje de panelista con Vero Lozano y los fines de semana sale de gira con “Mi vecina favorita” mientras salpica con su unipersonal “Liberate” en el Teatro Liceo. De lunes a lunes, se mantiene ocupada. Para alejarse de las soledades, para arroparse en el cariño de la gente, para volverse esa celebridad de barro, pero con brillo de oro.

Noticias: ¿Qué le pasa cuando se baja de los tacos?
Lizy Tagliani: Los revoleo. Me encanta andar en patas. Después repongo energías con mis seis perros, juego a ser madre de familia. Llego y les grito: ”¡No puedo creer este desorden! ¡Se van de esta casa!”. Cuando se van a la puerta, me miran con cara de: “¿Es en serio?”

Noticias: Acompañó a Marley a cubrir el Mundial de Rusia, ¿le dio miedo entrar a un país con fama de homofóbico?
Tagliani: Fui con la expectativa de terminar en cana o muerta. No era miedo literal, pero sentía que me iba a pasar algo y se lo planteé al canal. Me decían que me relajara, parece que en los mundiales hay como una ley universal donde todo se calma. En el aeropuerto llego a migraciones con mi pasaporte con la foto de Edgardo Luis Rojas y cuando voy a revisarme, ¡zas!, el tipo se corre y me palpa una mujer. Eso fue tranquilizador porque acá, con leyes y todo, ¡andá a que te palpen en la comisaría! Ya en Rusia, sentí un respeto grande, pero temeroso. No sé qué pasaría si se besan dos chicos, en la calle no se besa nadie, ¡lo ven fatal! Y yo me colgaba a todos…

Noticias: Al fin y al cabo, fue la única travesti que cubrió un mundial.
Tagliani: Sólo diez mujeres cubrieron el Mundial y soy la primera trans, ¡y en Rusia! ¡Estoy para el Guinness!

Noticias: ¿Cómo fue la convivencia con Marley y Mirko?
Tagliani: Fabulosa. Soy como una tía que consiente a su sobrino y Marley es tan buen compañero. Éramos un combo con el equipo de producción y el bebé. Salíamos a las 8 y volvíamos a la 22. Nos moríamos de risa.

Noticias: ¿Estar con Mirko no le movilizó el instinto maternal?
Tagliani: Para nada. Amo a los nenes. Soy lúdica, no tengo vergüenza, me tiro al piso, te tomo la mamadera, hago cualquier cosa que haga feliz a un niño, pero no tengo ganas de tenerlo en casa. Aunque todos evolucionamos, soy un viejo travestón que aspira a tener marido, un gato y un helecho. No tengo la necesidad de ser madre, pero si hay un niño que necesita una madre, no tengo problema en serlo. Es raro, pero no es lo mismo. Si me dicen: “Este chico se quedó sin mamá”, no me importa si es rubio, gordo o no tiene brazos, me lo quedo.

Noticias: Con su participación en el Mundial, en el programa de Vero Lozano y con su humor franco y casi brutal, está en el podio de la gente.
Tagliani: Creo que es porque les doy una cuotita de esperanza. La gente que tiene un laburo que no le gusta tanto, que no llega a fin de mes, que no tiene los cánones de belleza ni la intelectualidad y ve que logré esto, se siente identificada. ¡Soy como un curso de autoayuda viviente!

Noticias: Hay una movida donde las actrices dicen su edad y se enorgullecen de arrugas y celulitis, ¿se siente una pionera a la hora de mostrarse sin complejos?
Tagliani: Intento convertir lo malo en gracioso. Bromeo con mi fealdad porque soy muy segura. Puedo mirarme al espejo tranquila. Históricamente, cuando no tenía para comer, me trataba igual. Mi humor no es una herramienta para ganar plata o ser famosa.

Noticias: ¿De dónde sacó esa autoestima?
Tagliani: De mis padres, pero más de mi mamá, Celestina (Tina) Gallardo. La victimización en mi casa no existía. Se vino del Chaco, sola, soltera y embarazada como una perra. Porque allá te agarraban en el campo como a la pasada. Nunca supo quién era mi padre. Como no me interesó saberlo, a ella tampoco. No tuvo mucha opción: o abortaba, o me dejaba con mi abuela haciéndome pasar por su hija, o me regalaba. Pero toma el tren y se viene a Buenos Aires. Vivíamos en una pieza con techo de cartón, pobreza total.

Noticias: ¿Ella siempre fue así, de ir para adelante?
Tagliani: Le salía de adentro. Murió de cáncer y soy una convencida de que el cáncer viene por algo que no se dice. Fue por la amargura que nunca dijo. ¡Fue la inventora de las bruschettas! No teníamos para comer y con el pan viejo que le regalaban en la panadería, los tomates pasados que tiraban en la verdulería y algo de chicharrón, los ponía al horno, armaba la mesa con una servilleta de cada color y te hacía un festín.

Noticias: ¿De dónde sacó la figura masculina?
Tagliani: De mi papá, José Rojas. Era carnicero y un hombre encantador, correcto y protector. Me cuidaba, me mimaba y a mamá la tenía como una princesa. Era todo.

Noticias: ¿Cuándo apareció en su vida?
Tagliani: Cuando tenía nueve. Ahí mi vida cambió. No éramos ricos, pero me mandaron a colegio privado. Con el tiempo, me pregunté si mi mamá se casó con él por amor o para darme una vida mejor. Al poco tiempo de morir él, ella empezó a salir con Jorge Tagliani. Pero nunca se lo pregunté.

Noticias: ¿Padeció mucha discriminación?
Tagliani: Nunca sé cómo explicar esto. Viví en un momento de tanta discriminación que en cierto punto fue beneficioso. Yo era el puto, el trava, el marica, pero también estaba el gordo, el pobre, el negro. Se escupía para todos lados.

Noticias: Hace poco se puso mal por un entredicho con Flor de la V. Ella la acusó de hacer mal a la comunidad trans con sus chistes y su forma de encarar la identidad de género.
Tagliani: Aclaré el tema con Florencia, pero cada una tiene su postura. Nunca me puso mal lo que soy porque no lo voy a modificar. No me gusta que me subestimen. Soy una mujer evolucionada. Hoy no digo las barbaridades que decía hace cinco años. Pero no porque alguien me lo haya dicho, sino porque me di cuenta de que lastimaba y de que no todo el mundo está preparado para reírse de sí mismo. Pero poner en mí la discriminación trans es como tirarme una mochila con adoquines. Porque si me callo, esto no es un paraíso. Hay que educar al mal educado.

Noticias: Si el prejuicio es de los otros, ¿por qué se la agarra con usted?
Tagliani: No sé. No hay nadie en las redes que me trate en masculino. Capaz que hay chicas que padecen por lo que yo tengo asumido. Pero no es por mi chiste, sino por esa persona que les hace padecer. En lugar de quedarte con lo que digo, quedate con lo que hago. Soy travesti desde los trece. Trabajo desde el año 88, de lunes a lunes. No tengo causas ni vicios. La gente me quiere. Soy una persona de bien y puse al colectivo en una buena situación. Para muchas, el objetivo de una chica trans es ser mujer. Por eso está este abuso de hormonas, de operaciones. A mí nunca me importó. Hoy podría ser Tini de Bucourt, pero siempre quise ser yo. Para mí ser mujer era tener tetas, nada más. Sé bien los genitales que tengo debajo de mi ropa interior, pero jamás me vi como un hombre. Yo soy mina. Con respeto, la gente me puede decir Lizy o Luis y lo acepto. No necesito borrar mi pasado ni mi historia, hay gente que sí.

Noticias: ¿Qué hace para relajarse?
Tagliani: Apago la luz y pienso en qué estaría haciendo con mi mamá con todo lo que tengo ahora: plata, fama…

Noticias: ¿La extraña mucho?
Tagliani: Muchísimo. No sé si le pasa a todo el mundo, pero todos los días, aunque sea un segundo, la siento viva. Por ejemplo, voy a un lugar de gira y digo: “¡Uy mamá se muere si ve esto!”, y ahí me digo: “Pero si está muerta”.

Noticias: ¿La llegó a ver famosa?
Tagliani: Murió en el 2001 así que no vio a su nena estrella. Quiero tener a mi mamá. Abrazarla, tocarla y llevarla a viajar, que le encantaba y nunca pudo porque no teníamos un mango. Es mi peor castigo. Antes, con la muerte, pensaba cuánto falta y hacía cuentas: “Mi mamá tiene 65, va a vivir hasta los 85, me quedan 20 años para disfrutar con ella lo que gane con mi trabajo”. Al final se me murió a los 65. Tenía cáncer. Cuando la operaron, la abrieron y la cerraron. Duró cinco meses. A la mierda la teoría. No le dije que se iba a morir. Le inventé que era como un Falcon viejo al que le habían cambiado el motor y que todos los días se iba a sentir peor porque el motor se estaba acomodando. La extraño mucho y tengo esa necesidad de ser querida. Por eso cuando me pegan, primero me entristece, después me pongo fuerte.

Noticias: Ahora que puede elegir, ¿qué le gustaría hacer?
Tagliani: Hasta ahora hice lo que quise. Quiero que me hagan hacer algo que me desafíe, que me digan: “Acá no se hace lo que vos querés”, que me pongan un límite.

Noticias: Cuenta que no fue abortada, ¿tiene su propia opinión sobre el aborto?
Tagliani: No quiero que mi historia me vuelva egoísta. Me da escalofríos pensar en estar en esa situación. Pero estoy convencida de que si hay que hacerlo, que sea legal, que tenga el marco que corresponda para hacerlo bien y saludablemente. No estoy en contra, pero no me lo imagino.

Noticias: ¿En dónde se ve en diez años?
Tagliani: Con mi marido en Adrogué y siendo muy famosa.

Noticias: ¿Qué le gusta de la fama?
Tagliani: Un día haciendo temporada en Carlos Paz me dejaron afuera de la tapa de una revista. Esa noche salía de un boliche y viene un periodista a preguntarme qué pensaba. Cuando empiezo a hablar, se prende una cámara y otra y otra. “No puedo hablar ahora chicos”, dije mientras me iba y todos me perseguían. Fue un éxtasis absoluto. No sé si soy muy frívola, pero me encantó estar en ese lugar. Quiero que me persiga la prensa, hacerme la inaccesible, estar en el candelero. Quiero ser famosa.

Gabriela Picasso