Costumbres / 28 de agosto de 2018

Lo que hay que saber de los nuevos divorcios

Cómo son las separaciones del siglo XXI. Contratos prenupciales, arrepentidos, redes sociales y embriones a dividir, cuatro conflictos de última generación. Hablan los especialistas top: Ana Rosenfeld, Mauricio D’Alessandro y Mariana Gallego.

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No hay que contratar detectives para seguirle la pista a los infieles, ni enterarse de que el departamento matrimonial está a nombre del encargado o soportar otras vacaciones en casa de la suegra. Ya no es necesaria causa alguna para pedir el divorcio. Es tan simple como desenamorarse. Desde el cambio del Código Civil y Comercial en 2015, los tiempos y las formas se han simplificado. Pero a pesar de la celeridad en los trámites, el nudo de la cuestión (bienes e hijos) todavía sigue en disputa eterna.

“Los hombres siguen ocultando bienes, dicen que son de sociedades, del padre, de la tía. Los camaristas debería hacer cursos acelerados con Bonadio para encontrar la ruta del dinero. Sigue habiendo un pensamiento machista e ignorante. Creen que el sacrificio es del hombre y que la mujer merece menos. Siempre hay que estar preparada para ser una ex, hay que estar con los ojos bien abiertos y no vivir en una cajita de cristal, si no se quiere hipotecar el futuro”, confirma la doctora Ana Rosenfeld, emblemática abogada de históricos divorcios y autora del libro “El terror de los maridos” (Planeta).

A pesar de los procedimientos, que siguen siendo obsoletos, novedades hay y muchas en estos tiempos de “divorcio express”. También algunos baches legales que todavía no tienen respuesta. Contratos prenupciales, el destino de los embriones de una pareja y la sobre exposición de los conflictos en el mundo virtual son algunos de los desafíos que profesionales e interesados deberán sortear para poner fin al matrimonio en la actualidad. Los especialistas evaluan la situación y proponen soluciones.

Voy y vuelvo. ¿La posibilidad de cortar el vínculo de manera tan expeditiva puede hacer que no se tome demasiada conciencia de la decisión a enfrentar? Un ejemplo es la separación de Alejandro Borensztein y Viviana Canosa. La relación comenzó en 2011 y se formalizó tres años más tarde luego de tener a su hija, Martina. “Me casé en secreto y me divorcié de la misma manera. Firmé un divorcio, del que no me llevé un peso: no me quedé con nada”, comentó a principio de este año Canosa. Sin embargo, tras la disolución legal, hace un mes, la pareja volvió a apostar al amor.
“El viejo código establecía una espera de dos años para la separación y de tres para el divorcio vincular, porque apostaba a los tiempos de acomodación en la convivencia. Daba la responsabilidad de no ser irresponsable: los obligaba a cumplir el compromiso. El nuevo código, al no esperar tiempo mínimo y permitir directamente el divorcio, libera. Conozco bien a Viviana y Alejandro, son adultos, que si decidieron divorciarse era porque la cosa no iba. Y si volvieron fue porque el amor pudo más”, asegura la doctora Rosenfeld.
Un caso similar pero con otro final es el que cuenta la doctora Mariana Gallego, especialista en temas de familia: “Una mujer vino para hacer el divorcio, que salió bastante rápido. A los seis meses volvió junto al marido para contarme que se habían vuelto a casar. Hace una semana volví a iniciar el divorcio por parte de ella. ¡Una historia sin fin!”.

Bloqueados. Celebrities y famosos, sobrexpuestos en las redes sociales, también se han valido de este medio a la hora de anunciar sus disoluciones matrimoniales o para confirmar lo que hace rato dice la prensa. Sobran ejemplos cuando se multiplican y estallan las pantallas con los comunicados de Ewan Mc Gregor, Alicia Silverstone, Channing Tatum, Carolina Herrera Jr. o la cantante Fergie y sus respectivas parejas, comentando sobre sus “amigables” rupturas.

El New York Post informó que Vanessa Trump presentó una demanda de divorcio sin oposición en la Corte Suprema de Manhattan contra Donald Trump Jr. Unos días después, la pareja hizo una declaración conjunta hablando del cariño que se tenían, de sus cinco hijos y pidiendo respeto por su privacidad. Lo mismo hicieron Ben Stiller y Christine Taylor, el actor de “Zoolander” y su mujer por 17 años, cuando anunciaron su separación en un comunicado publicado por la revista “People”.

El tema es que después de las formalidades y tras tanta armonía, se desata la guerra. Infidelidades, maltratos e hipocondría crónica fueron las acusaciones contra Stiller. En el caso de Ewan Mc Gregor, la flagrante traición con su jovencísima compañera de “Fargo” a su esposa por 22 años, provocó la iracunda réplica de la familia del actor en Instagram. Todo queda expuesto y los trapitos sucios se ventilan en la web.

Entre nosotros, la sobre exposición también se llevo puesto a varios. Tras 11 de años de relación, Darío Lopérfido y Esmeralda Mitre le pusieron punto final a su amor. Pero lo que realmente levantó la polvareda fueron unos dichos de la ex del político, quien aseguró haberle sido infiel. “Nadie se enteró, estuve con gente famosísima -declaró Esmeralda-. No le digan a nadie porque mi ex está en Alemania y no sabe”. Así se excusó la actriz en un programa de chimentos, para luego remarcar que Darío era “el amor de su vida”.
“Legalmente ya no tenemos nada que ver”, anunció Nicole Neumann después de haber firmado, tras un año de separación, el divorcio con Fabián Cubero, con quien estuvo casada más de una década y con quien tiene 3 hijas. Y aunque en ese momento aseguró que no les había costado llegar a un acuerdo antes de firmar los papeles (“Arreglamos todo. La cuota alimentaria, el régimen de visitas, qué paga cada uno, quién pasará Navidad con las nenas … Todo ese tipo de cuestiones”), el final feliz no duró mucho. Las idas y vueltas conflictivas comenzaron en cuanto ambos empezaron a reconstruir su vida amorosa. Ella, de quien se sospechaba una infidelidad pre divorcio, se dejó ver con Facundo Moyano. Hoy sale con el empresario Matías Tasín, mientras que Cubero ya cumplió un año de su relación con Mica Viciconte. Una guerra interminable se desató en los medios y en las redes sociales cuando las niñas empezaron a mostrarse con las nuevas parejas de sus padres. La tregua, para la foto, se acaba de dar en el cumpleaños de Indiana, donde no hubo terceros en danza.

Un caso similar, hoy convertido en un “clásico” de los divorcios conflictivos, fue el de Wanda Nara con su ex, Maxi Lopez. La rubia mediática aprovechó la repercusión de sus cuentas en las redes para ventilar sus reclamos económicos y de responsabilidad parental. Su ex contratacó y sus representantes legales le impusieron a Wanda el famoso “bozal legal”, una multa de 50 mil dólares por cada vez que nombrara a López. Una medida cautelar que las personas comunes “solamente solicitan por protección, para que sus hijos menores no sean exhibidos por su ex junto a la nueva pareja en la redes sociales”, comenta Gallego.

Lo mío es mío. “Lo único que me importa es el amor” o “Contigo pan y cebolla” son algunas máximas afectivas que podrían quedar para siempre en el olvido. La última reforma del Código Civil y Comercial permite la realización de contratos prenupciales para que cada integrante pueda mantener separado de la sociedad conyugal su patrimonio individual. Un cambio cultural muy importante que en la sociedad argentina va a llevar mucho tiempo incorporar, mientras que en los Estados Unidos y Europa es muy común, porque hace tiempo que lo implementan. El cantante Marc Anthony, por ejemplo, en su acuerdo prematrimonial con la modelo Shannon de Lima, estipuló que le pagaría a su ex 9.500 euros al mes y que ella se quedaría con dos lujosos apartamentos en una zona privilegiada de Miami.

Janet Jackson, la ya millonaria hermana cantante de Michael, le pidió el divorcio al billonario Wissam Al Amana a los tres meses de nacido su primogénito. En un escrupuloso acuerdo prenupcial, el magnate se había comprometido a otorgarle 500 millones de dólares a la que fuera su esposa y madre de su hijo en caso de separación.

En cuanto a la nobleza, no hay boda real sin acuerdo matrimonial previo. Estos pactos son una vieja tradición de la monarquía y suelen contemplar la total separación de bienes. Títulos, pensiones y otros beneficios del casamiento con coronita sí son negociables. Las herencias, no.

A Letizia Ortiz, por ejemplo, le correspondería una cuantiosa asignación económica además de dos residencias, una de invierno y otra de verano, incluido el personal de servicio y también, los títulos y tratamientos, en caso de que no haya divorcio. Para la princesa Kate de Inglaterra, la pensión mensual se suspende en caso de que contraiga nuevas nupcias. Hasta nuestra Máxima, tan querida por el pueblo holandés, ha quedado atada a los caprichos de un contrato prenupcial.

Meghan Markle es la única que sigue haciendo historia en el mundo de las princesas. No firmó contrato alguno porque, según el “Daily Mail”, el nieto de Isabel II, “está convencido de que su matrimonio será duradero”, aunque su fortuna multiplique varias veces el aporte de Markle a las arcas del matrimonio.

“Nosotros tenemos muy arraigado el régimen ‘ganancial’. Hablar del tema con nuestro prometido nos parece un tanto descortés y hasta provoca una sensación de desconfianza casi imperdonable. Pero el fin es evitar conflictos a futuro y dar herramientas a ambas partes si algún día deciden terminar el matrimonio”, asegura Ana Rosenfeld.
La doctora Gallego, por su parte, confiesa que ha tenido pedidos de contratos prenupciales, que generalmente surgen de parte del hombre, ya sea porque la familia le pide que lo haga o porque ellos mismos consideran la posibilidad. Contrariamente a lo que puede pensarse, “la mujer lo realiza sin inconvenientes”, cuenta Gallego.

Batallas in vitro. La pulposa actriz colombiana, Sofía Vergara (45) ganó una batalla judicial contra su ex novio, el empresario Nick Loeb (41), quien en 2015 solicitó la custodia y el control de los dos embriones congelados que crearon dos años antes, cuando eran pareja y tenían planes de tener hijos. Loeb interpuso una demanda en el estado de Luisiana, donde habían residido brevemente, para reclamar por los embriones resguardados en una clínica de Beverly Hill, a quienes ya había bautizado como “Isabella y Emma”, porque pensaba utilizarlos para conseguir su deseada paternidad, aunque fuera en un vientre subrogado, luego de que la actriz de “Modern Family” cancelara su compromiso para casarse en el 2015 con el actor Joe Manganiello. El juez de Luisiana declaró que no tenía jurisdicción en el caso ya que los embriones habían sido concebidos en California, donde ambos firmaron un contrato que estipulaba que ninguno podría utilizar los embriones que crearan sin el consentimiento del otro.Cada vez son más las parejas que deciden crio preservar embriones, por lo tanto, la potestad sobre ellos cuando el vínculo se acaba sumaría un nuevo tipo de conflicto a las disputas que rodean toda separación. Y frente a esta clase de reclamos, más frecuentes cada día, no hay demasiada experiencia ni estrategias legales.

“En los Estados Unidos se estipula y se firma todo antes. Hay mucha autonomía de la voluntad. Acá es distinto. Acá manda el Estado, lo que está escrito, lo legislado. Y cuando no hay nada legislado, estás en problemas”, sentencia Mauricio D’Alessandro.

La realidad es que en la Argentina no existe legislación que contemple el futuro de los embriones crio preservados Los centros de fertilización, antes de iniciar cualquier procedimiento, exigen firmar un consentimiento en el que se especifica quién decidirá sobre el destino de esos embriones. Muchas ex parejas plantean, luego de la separación, el deseo de descartarlos. Se estima que hay más de 20 mil almacenados en los centros de fertilidad a la espera de una decisión.

Este es otro de los territorios inexplorados de los nuevos divorcios. Un conflicto concreto y real al que la ley llegará muchísimos años después.