Personajes / 31 de agosto de 2018

Pablo Trapero: “Me guío por la intuición y las ganas”

Tras el éxito de “El clan”, estrena “La quietud”. Frustraciones y desafíos. Temer al abismo y crear historias para asomarse a él.

Foto: Marcelo Escayola.

Pablo Trapero convirtió la obstinación en un mantra personal: para ser director, hay que formarse dirigiendo. Los agoreros le señalaban que así no funcionaba la cosa y que debería empezar tirando cables y esperar muchísimos años para alucinar con una película propia. En el ´96, ni bien salió de la Escuela de Cine, escribió “Familia rodante” (2004) –que sería finalmente su tercer film– y los productores le cerraron la puerta. El plan b fue ir por una propuesta más chica, entonces hizo el guión de “El bonaerense” (2002). Tampoco convenció a nadie. “Hasta que hablé con unos amigos, me puse a escribir ‘Mundo grúa’ y fuimos filmando a medida que conseguía el dinero”. Tardó un año y medio, o dos. Pero logró el objetivo y estrenó su ópera prima en 1999, a meses de cumplir 28. De yapa, ganó en el Bafici y consiguió tres premios en el Festival de Venecia. El sueño del pibe.

A Trapero le encanta el tenis y extrapola una de las enseñanzas de ese deporte: hay que pensar en la próxima pelota, porque si al inicio de un torneo se piensa en la final, lo más probable es no pasar la primera ronda. “Lo que controlás es tu golpe, no sabés cómo va a volver la pelota. Con las películas, es igual: yo sé que puedo controlar esto, la escena de hoy”.

Noticias: Ser su propio productor debe darle más control.
Pablo Trapero: Es muy importante. Por lo menos, tener parte del control de la producción. Escribir es un proceso en dónde sólo te peleás con tus ideas, pero esas ideas después se pelean con la realidad de ser hechas. Estar involucrado con la producción es otra manera de escribir porque de acuerdo a cómo producís una película, es cómo se ve. Si tu guion transcurre en el verano pero el productor te dice que tiene la plata para filmar en el invierno… Tenés que ver si mutás la película al invierno, si hacés que los actores se caguen de frío o si buscás otro productor. El cine está atravesado por el absurdo constante.

Noticias: Como la vida, ¿no?
Trapero: Claro y el cine es así: soñaste durante quince años que querías trabajar con tal actor en una historia de amor, tenés todo el presupuesto, conseguís al actor y resulta que el tipo se está separando y está en el peor momento de su vida amorosa y lo último que puede ver es el enamoramiento. No hay presupuesto que te cambie eso. Entonces el deseo de controlarlo todo que tenemos los directores se enfrenta con la realidad y si no sabés afrontar esa frustración… Eso es igual hoy que al principio de la carrera.

En abril del año pasado empezó a escribir “La quietud”, la filmó en noviembre y la estrenará el próximo 30 de agosto. Si la logística del rodaje puede ser tortuosa, esta vez se alinearon los planetas y pudo reunir al elenco que soñaba: su compañera de vida, Martina Gusmán, Graciela Borges, Joaquín Furriel, Bérénice Bejo y Édgar Ramírez. La trama combina secretos familiares con dosis de erotismo. Una nueva manifestación de su impronta en la que lo aparente está habitado por algo denso y oscuro. Él confiesa que, no hace tanto, se dio cuenta de que tiene cierto pavor a las alturas. El tipo que llegó alto y que parece no tener techo profesional, sufre de reacciones exageradas si, por ejemplo, uno de sus hijos está cerca de un balcón. No le hace cosquillas subir a un avión o tener una reunión en un rascacielos, el tema, dice, es el vacío de estar en la cornisa y mirar para abajo.

Noticias: Pensando en “La quietud”, el argumento se asoma a una cornisa.
Trapero: ¡Al abismo! (Se ríe). Los personajes parecen felices y, a medida que avanza, vas entendiendo los conflictos que tienen. La película invita a que la gente se anime a ver qué hay del otro lado, a que cada uno recorra sus propios fantasmas, el pasado está muy presente en la película y hay un futuro que es también de mucho vértigo. Creo que va a ser fácil de entender para el público ese debate permanente con estas historias del pasado que te convierten en la persona que sos ahora.

Noticias: ¿Cuáles fueron los conflictos más importantes que afrontó usted?
Trapero: Creo que lo más difícil es la hoja en blanco, elegir la próxima historia. Cada película que se termina, volvés a empezar de cero. Me acostumbré a tener esa sensación y a superarla.

Noticias: “La quietud” tiene condimentos que se sincronizan con la actual agenda de género, aunque la escribió hace un año.
Trapero: Sí, estamos en un momento de mucha revolución y cambio, donde se están replanteando un montón de estructuras. Pero me provoca una sensación surreal que en el siglo XXI uno tenga que aclarar que las mujeres y los hombres son iguales, me parece una idiotez. No sé cómo explicarte porque suena contradictorio lo que quiero decir pero, para mí, a veces…

Noticias: ¿Es conservador explicarlo?
Trapero: Exactamente. ¿Por qué vamos a obligar a contratar a una mujer por el hecho de ser mujer? No. Tenemos que contratar a una mujer porque es buena. En mi equipo hay muchas mujeres, entonces me dicen: “Ah, ¿contrataste mujeres porque es una película femenina?”. No, se dio así. A la mujer la trato igual que al hombre, o incluso con más cuidado, no porque sea más frágil sino porque entre varones hay una manera de comunicarnos que es diferente de la manera en que te comunicás con una mujer. Y entonces te dicen que sos sexista. No, para mí es natural. Está bien que no seamos iguales, sino el discurso se vuelve esquizofrénico: para ciertas cosas queremos igualdad y para otras no. Somos diferentes pero los derechos deben ser los mismos. Esa es la discusión.

Noticias: ¿Se siente condicionado por las expectativas del público?
Trapero: Aprendí algo muy pronto en la escuela de cine: es muy difícil saber lo que esperan los otros.

Noticias: Pero cuando millones vieron “El clan”, hay una pista de por dónde ir.
Trapero: Sí, pero yo te cuento la historia al revés: estuve siete u ocho años queriendo hacer “El clan”. Cuando la contaba era: “Uy, por qué, si es una historia que nadie va a querer ver, es muy oscura, todo el mundo sabe cómo terminó”. Eso me decía la gente y fue haciendo que se demorara en el tiempo, no encontraba los socios. “Elefante blanco” fue lo mismo, una película donde (Ricardo) Darín hacía de cura (risas), porque cuando decía Darín cura… Me guio mucho por la intuición y también por las ganas. Ahora no quería hacer algo como “El clan 2”. Aun así, “La quietud” dialoga con “El clan”: el mundo fraterno, esa endogamia, el encierro, pero desde otro ángulo. Acá “el malo” no está afuera, el temor es descubrir el infierno adentro. Habla de los miedos que cada uno tiene en relación con su propia historia o a su futuro.

Noticias: ¿Cuáles son sus miedos en relación con el futuro?
Trapero: Qué les pase algo a mis hijos. Antes de ser papá, me sonaba algo artificial, pero es lo que me pasa, lo que realmente me quita el sueño. Que les pueda pasar algo, no estar a la altura de lo que necesiten ellos.

Noticias: Mateo tiene 16 años, una edad en la que empieza a despegar.
Trapero: Y sí, ya está, está grande.

Noticias: ¿Le resulta difícil soltar?
Trapero: Sí, y a la vez, es tan natural que tiene que pasar. Y tenemos a Lucero, de dos años. Los dos extremos. Con Martina esperamos muchos años porque laburamos un montón y en un momento dijimos: “Es ahora”. Ella se iba a tomar un tiempo y yo estaba terminando “El clan”. Y, como todo en la vida, planeás y sale cualquier cosa: Marti quedó embarazada y la llamaron para hacer “El marginal”, dijo que no pero le ofrecieron incorporar el embarazo al guion y trabajó hasta los ocho meses. Lucero se adelantó un mes, así que terminó de laburar y nació. Apenas nació la beba, la llamaron para hacer una obra de teatro y lo mismo, dijo no y le respondieron que no se preocupara, que llevara a la niñera pero que querían que estuviera. O sea que esperamos un montón de años y después la vida siguió y Martina laburó un montón. Aprendimos que el momento ideal es cuando vos querés, no existe como cosa abstracta.

Noticias: Hablaba antes de los imponderables y, de hecho, se le vienen posponiendo los proyectos internacionales.
Trapero: Sí, desde antes de “El clan” que estoy con proyectos en los que tenés que trabajar un montón, viajar y se posponen.

Noticias: Uno de esos es la remake de “El profesional”.
Trapero: Sí, se volvió a pasar. En los últimos años debo haber trabajado en cuatro o cinco proyectos y a tres o cuatro meses de empezar el rodaje, se caen. Estamos hablando de producciones en las que el problema no es el dinero sino la naturaleza del cine, porque son tantos los factores que se tienen que reunir… Volví a filmar acá porque si me quedaba esperando, seguía esperando. Lo más importante es saber decidir. La página en blanco es esto, no si va mucha o poca gente a ver la película. Lo maravilloso del cine es que nunca se sabe qué va a pasar, que no hay fórmulas que se puedan repetir y eso lo hace fascinante. Lo importante es estar alerta y con ganas de que las cosas salgan. Si no te llenás de frustraciones. Hay tantas historias para contar que si una no sale ahora, pienso que saldrá después y cuento otra cosa.

Valeria García Testa
@valgarciatesta
Foto: Marcelo Escayola