Política / 6 de septiembre de 2018

La carta de renuncia de Mario Quintana a Macri: escrita a mano y con citas a Ghandi

El ex CEO de Farmacity le envió un texto al Presidente. “Argentina está en dolores de parto, no dejemos que la desconfianza y el desánimo nos ganen”, aseguró.

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El lunes, temprano, Mario Quintana juntó sus cosas en su oficina de la Casa Rosada y se retiró. Antes de hacerlo juntó a su equipo de 30 personas, en el Salón de las Mujeres, y les leyó un poema budista. Se fue con los dientes apretados: aunque el discurso y la despedida fueron emocionantes, se llevaba consigo un cierto desazón por irse de la función pública antes de lo que esperaba, como se cuenta en la edición de NOTICIAS que llega mañana a las calles. “No me ofrecieron un cargo alternativo, como a Lopetegui. Si el Presidente me pedía seguir no podría haberme negado”, era lo que repetía el ahora ex Secretario de Coordinación Interministerial cuando lo consultaban. Hoy se difundió su carta de renuncia. Fue escrita a mano y con citas a Mahatma Ghandi, el célebre dirigente indio. “Argentina está en dolores de parto, no dejemos que la desconfianza y el desánimo nos ganen”, dice el texto del ex ceo de Farmacity, dirigido a Mauricio Macri.

El texto completo
Buenos Aires, 5 de Septiembre de 2018

Querido Presidente,

Ayer he presentado mi renuncia formal al cargo de Vice Jefe de Gabinete.

Cuando en noviembre de 2015 fuiste el elegido por el pueblo Argentino para liderar este proceso de transformación, me convocaste a ser parte de tu equipo. Sin participación previa alguna en el mundo de la política, proliferaron voces a mi alrededor que decían: “¿Estás loco? ¿Con qué necesidad? La política es sucia. Te van a destrozar.” Y otras frases por el estilo. Hoy, pasados exactamente 1000 días desde aquel 10 de diciembre de 2015, me toca dar un paso al costado, y lo que quiero expresarte en primer lugar es mi profunda y eterna gratitud por la oportunidad que me has dado de servir a la Patria a tu lado.

La política, lejos se der una cosa sucia, es la responsabilidad de manejar los asuntos comunes de la sociedad, la “cosa pública”, y como tal, un sitio de privilegio para ponerse verdaderamente al servicio de los otros, y como decía Gandhi, en particular de los más débiles.

He sido testigo presencial durante estos 1000 días de tu permanente intención de darlo todo para resolver de una buena vez los problemas que nos acosan a los Argentinos desde hace tantas décadas. Te he visto, muchas veces, tomar decisiones difíciles con tremendo coraje teniendo siempre como único norte la búsqueda del Bien de todos, con foco especial en las mujeres y los hombres de a pie, los que no acceden a los pasillos del poder.

Te he visto emocionado, entusiasmado, preocupado, pero siempre convocando desde las entrañas a poner lo que hay que poner para hacer lo que hay que hacer. No desfallezcas. Seguí firme. Somos muchos millones los que confiamos en tu liderazgo. Y desde el llano, o desde donde sea, contás con todo mi apoyo.

En segundo lugar, quisiera agradecer a todo el equipo que te acompaña. Más allá de aciertos y errores, tuve la oportunidad de compartir la épica que nos propusiste de poner al Estado al servicio de todos los argentinos con cientos de mujeres y hombres plenamente comprometidos y guiados por la recta intención. Sus valores, su profesionalismo y su vocación de entrega me han enseñado mucho. Un equipo del que me siento profundamente orgulloso de haber sido parte.

Finalmente, mi gratitud mayor es al país todo, a todos mis compatriotas. A los que tanto nos apoyan, a los que piensan distinto, a los amigos, a los que critican, a los que siguen soñando a pesar de las dificultades. La patria somos todos, y lo que resulte dependerá de lo que construyamos entre todos. Si bien esto no implica desconocer que quien tiene más poder, tiene mayor responsabilidad, la realidad es siempre una construcción compartida. Depende de todos y cada uno que podamos hacer de nuestro país un mejor hogar para nuestros hijos.

De mi parte, queda más fuerte que nunca mi vocación de colaborar con ese sueño grande. Y también, más fuerte que nunca la convicción que una Argentina republicana, próspera y justa es posible y está en dolores de parto. No dejemos que la desconfianza y el desánimo nos ganen. Sino sigamos juntos, trabajando con más fuerza que nunca en pos de esa Esperanza.

Fuerte abrazo!

Mario