Personajes / 6 de septiembre de 2018

Arnaldo André: “Lo romántico hoy está devaluado”

Un libro autobiográfico. Los galanes de ayer y los de hoy. Vida privada bajo siete llaves, amor secreto y casarse jamás.

Publicó “Por lo que usted y yo sabemos” (Planeta), su autobiografía que comienza en San Bernardino, su pueblo natal en Paraguay. El título es la frase de un brindis que en la quinta del inolvidable Alberto Migré, los domingos de asado, hacían los invitados como un signo de complicidad, y al mismo tiempo, de humor porque no aludía a nada en particular. Arnaldo André relata su infancia marcando el año 47, cuando en la Revolución de Pynandí se impuso Alfredo Stroessner del Partido Colorado. Su familia, liberal, decidió marcharse a Buenos Aires, a Bernal Oeste. Pero debieron regresar porque su madre extrañaba. Una tarde, su padre, que era sastre, no se sintió bien, se recostó y “falleció mientras en la radio se escuchaba ‘Es la historia de un amor’ –escribe André–. Lamento que con papá faltaran los abrazos, no nos tocábamos”.

Noticias: ¿Escribir su autobiografía fue idea suya?
Arnaldo André: No, de la editorial. Aunque tenía algo; escribía cuando acompañaba a mi madre internada (Doña Fernanda). Cuando falleció –en 2007– dejé de hacerlo. Me propusieron el libro y fue una motivación porque transitaba un año sabático.

Noticias: ¿Ya había escrito para el guión de su película, “Lectura según Justino”?
André: Sí, pero con el foco puesto en mi adolescencia en San Bernardino; con la muerte de mi papá me di cuenta de la responsabilidad que me tocaría y lo que me significó emocionalmente. Tenía 11 años pero el mandato era convertirme en el hombre de la casa; sostener a mi madre y a mis tres hermanas porque no era fácil para la mujer conseguir trabajo. La película está lista, la presenté en varios festivales, pero no se estrenó en la Argentina.

Noticias: ¿La radio fue su primer amor?
André: Mmm no. Extrañaba Buenos Aires y la radio era mi conexión; me encantaba escuchar los radioteatros. Ni pensaba en ser locutor ni actor. Allá tenía el monte donde de chico me metía con machetes, y el lago que para mí era el mar; me gustaba jugar en ese paisaje. Pero estaba confundido, no sabía si iba a ser cura o militar (sonríe)… La radio era lo que hoy es un libro en mi mesa de luz. Nuestra radio era de mesa, con una ventanita de paño y mi oreja se calentaba porque me apoyaba para escucharla. A mi familia no le interesaba mucho. Un día mi madre la dio para pagar las deudas del almacén. Yo seguía una novela que era un furor. Por suerte los vecinos también, y la ponían fuerte. Me pasaba esa horita trepado al alambrado, tratando de oír.

Noticias: ¿Cómo llega a hacer locuciones?
André: Ricardo Turia –el actor de aquel radioteatro– me dio las primeras nociones de locución y trabajé en radios paraguayas. Yo tenía bien escuchados a Cacho Fontana y Antonio Carrizo; y compraba Antena y Radiolandia, revistas que me informaban sobre el espectáculo. Ahí sentí que quería pertenecer a ese mundo.

Noticias: Y un día llegó a la Argentina para quedarse y ser actor.

André: Sí. A bordo del Ciudad de Corrientes, después de cinco días de navegación. Mientras trabajaba, estudiaba teatro con Ángela Ferrer Jaimes. Y me llegó mi primer papel en la avenida Corrientes. Mi personaje tenía que decir: “Cuerda, cuerda, traigan una cuerda”. Eso era todo (risas). Pero las estrellas eran Alfredo Alcón y María Rosa Gallo. Por un lado estaba feliz y por otro, me decía cuánto costaba llegar. Tenía 19 años.

Noticias: ¿Cuándo conoció a Alberto Migré?
André: Me citaron para audicionar frente a él y leí un texto. Estaba seguro. Pero no me llamó. Años más tarde le pregunté por qué y me contestó que había leído muy mal. Me dolió cuando me lo dijo.

Mientras bebe una taza de té, dice que su trampolín fue la obra “40 quilates”, con Mirtha Legrand y la dirección de Daniel Tinayre. Que ambos eran muy profesionales y estrictos con los textos. “Aprendí a estar con primerísimas figuras y a saber ocupar mi lugar; aunque fuese el galán de Mirtha, no me sentía a esa altura”.

Noticias: Fue su primera vez como galán. ¿Qué diferencias hay con ser galán hoy?
André: Los galanes de antes sufríamos mucho por amor, la trama giraba en torno al amor imposible, penábamos de mal de amores. Esa era la historia central aunque se escribían historias paralelas. Vivíamos para sufrir. Pero los galanes de hoy son víctimas del poco romanticismo por parte de los autores. Me gustaría que los galanes actuales siguieran peleando por el amor, aunque con mayor madurez. Hoy se están olvidando del amor. Lo romántico está devaluado. ¿Será que hay una crisis en la realidad, en la vida, que refleja la ficción? Es probable.

Noticias: Aunque recordamos la cachetada que le dio a Luisa Kuliok en “Amo y señor”, ese no fue su primer bife.
André: (Risas). Fue en la película “Balada para un mochilero”, con José Marrone. Hoy no me sentiría cómodo haciendo lo mismo. Ahora, cuando estoy en escena con Mariano Martínez, en la obra “Mentiras inteligentes” (Teatro Astros), hago de su padre y le tengo que dar un coscorrón casi en broma. ¡Me pregunto si la gente pensará que tengo un descontrol y siempre estoy a las cachetadas!

Noticias: Cuando se accede a la fama es difícil salvaguardar la vida personal y usted es de los pocos que mantiene la privacidad. ¿No lo estresa esa tensión?
André: No me estresa. Estoy programado para esto. Todo lo aprendí de Radiolandia y Antena. Leía las notas y veía que una actriz mostraba su casa o le hacían entrevistas frecuentemente y no tenía nada nuevo para decir. Pensaba, el día que llegue, no me va a pasar eso. No voy a hartar al público. Por eso rechazo notas sin ser agresivo con mis argumentos. Quise mantener el perfil bajo, un halo de misterio alrededor mío y estoy orgulloso. ¡Pero fue tan difícil de lograr como una buena actuación! Todos podemos contar todo. Pero hay que cuidar y mantener una línea de respeto, por uno y por los demás.

Noticias: En televisión, su primer éxito fue “Pobre diabla”. En teatro, “40 quilates”. ¿Y en cine, es una asignatura pendiente un protagónico en pantalla grande? Dice en su autobiografía que su gran sueño era irse a Italia para filmar en Cinecittà.
André: Soñaba con un protagónico en cine. Firmé contrato con una productora para hacer dos películas. Pero cuando llegó el momento, me dijeron que el libro no se podía hacer. Creo que fue un tema de autocensura; lo reescribieron, yo ya no era el protagonista y anulé el contrato. Tal vez fue un error de mi parte. Yo entorné la puerta del cine, no es que me la cerraron. Queda pendiente. Pero me esperaba la televisión.

Noticias: En 1974 tuvo un episodio con una fan peligrosa. ¿Cómo fue?
André: Tuve que ir varias veces a hacer la denuncia a la comisaría. Fue directamente un acoso, me perseguía, la pasé mal. Las historias eran tan atrapantes que las fanáticas confundían persona con personaje. Recibí cartas de una mujer de Santa Fe que de pronto me llamaba Arnaldo y otras veces Juan José y confesaba lo que sentía cada vez que la besaba. O decía que le iba a escribir a Alberto Migré para que no me enamorara de tal o cual… un delirio.

Noticias: Obsesivo y perfeccionista, se describe como “insatisfecho de nacimiento”. Dice que no disfrutó su éxito. ¿Y hoy?
André: Hoy sí. La seguridad me brinda ese disfrute. La económica, con mis inversiones, y la de haberme construido profesionalmente; no le temo a la falta de trabajo por perder la continuidad y pensar que el público o los productores me olviden… Ana María Campoy me dijo: “Eres una marca registrada como lo soy yo”. Lo aprendí después de mucho tiempo. Hace unos cinco años que empecé a vivir diferente. Me preocupa mi familia, mi salud, pero si no me llaman para trabajar, ya hice suficiente. Quiero viajar, caminar por mi hermoso barrio de Palermo.

Noticias: Es muy urbano, ¿Palermo es su lugar en el mundo?
André: Totalmente. Compré mi casa en Paraguay pensando que aquel sería mi hogar pero no. Lo intenté, claro. Ahora me llamaron para alquilarla. Salgo a desayunar tres veces por semana, voy al gimnasio porque descubrí que más allá del cuerpo, me hace mucho bien a la cabeza. Como me aburro rápido, invento mis propios proyectos. Quiero que mi mente esté ocupada. Mi madre terminó haciendo cuadros depresivos y no quiero eso. Soy mi propio terapeuta; hago introspección.

Noticias: ¿Cuántas cirugías se hizo?
André: Me he hecho algunas. Los ojos cansados son muy delatores, te dan un gesto de tristeza. Cuido mi imagen. No puedo salir a la calle hecho un desastre. ¡No salgo jamás con ojotas!

Noticias: ¿Vive solo?
André: A veces sí, a veces no. Vienen amigos a vivir a casa. Pero básicamente vivo solo. Siento placer al llegar, encerrarme en mi dormitorio, con mi cama y mi tablet. ¡Leo unas páginas del libro “4 3 2 1” de Paul Auster, que no termino más porque me engancho con Netflix!

Noticias: “Nunca he dado a conocer un gran amor aunque lo he tenido” escribe en su libro. ¿Por qué?
André: Porque esa parte es secreta. No me he exhibido en fiestas, nunca me interesaron. No me expongo. Y critico a quienes se exponen en demasía. ¿Por qué hay que contar todo? ¿Por qué hay que mostrar cada minuto de la vida?

Noticias: Son tiempos de matrimonio igualitario.
André: Estoy de acuerdo. Con esto, con Ni una menos, con la legalización del aborto y con todo lo que significa manifestarse, donde cada uno pueda dar su opinión.

Noticias: ¿No piensa entonces en casarse o tener hijos?
André: ¡No! Me encanta ver a los padres con los bebés y sus carritos. Pero me agotó el hacerme cargo de alguien. Quizás porque asumí responsabilidades desde tan chico.

Sissi Ciosescu
@sissiciosescu
Fotos: Juan Ferrari.