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Personajes / 22 de diciembre de 2011

Gisela Marziotta (36)

“Hay un bastardeo de la palabra progre”

Su último libro, el debate por el caso Flor de la V, las consecuencias del periodismo militante y su experiencia con el aborto.

Es una gran provocadora: acaba de publicar “Nueve meses sin censura”, un libro contra el mito de que el embarazo es un “cuento rosa”. También postula que el primer y el tercer trimestre de gestación ninguna embarazada debería trabajar y que habría que extender la licencia por maternidad. Por otro lado, cuenta públicamente que abortó. Tampoco tiene reparos en decir al aire que Florencia de la V tiene pene y es un señor. Menos, en asegurar que ya es hora de quitarle la palabra “periodismo” al autodenominado “periodismo militante”. Gisela Marziotta apunta y tira.

Noticias: ¿Cuándo se dio cuenta de que podía capitalizar la experiencia de su embarazo?

Gisela Marziotta: Durante el embarazo mismo. Yo tenía una idea muy rosa, muy edulcorada, como que era la plenitud y me encontré con que no era tan así. Pensé que podría servirles a otras mujeres para no sentirse culpables cuando no están tan copadas con lo que les está pasando… No sabía que en un momento ¡necesitás que te pongan las medias! Una mina que es independiente, que vive sola desde los 20 años…

Noticias: Perder autonomía es una gran amenaza, ¿cierto?

Marziotta: Me parece que estamos muy conectadas con el afuera y la maternidad te conecta con el adentro y con lo real y verdaderamente importante. Cambiás prioridades, esa agenda que uno manejaba, quizás no era tan importante.

Noticias: También da testimonio de haber abortado, ¿nunca le dio pudor contar esa decisión tan íntima?

Marziotta: No, al contrario. Me parece muy importante porque eso marca la diferencia entre los que podemos pagar un aborto y la gente que no. El aborto primero se tiene que despenalizar y después pasar a la legalización. Tenemos que ir terminando de a poco con la hipocresía de la sociedad. Es horrible tener que abortar, es espantoso llegar a esa situación, es como la ultima instancia, pero es una realidad. Hay que fortalecer la educación sexual, pero mientras tanto no se puede decir “no al aborto”, hoy está penalizado… ¡terminás presa!

Ella abortó a los 18, cuando estaba en primer año de la carrera de periodismo en TEA. Lo hizo con clara conciencia de estar en la clandestinidad, social y familiar. Quien la acompañó a terminar con el embarazo fue la madre de su novio de entonces: “Buscás la ayuda de quien te pueda comprender y no de quien le tengas que dar explicaciones y convencer de algo de lo que vos estás convencida hasta ahí”, explica.

Noticias: ¿Aquello sigue siendo un hito doloroso en su vida?

Marziotta: Ya pasó el tiempo y lo puedo hablar como lo estoy haciendo. Además, ya tengo un hijo (Rafael, un año y cinco meses) y toma otro lugar, pero sí sé que lo peor de todo fue la clandestinidad y cuando el médico, antes de salir del consultorio, me dijo: “Salí, caminá derecha y disimulá por lo menos tres cuadras…”. Claro, el tipo iba preso, yo iba presa, la mamá del chico que me acompañó iba presa… una locura.

Noticias: ¿Le pesó su educación católica al tomar la decisión?

Marziotta: No, para nada. El debate es si es un bebé o no hasta la semana 12. Yo considero que no. Respeto profundamente a quien considera que sí y por eso no aborta, pero ¿por qué el que considera que no es así, no puede abortar?
Semanas atrás, Marziotta desató polémica cuando dijo al aire: “Si Florencia (de la V) tiene pito no puede tener documento como mujer, es un señor con lolas y pito: si quiere ser mujer que se opere”. El disparador había sido el reconocimiento público que la actriz le había hecho a la Justicia por darle la identidad femenina.

Noticias: ¿Considera un exceso que en el DNI de Flor de la V figure “mujer”?

Marziotta: El DNI dice “femenino” o “masculino” y el sexo se define por los genitales: las personas que tienen pene son varones, independientemente de cómo elijan vivir sexualmente y qué autoperciben ellos. Si no lo que habría que debatir es que el documento no diga sexo sino identidad de género y que entonces cada uno decida de acuerdo con cómo se autopercibe.

Noticias: Su comentario molestó a mucha gente

Marziotta: A mí me parece que tiene que ver con parte de la hipocresía de la sociedad. Por el nivel de intolerancia que hay a lo distinto, a un travesti le quieren decir mujer. No, es una travesti y está buenísimo y tiene que tener los mismos derechos que cualquiera.

Noticias: Lo que le diría Flor de la V, por ejemplo, es que tiene derecho cuando va a votar de no ser nombrada como “Fulano de tal”, porque atenta contra su identidad.

Marziotta: Pero el nombre se puede elegir, uno puede cambiar de nombre a los 18 años.

Noticias: Pero el nombre implica un género ¿no?

Marziotta: Sí, de hecho tiene el cambio de nombre y yo no me metí con eso, que cada uno se haga llamar como quiera. Pero no podemos decir que quien tiene pene es una mujer. ¿Está tan mal ser travesti, que tengo que decir que es mujer?

Noticias: ¿Que se diga madre le disgusta?

Marziotta: Para nada, madre es un ejercicio de lo cotidiano, con lo cual, eso lo sabrán sus hijos.

Noticias: ¿Qué sintió cuando la acusaron de intolerante por estos comentarios?

Marziotta: Me demostró que hay un nivel de violencia y de intolerancia altísimo. La intolerancia pasa por querer cambiarles el nombre a las cosas, en vez de aceptarlas tal como son: hay mujeres, varones, travestis, homosexuales, transexuales… hay nuevos géneros que no están incorporados y hay que debatirlos para ver de qué manera se los incorpora, pero no podemos hacer un mal uso de los conceptos solo por decir “ay, qué progre”.

Noticias: ¿Nadie es tan progre como dice ser?

Marziotta: Es que ser progre es aceptar a todos en las condiciones que son y no como te gustaría que sean. Me parece que es discriminatorio para el travesti decirle mujer cuando no lo es. Lo que digo yo es mucho más progre. Si me hubieran escuchado, el debate podría haber sido interesante. Florencia terminó diciendo que era un travesti pero que el uso de ese termino, dijo ella, es despectivo… bueno, eeeese es el problema, la discriminación social llega a tal punto que no se le puede decir travesti al travesti porque es agresivo… estamos todos locos.

Noticias: ¿Afirma que el que hoy se dice “progre”, no escucha?

Marziotta: Y, qué sé yo, creo que también hay un bastardeo de la palabra “progre”, que hay un nuevo tipo de periodismo que se dice militante.

Noticias: ¿Y qué opinión le merece el término?

Marziotta: Creo que la militancia en el periodismo lleva a la intolerancia. Eso a mí me preocupa, por suerte trabajo en un lugar en el que hacemos periodismo.

Noticias: ¿En el grupo América nunca la condicionaron?

Marziotta: Jamás. Yo no podría hacer periodismo militante porque, si bien no creo en la objetividad porque somos seres subjetivos, la búsqueda de esa objetividad es lo que está bueno en el periodismo. Ese periodismo militante es lo que lleva a ese tipo de reacciones taaaan violentas.

Noticias: ¿Alguien la agredió en la calle?

Marziotta: No, lo que me pasó en la calle es que todos, todos, estaban de acuerdo conmigo y yo no podía creer que desde los medios me estaban haciendo mierda y que la gente en la calle coincidía… repiten las cosas de un manual políticamente correcto que no sé quién escribió y no escuchan lo que a lo mejor está bueno debatir. Eso de “ellos y nosotros”… ¡Pará, somos todos colegas!, que laburemos en medios diferentes no nos puede convertir en enemigos.

Noticias: ¿El kirchnerismo provocó esta situación?

Marziotta: No, la responsabilidad acá la tienen los periodistas, tiene que ver con bases éticas, con ambiciones personales, el que entra en el periodismo militante, entra porque quiere. Me gustaría empezar a sacarle la palabra periodismo y que sean militantes…

Noticias: ¿Ser frontal le costó muchos dolores de cabeza?

Marziotta: Sí, me da la sensación que en general la gente mide mucho lo que dice. A lo mejor yo tengo que empezar a medirme y eso va a hacer que sea más adulta.

Noticias: ¿Todavía no tiene filtro?

Marziotta: Tengo más que antes, bastante más, pero yo quiero enseñarle a mi hijo que no tiene que tener miedo de decir lo que piensa. Tiene un costo, pero me siento mucho más tranquila diciendo lo que pienso.

Marziotta reconoce que bajó los decibeles después de que en el 2007 Baby Etchecopar le ganó un juicio. En ese momento, su franqueza verbal (una serie de adjetivos calificativos negativos) tuvo un costo que debió pagar con dinero propio. Casada con el músico Ramiro Cerezo, se acaba de mudar al barrio del Abasto.

Noticias: ¿Cómo es su vida familiar?

Marziotta: La cena es como nuestro gran momento de familia tradicional. También vamos a matronatación con Rafael, jugamos, leemos, escuchamos mucha música infantil… son momentos en los que nada más importa, es como si se suspendiera el mundo.

Noticias: ¿Qué le modificó la maternidad?

Marziotta: No puedo ser la misma sintiendo ese amor… Entrás como en una espiral de amor que siempre es más, nunca pensé que uno podía amar tanto y cada día más, no sabía que existía ese estado.

Noticias: Se casó en secreto, ¿la sigue incomodando hablar de su pareja?

Marziotta: En realidad, es Ramiro el que tiene el rollo, yo soy más abierta.