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Deportes / 20 de enero de 2012

Las Leonas enojadas

La interna de los arañazos

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polémica. La moral del equipo quedó golpeada tras los fracasos del 2011 en Holanda y Guadalajara. Soledad García (que se cubre el rostro) fue desplazada por el DT, Carlos Retegui: hay malestar.

Luciana Aymar aterrizó el lunes 16 en Córdoba junto al resto de Las Leonas para jugar el Cuatro Naciones que finalizará este domingo 22 y realizó declaraciones que, si hubiesen sido en el contexto de los habituales cortocircuitos del equipo argentino de Copa Davis o de la volcánica relación Juan Román Riquelme-Martín Palermo, las páginas deportivas se habrían llenado de títulos con forma de colmillos: “cabaret”, “interna” y “escándalo”. En la habitual calma de las chicas del hockey, sin embargo, las frases de la mejor jugadora del mundo resultaron más sorpresivas que polémicas. Pero también sintomáticas: algo extraño sucede en Las Leonas.

A la capitana de la selección argentina le preguntaron por la ausencia de la histórica delantera Soledad García, desplazada por el entrenador, Carlos Retegui, y su respuesta estuvo lejos de ser un ejercicio de diplomacia. “Estoy sorprendida, me duele en lo emocional, tenemos un lazo muy fuerte de amistad. Con Sole empezamos de chiquitas a jugar en la selección y también es con la que más me entiendo en el juego. Cuando me retire quiero que ella esté a mi lado”, dijo Aymar.

Sus palabras –y sus omisiones– son otra señal que decodifican este momento inédito para Las Leonas, un equipo que parecía levitar en un estado de armonía permanente, pero que desde hace un año transita un clima de tensión continua. Los murmullos rodean a las campeonas del mundo 2010 a pocos meses del comienzo de los Juegos Olímpicos Londres 2012, una cita para la que, de todas maneras, Las Leonas siguen siendo la máxima, acaso la única, chance argentina de ganar una medalla de oro.

Demasiados movimientos

Las placas tectónicas se movieron por primera vez después del Mundial ganado en septiembre de 2010, en Rosario. Retegui, un entrenador que se siente más cómodo dentro de su personalismo que del consenso grupal que promovían sus antecesores, Sergio Vigil y Gabriel Minadeo, separó del cuerpo técnico al preparador físico Luis Barrionuevo, una eminencia en el tema y de trato muy cercano a Aymar y al resto de las jugadoras.