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Salud / 20 de enero de 2012

Entrenamiento

Precauciones veraniegas

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Superficies. La blandura de la arena la hace más exigente, disminuye ciertas lesiones pero aumenta la sobrecarga muscular.

En rigor de verdad, la gente no va a la playa a entrenarse, sino a descansar, y esa simple situación cambia el panorama. “En vacaciones nos desordenamos muchísimo, comemos fuera de hora y en grandes cantidades, tomamos mucho alcohol, por lo general dormimos mal y a deshora. Después salimos a entrenar para contrarrestar todo este desorden y ahí cometemos el error de lastimarnos”, resume Tangona.

Fútbol arenero

Casi nadie piensa que un picadito a la vera del mar pueda ser problemático. Sin embargo, estudios científicos muestran que es mucho más exigente (físicamente hablando) que un partido sobre césped, natural o sintético. Y eso, para el corazón de alguien no acostumbrado, es un esfuerzo que sin precauciones puede ser hasta riesgoso. Un grupo de deportólogos españoles analizó cómo son los movimientos de los jugadores de beach soccer, a qué ritmo laten sus corazones, cuán cansados terminan, teniendo en cuenta dos equipos formados por cinco jugadores (contando al arquero) de 25 años promedio y que jueguen entre20 y 36 minutos.

Lo que encontraron es que el promedio de la tasa de latido cardíaco a lo largo de un partido es de 165 pulsaciones por minuto: el 87% del máximo posible. Durante el partido, los jugadores (que jugaron en una cancha de 36 metros por 27 metros, la reglamentaria) cubrieron una superficie de 1.135 metros, y la mayor parte del tiempo (más de la mitad) trotando o caminando y el resto, corriendo. Lo llamativo, dicen los especialistas, es que esto no es problemático sobre superficies comunes, pero en la arena, los jugadores tienen que hacer más detenciones para cambiar de dirección, más arranques para picar y acelerar. Todas estas modificaciones hacen que el gasto energético sea más alto y que, en consecuencia, suba la frecuencia del latido cardíaco.

Por cada 1,4 minuto gastado en moverse, los jugadores de fútbol playero pasan 1 minuto descansando; pero en una cancha de césped esa relación es diferente, e inversa: por cada minuto de trabajo, hay 3,5 minutos de descanso. Así dicho, desde el análisis puramente analítico y científico, el fútbol jugado en la playa y según el reglamento, es mucho más exigente para el corazón que el fútbol tradicional, incluyendo el Fútbol 5. La arena tiene la ventaja de que ofrece una superficie de bajo impacto y por eso ayuda a que haya menos lesiones en rodillas y tobillos.

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