Sociedad / 20 de enero de 2012

Alfredo Casero (53)

Un año que arrancó mal

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Alfredo Casero aparece en escena con una bolsa de plástico transparente llena de nafta. Su auto de colección, un MG del ’53 color verde y descapotable se quedó sin combustible justo en la entrada de La Barra, en Punta del Este. Se acercan dos custodios de un edificio y le ofrecen ayuda. El humorista carga el tanque y hace equilibrio con la bolsa, que rebasa y gotea. Cuando termina la misión se sube al auto un poco salpicado e intenta el primer arranque: falla. Su hija Minerva, que lo acompaña en sus vacaciones, se divierte con la situación. Observa el show sentada desde el asiento delantero del auto y se ríe.

Sin dudar y como un experto en mecánica, Casero se tira al piso y se mete debajo del MG. Sale engrasado y contento por el resultado. Se sienta al volante, le da marcha, y ahora sí, arranca. Su hija festeja y se acomoda para partir. Cuando Casero advierte la presencia del fotógrafo de NOTICIAS, manda besos y saluda con sus manos. Las exóticas vacaciones del humorista acaban de empezar.

Segundo acto

Internet no le funciona y se desespera. Además del auto, a Casero le falló el módem que compró en la Tienda Inglesa, un shopping esteño ubicado en la Punta. No se pudo conectar a la red y se enfureció. Molesto, denunció en su cuenta de Twitter: “Compré un módem de Claro y no anda ni para atrás. Me dijo que podía bajar lo que quería y no anda ni YouTube. Tengo muchos followers. Te pido que me ayudes a no dejarlos sin una twitcam”. Como el problema no se solucionaba y la ayuda no llegaba, siguió descargando su odio contra la compañía telefónica: “Che, ¿nadie de Claro Argentina que me dé una mano, que estamos en Uruguay con un módem recién comprado y pedorro?”.