Opinión / 6 de junio de 2012

Balance angoleño

Un análisis comunicacional sobre el paso de CFK por Angola. El tropiezo de la marca “Clarín miente”, los desbordes de Cristina y la performance de Lanata.

En la intimidad, la comitiva oficial que acompañó a la Presidenta en Angola, hace el balance comunicacional. El gran tropiezo fue el affaire de las medias marca “Clarín miente”. El shock fue el histrionismo desbordado de Cristina: ¿Habrá sido la medicación?, se preguntan sus asistentes por lo bajo. Y la gran sorpresa, o mejor dicho, el gran alivio, fue la performance de Jorge Lanata en su cobertura de la gira.

Todos los funcionarios que rodeaban a la Presidenta se preguntaban desesperados qué se traía entre manos el periodista estrella de El Trece, porque estaban seguros de que Lanata intentaría “tacklear” a CFK. De hecho, recuerdan hoy en Buenos Aires, tuvo tres oportunidades para hacerlo, cuando Cristina habló con periodistas. No se explican cómo zafaron de la topadora Lanata, aunque arriesgan hipótesis: hay quienes creen que se quedó dormido, y hay quienes aseguran que no se animó. “El Gordo arrugó”, porfían. En todo caso, sí se le animó al canciller, a quien hizo pasar su peor momento comunicacional cuando le puso el grabador en la boca. “Es que Timerman es un… (epíteto despectivo subido de tono)”, dice un funcionario K.