Política / 12 de junio de 2012

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La verdad sobre Máximo

Para sus lectores online, NOTICIAS publica la nota completa sobre Máximo Kirchner, escrita por la autora del best seller “La Cámpora” en la edición impresa del 24 de mayo.

Por

l Es el comisario mediático del Gobierno y heredó de su padre la obsesión por el control y el estilo chicanero. l Lee a John William Cooke, Jauretche, Discépolo y Perón. Pero ya no a Caparrós, por sus críticas anti K.

No pudo resistir más la presión, y decidió ponerle el cuerpo. Máximo Kirchner está dispuesto a salir de la clandestinidad política en la que vive para calzarse el traje de heredero. A contramano de su naturaleza tímida y retraída y, por primera vez desde la muerte del padre (muerte que todavía está procesando), el hijo de la Presidenta se está entrenando –con media coaching incluido– para salir, gradualmente, a luz pública.

Como dice un operador del Gobierno, que lo ha visto en numerosas reuniones: “Si el kirchnerismo pudiera gobernar en secreto, lo haría”. Y Máximo K, con su silencio, se transformó en la expresión más extrema de ese culto al secretismo. –El problema es que no existen los candidatos mudos, por eso, la idea es instalarlo gradualmente –explica este mismo operador, que Cristina Fernández “heredó” de su marido.

Lo están sondeando en encuestas ordenadas por el Gobierno, mientras que un sector del área comunicacional evalúa la conveniencia de lanzar afiches callejeros para, en principio, mostrarlo como la cara visible de un movimiento juvenil, que hoy se parece a una cofradía muda. Aún no hay acuerdo sobre el tema de los afiches, que hace unos días era una movida segura. –Es que “El Gordo” nunca quiso saber nada con la política; nunca le interesó.

El destino lo llevó donde está, y nada más. Si fuera por él, estaría metido en la casa, o comiendo asado en el quincho de Olivos –asegura quien fue uno de sus grandes amigos de la adolescencia, un joven santacruceño que lideró el centro de estudiantes del colegio Guatemala, donde asistía Máximo, a quien todos su amigos, los viejos y los nuevos, lo llaman así, “El Gordo”.

En aquellos años, también codirigía el centro Virginia García, su actual cuñada y la más política de las hermanas de Rocío García, su novia. Sin embargo, Máximo jamás se involucró en la política estudiantil. A los 35 años, y acreditando el extraño récord de ser hijo de una pareja de padres presidentes de inusitado poder, jamás ocupó ningún cargo pudiendo haber ocupado cualquiera, desde que cumplió los 21. ¿Qué cosas pasaron, entonces, para que cambiara tan radicalmente de idea? Primero, fue la muerte del padre –y jefe político–, que lo forzó a cambiar de rol: dejó de ser el “hijo de” para ocuparse de la custodia política y afectiva de su propia madre.

Después, vino la prematura caída en desgracia de Amado Boudou, en quien Cristina –sin reelección, por ahora– había depositado todas sus fichas para la sucesión. Y la frutilla del postre fue la aparición de Daniel Scioli como candidato potable para el 2015.

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