Blogs / 26 de julio de 2012

Viejos: Generación “M”

Que los jóvenes pueden cambiar al mundo es la mayor mentira en la historia de la humanidad, engaño para nada inocente que seguro salió de alguna cabeza conservadora y necesitada de mantener sus privilegios. Por uno romántico que se la juega cada cien años, diez millones están enganchados a la Play, o andan revolcándose con sus parejas (lo bien que hacen). Pueden versear hasta los 19, a partir de ahí buscarán la casa, el auto, o en caso de vivir en Argentina, un teléfono celular con onda (el indicador de clase social criollo).

Si este planeta despiadado tiene alguna posibilidad de arreglo, cosa que dudo, vendrá por el lado de los viejos decrépitos, aquellos que en términos de futuro no tienen nada para perder y transitan tiempo de descuento. Claro que los ancianos que vamos pariendo resultan muy poco honorables, suerte de momias que andan aferradas a sus riquezas, o al contrario, mendigan jubilaciones que nunca cobrarán en juicios ridículos contra el estado. ¿Por qué no se rebelan y aprovechan la impunidad de los años? Son la contracara de los niños, y estos usan muy bien sus “privilegios”.

Mientras los chicos salen a robar sabiendo que no pueden ir presos, los vejetes se quedan en sus casitas al tiempo que la tele les dice que no hay nada mejor que ser joven o parecerlo, o les dedican un espacio patético de abuelos buenos sólo preocupados por ver a sus nietos. ¿Imagínense un ejército de viejos revolucionarios y cabrones? Miles de kamikazes  disparados sobre blancos estratégicos indefensos y sorprendidos.

Yo mismo, que estoy por cumplir 49 y me cuido poco y nada, voy sintiendo eso que bien definía Peña: “A partir de los 40 el cuerpo te va preparando para la despedida”. Y lo siento porque no compro esa basura de la “nueva juventud” que atrapa a todos los cincuentones de mi vergonzosa camada. ¿Cuántas vacaciones nos quedan?, y no me vengan con que nadie tiene la vida comprada. ¡A cierta altura ya está toda vendida! Mirtha Legrand, por ejemplo, ¿qué hacés esforzándote debajo de las luces de un estudio? Greta Garbo fue Dios y hoy nadie se acuerda de ella. ¿Pensás que en veinte años van a mirar “La Dueña”? Parate sobre la tapa del piano y describí toda la miércoles que viste pasar desde que entraste al mundo del espectáculo a los trece añitos. ¡Carlitos! Ya te vas, hombre. Desnudá el agujero de la política y al menos ganá diez minutos de algo parecido a la gloria. Preso no vas a ir.

Ni hablar de Hebe, quizá la peor de todas por su experiencia dramática, sobando medias kirchneristas al pie de la tumba cuando debería ser una cloaca abierta que escupe fuego. La generación “M” (sí, de mierda), es la única que podría salvarnos y en lugar de poner manos a la obra, alfombra el cercano camino al cementerio con pavadas y centros recreativos para la tercera edad. ¿Saben lo que significa “tercera”, señores? ¡Última!