Política / 2 de agosto de 2012

Carrió prepara dos libros

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Dudas. Carrió no sabe si volverá a ser candidata en las próximas elecciones.

Tres veces por semana se reúne con vecinos a tomar el té. A veces incluyen mate, facturas y hasta café con leche y sanguchitos de miga. La estrella de esos encuentros, que pueden ser a la hora del desayuno o la merienda, es Elisa Carrió. La diputada llega puntual a las casas de sus anfitriones y charla con ellos, que se anotan por Facebook para recibirla y escucharla. Las reuniones son un intento por volver a acercarse a los votantes después de la paliza que Lilita sufrió en las últimas elecciones.

“Está un poco recluida”, reconocen en su entorno, a pesar de esa “campaña hormiga”. Es que luego de haber obtenido solo el 1,8 por ciento de los votos en las presidenciales, Carrió bajó su perfil. Ya no desfila por los medios con frases apocalípticas ni pronuncia discursos explosivos en la Cámara de Diputados. Por estos días, se entretiene con otros asuntos. Lilita está escribiendo dos libros que serán editados por el sello del instituto Hannah Arendt, que ella dirige. El primero es sobre filosofía y política y sus argumentos centrales apuntan a la dicotomía entre humanismo y barbarie. El otro es mucho más directo. “Hablará sobre la matriz de saqueo y corrupción durante el kirchnerismo”, cuentan sus colaboradores.

No es la única dentro de su espacio que está inmersa en el mundo editorial. Su histórico vocero, Matías Méndez, es partícipe de un libro que acaba de editar la Legislatura porteña, en el que se publican las fotos que su abuelo Pinélides Fusco le sacó a Eva Perón. Fusco fue el histórico fotógrafo del peronismo.

Otros rumbos. Los fines de semana, cuando no tiene encuentros con vecinos, Lilita parte hacia la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere, donde uno de sus alfiles, Héctor “Toti” Flores,  comanda la cooperativa “La Juanita”. Además, el 10 de mayo viajó al exterior con destino desconocido. Los turistas que la reconocieron en el aeropuerto de Ezeiza la saludaron y contaron que compró varios productos en el free shop.

La estrategia de la diputada es mantener el perfil bajo en los medios e intentar reconstruir casa por casa la base de votantes que alguna vez la llevaron a ser la segunda fuerza política del país, una tarea a larguísimo plazo.

Por ahora, no sabe si en el 2013 intentará renovar su banca en Diputados o si se postulará a algo. Cuando los suyos le preguntan, ella se excusa: “Falta mucho para las elecciones”.

 

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