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Personajes / 12 de octubre de 2012

ADELANTO ENTREVISTA

Martín Bossi: “Tengo una necesidad caníbal de copiar”

En su music hall humorístico imita a Charly, Fito, Calamaro, Cacho Castaña y más. Duelos, pasiones, paternidad lejana y vida simple. Galería de fotos.

Duro de domar. Detesta la palabra fama, la mediocridad y el casamiento. Le va el misterio, como le enseñó Sandro.

Es de carne y hueso aunque parezca de plastilina; alto y delgado, hace con el cuerpo lo que se le antoja: lo pliega, lo ovilla, lo despliega. “Soy flaco, me decían el somalí”, confiesa. Está envuelto en una piel en extremo permeable a su contexto y sus circunstancias, en permanente intercambio emocional. A cara lavada, es un hombre que tiene un mimo en su corazón: usa una remera negra con la estampa de Carlitos Chaplin.

Antes de ser un “impostor” –“El impostor apasionado”, en el teatro Astral– animaba fiestas, estudiaba Comunicación Social y jugaba al tenis en el Club Los Andes de Lomas de Zamora, el barrio de sus amores. Y dedica su espectáculo “a todos los apasionados que hicieron de su sueño un camino y dejaron con su obra una fuente de inspiración permanente”.

Noticias: ¿A quién se le ocurrió esta amalgama entre imitación, comedia musical y stand up?

Martín Bossi: Es una fusión entre comedia, comicidad, stand up y mímesis. Voy expresando lo que pasa en mi vida –la pasión, la locura, la muerte, el desamor– a través de los personajes. El guión es de Emilio Tamer y mío, con la dirección de Manuel Wirtz. Pero hay aportes de muchos.

Noticias: El teatro estalla a sala llena. ¿Vienen más funciones?

Bossi: Me lo están pidiendo y estoy viendo. Porque pierdo más de un kilo y medio por función. Tengo un entrenamiento muy grande: juego al fútbol, al tenis, salgo a correr; hice mucha danza y expresión corporal. Y también hay un entrenamiento del alma.

Noticias: ¿Qué es eso?

Bossi: Cuando digo que tengo 100 años en vez de 37, tiene que ver con eso. Vivo intensamente cada minuto, cada café, las noches, los días. Nunca me drogué ni fumé; no tomo, no me evado, salvo cuando me disfrazo –y un poco–; soy un apasionado de la vida. Trabajo mucho para darle plasticidad a lo espiritual, no solo con psicoterapia, también hice mucho clown.

Noticias: En la vida encara lo que se presenta sin disfraces, crudamente.

Bossi: Sí. Pero no quiere decir que soy un careta o que juzgo a quienes beben o qué se yo. Me he evadido de otra manera. Con muchos velatorios, muchas despedidas: papá murió cuando yo tenía 19, también mi tía Alejandra, mi compañero de banco Ariel Giménez, mi padrino “Chocolate” Ricardo y mis cuatro abuelos.

Noticias: Se quedó con una micro familia.

Bossi: Con esos velatorios y esas despedidas me fui entrenando el alma. Y también contando lo que me iba pasando; así me fui acercando a la gente.

Noticias: Convoca gente de variado espectro. ¿Cómo lo logra?

Bossi: No es muy difícil, es el amor y yo creo en eso. Además, me considero un buen anfitrión. Siento al público como a mis invitados. La gente lo recibe y premia el mantener un estilo. Primero, preservar la vida privada, el secreto. Esto me lo enseñaron Sandro y Graciela Borges. Si no saben, es seductor y te van a ver. Si saben de tu posición política, los que no estén de acuerdo van a restringirse y dudo que vayan. Si saben mucho de tu condición sexual, pasa lo mismo. Arriba del escenario yo puedo ser todo, nena, hombre, hétero u homosexual. Después, lo que sea en mi vida personal es cosa mía. Todos se ven identificados porque actúo lo que sea.

Noticias: Usted hace mímesis, lo que se traduce como imitación; pero trasciende al imitador.

Bossi: La mímesis es un don. El hombre es un animal mimético. La base del aprendizaje es la mímesis, imitamos a mamá, a papá… Somos animales miméticos. Mi necesidad fue siempre fuerte, una necesidad caníbal de copiar. Me decían: “Sos actor, lo llevás adentro”. Y sí, es algo muy primitivo en mí; a veces pienso que no aprendo, que solo recuerdo. Creo que cuando damos en la tecla de para qué vinimos al mundo, solo nos basta recordar.

Noticias: Y actúa recordando.

Bossi: Tomo la mímesis como una base superficial y después voy a la opinión actoral, con las limitaciones de un cuerpo y una voz. Hay personajes que yo no sé si los hago iguales, si estoy parecido; lo que sé es que en el momento de actuarlos les robo el alma. Es un juego de magia.

Lea la entrevista completa en la edición impresa de la revista Noticias.