Blogs / 13 de noviembre de 2012

Cómo traducir la medicina en los medios

La medicina tiene un idioma particular. Si usted habla ingles y yo castellano, y no encontramos un buen traductor, sería imposible comunicarnos. La mala interpretación provocarían fallas habituales y el resultado sería una suerte de trasmisión de conceptos erróneos que llevarían a generar hipótesis falsas.

Los temas médicos, no solo en nuestro país, sino en el mundo, tienen gran repercusión mediática y en muchos casos es acompañada de malos traductores, de lo que se cree un lenguaje habitual que escapa al entendimiento popular, y desencadena conclusiones precipitadas sin comprensión de la semántica básica de un lenguaje particular.

En estos últimos días el intento de suicidio de una joven mujer pública y sus interpretaciones no me dejan salir del asombro.

Comencemos por el principio a fines de hablar un idioma común. Cuando un paciente ingresa por herida de bala a un hospital, sea este público o privado, existe la OBLIGACIÓN de denunciar el hecho. Interviene la Policía y la Justicia. Simultáneamente se le brinda atención medica al paciente, el personal administrativo avisa a los organismos correspondientes. Es protocolo.

La medicina es dinámica conforme al paciente, pero también es sistemática y protocolar de acuerdo a la patología. En el daño encefálico, el protocolo es claro: La valoración clínica, la neurológica y por imágenes. Esto nos permite medir el grado del daño, y la localización del mismo. En tanto se toman medidas estudiadas para tratar el daño en el cerebro.

Cuando se produce daño cerebral, mas allá de las estructuras afectadas por el trauma, el cerebro responde con un mecanismo inflamatorio que llamamos edema. Las neuronas que rodeen la lesión se “hinchan”. Esto hace que el volumen cerebral aumente y paralelamente la presión dentro del cráneo. El problema es que el cráneo no es flexible, no se “acomoda” al aumento de volumen y presión del cerebro. Y es ahí cuando se produce el daño en lo que se llama tronco del encéfalo, que contiene los centros respiratorios y cardíacos, entre otras estructuras, a través del agujero occipital, situado en la base de cráneo y que comunica al sistema nervioso con la médula espinal.

Cuando el tronco del cerebro o encefálico, está dañado, marcado por exámenes físicos, escalas e imágenes, la situación, es muy complicada.

Ante el daño encefálico hay medidas básicas que se toman cuyo objetivo es bajar el edema cerebral y la hipertensión endocraneana. Al paciente se lo pone en coma farmacológico, se lo intuba, se suministran líquidos y se le da asistencia respiratoria mecánica. Se aplican diuréticos especiales, y el neurocirujano valora la posibilidad de cirugía descompresiva.

Hasta acá quedaron dos puntos claros:

– Paciente que ingresa herido de bala, el hospital debe DENUNCIAR
– Paciente con trauma encefálico, se sigue protocolo medico.

Coma. El termino coma irreversible, no existe en la medicina. El daño orgánico puede ser irreversible. El coma, es coma. Es una situación diferente a la muerte cerebral o encefálica. Un paciente con muerte cerebral está muerto. No se puede sostener con respirador y drogas estimulantes cardíacas más de 36 o 48 horas. Y esto se sostiene solo para fines de donación de órganos.

Cuando alguien, entiendo la desesperación, escribe públicamente, “respira” luego de daño encefálico agudo, claramente no está siendo veraz. Tiene un respirador, no respira por sí mismo. Como les conté antes, por protocolo. Lo que me preocupa es, sin la comprensión del lenguaje, ¿cómo se elevan como certezas ciertas noticias?

Sin duda hay un hospital que contribuye a estas cadenas de incomunicaciones. Medios que intentan buscar la lógica de un suicidio, cuando es un oxímoron. No existe suicidio sin patología mental previa.

Me parece, humildemente que hay una cadena de responsabilidades que está fallando. Y absolutamente falla nuestra percepción de que la depresión sigue un patrón: sólo pasa en algunos. Prima nuestra ignorancia al desconocer que la misma se debe a alteraciones en neuro transmisores, que diagnosticada a tiempo es tratable.

Me resulta de una tristeza inconmensurable que una persona intente quitar su vida. Pero no por llevarse un revolver en la cabeza, sino porque no pudimos hacer nada antes.