Opinión / 15 de noviembre de 2012

El marketing de la lágrima

Consejos para empresas, políticos y personas públicas. Cómo solucionar problemas de imagen a través de las lágrimas.

Los genios del marketing político deberían recordar que, estrategias aparte, vivimos en un país donde la presidenta engordó su capital político en más de 20 puntos (una verdadera hazaña mundial) gracias a la muerte del marido, y Alfonsín hijo fue candidato después del fallecimiento del padre. Consejos lacrimógenos para algunos actores sociales que podrían capitalizar el efecto lágrima:

– Grupo Clarín: La muerte de Ernestina Herrera de Noble (la de Magnetto no aplica). En lo posible, debería ocurrir antes del 7D, y con declaraciones de sus hijos (escuetas, tampoco estridentes), en las que dejen en claro lo que sufrió doña Ernestina a consecuencia de las persecuciones sufridas; no al grupo, obvio, por el tema de la filiación de sus vástagos.

– Cristina Kirchner: Agotados los cupos desgracia familiar y personal (la operación de tiroides), sólo le queda alguna catástrofe relacionada con el relato que maneja. Por ejemplo, que se vayan de “gira” Hebe de Bonafini o Estela de Carlotto (en este caso el Nobel no mueve la aguja). Si la aman tanto como dicen, podrían hacerle ese pequeño favor.

– Daniel Scioli: La lógica de la lágrima “inversa”. El hombre necesita un hijo ya. Pero nada de tratamientos artificiales. Con que inicie los trámites de adopción en Argentina (Haití, China y Rusia quedan prohibidos), ya tiene la presidencia asegurada.

– Mauricio Macri: Secuestro, hija chiquita con mujer bella; el hombre ya transitó todos los caminos desgraciados disponibles. Sólo le falta enterrar al padre, pero no en el sentido psicológico…

– Sergio Massa: Está en la estructura de todo relato humano: sin desgracia no hay héroe posible. Con ese aire de chico bueno de barrio al que todas le salen bien no va a ningún lado. Cualquier malaria pero que sea pronto.

– Guillermo Moreno: Un infarto a la derecha. Aunque con síncope y todo remontar su imagen pública le va a costar, en caso de no sufrir alguna consecuencia corporal de su increíble conducta, la gente va a terminar pensando que es un psicópata parecido a la periodista de Coronel Suárez y su marido.

– Hugo Moyano: Mientras él piensa en las demostraciones de fuerza, lo que necesita es un signo de debilidad (accidente, enfermedad, cárcel, etc.), que la gente sienta que debe protegerlo ya.

– Marcelo Tinelli: Hacer la “gran Rolando Hanglin”. Volver con su primera mujer, Soledad Aquino.

– Manifestantes del 8N: Un muerto.