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Política / 26 de noviembre de 2012

Las clases del profesor Cleto

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Cobos con sus alumnos dando clases de alfabetización. Lo impresionaron las historias de sus alumnos.

Las autoridades del gobierno kirchnerista de Mendoza se sorprendieron cuando lo vieron en el listado. Julio César Cleto Cobos, el ex vicepresidente que provocó infinitos dolores de cabeza a la Casa Rosada con su voto no positivo, se había anotado en un plan oficial de alfabetización para dar clases como voluntario.

Desde hace cuatro meses, Cobos y su esposa, Cristina Cerutti, se encargan de dar clases a un grupo de 10 alumnos que están aprendiendo a leer y escribir. Cobos llega los lunes y miércoles a una casa de familia en el barrio Santa Teresita de Las Heras, en Mendoza, donde dicta sus clases. Sus alumnos son de diferentes edades y casi no están escolarizados. La primera clase fue fuerte. Los estudiantes contaron sus duras historias de vida e hicieron emocionar a Cleto. Había desocupados, ex adictos y cartoneros.

Antes de arrancar con las clases, el ex vice tuvo que realizar el curso obligatorio para alfabetizadores. Se anotó en la ONG Fundación Redes, que participa del programa, y cumplió con todas las tareas previas. Como uno más tomó clases en la escuela Patricias Mendocinas y recibió las herramientas básicas para ser un alfabetizador. Algunos compañeros, un poco cholulos, no se aguantaron y le pidieron sacarse una foto. Cobos aceptó con una sonrisa.

PROFE. “Di clases en la facultad. Conozco la secundaria y la primaria. Pero esto es algo distinto”, le dijo Cobos a sus amigos, que no podían creer que se anotara en un plan para alfabetizar. En su entorno creen que se trata de un desafío personal junto a su esposa, quien también está motivada por el proyecto.

Quienes presenciaron las clases aseguran que el ambiente es muy respetuoso y que siempre toman mate mientras hacen los ejercicios. Cobos le dedica un tiempo a cada alumnos y tiene una especial conexión con un joven cartonero que quiere aprender a sumar y restar para que no lo estafen los compradores de cartón.

Los alumnos se sorprendieron cuando lo vieron entrar por primera vez al aula. No podían creer que él fuera su maestro.