Política / 14 de enero de 2013

Desde Necochea, Cirigliano evalúa su procesamiento por la tragedia de Once

Uno de los dueños de TBA recibió la noticia del revés judicial desde su mansión en Necochea, donde veranea y pasea en helicóptero. Vea la galería de imágenes.

Las olas, las playas prácticamente vacías, apenas compartidas con unos pocos vecinos, y un helicóptero privado para los traslados. Todo eso disfruta el clan Cirigliano, dueño de TBA y señalado como uno de los responsables de la tragedia de Once, en la localidad bonaerense de Necochea.

Sergio Claudio Cirigliano fue el encargado de comprar el terreno y de diseñar y construir su mansión a su propio gusto en el barrio privado Médanos, al Oeste de la localidad balnearia. Un barrio que sólo comparte con otras 18 familias: hay apenas 23 lotes, y cinco de ellos no están construídos.

Allí descansa el empresario todos los veranos, según reveló revista Noticias en marzo. Su hermano Mario prefiere descansar en su piso del barrio porteño de Belgrano.

Ambos acaban de ser procesados por la Sala II de la Cámara Federal como presuntos responsables de “estrago culposo y administración fraudulenta” por la tragedia de Once, que dejó 51 muertos y 700 heridos el 22 de febrero pasado. Se los acusa de falta de inversiones y por tener una “política empresarial desaprensiva” teniendo como “único objetivo el rédito económico”.

Pero el fallo, de alguna manera, los favoreció: no sólo porque mantienen la libertad ambulatoria; la Cámara también anuló el procesamiento por asociación ilícita a raíz del desmanejo de subsidios que les había atribuido el juez Claudio Bonadío. Esa causa pasará a ser investigada aparte por el juez Sebastián Ramos, según consignó el diario PERFIL.

Playa selecta. Necochea es el destino elegido por el fundador del clan, Nicola Cirigliano, desde aquellos primeros veranos que aprovechaban también para ablandar ómnibus de lo que algún día sería un emporio de transporte. Nicola, por su edad, ya cedió el manejo de la empresa a sus hijos, pero mantiene la costumbre de veranear en la costa bonaerense y de viajar a bordo del helicóptero familiar.