Política / 15 de febrero de 2013

HORMONAS, LUTO Y RE-RE

El cumpleaños 60 de Cristina

La reinvención del personaje. El rejuvenecimiento del lenguaje. La soledad y la relación con Máximo y Florencia.

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Sesenta años y todo el poder de la Argentina. Ni en sus fantasías más descabelladas se imaginó alguna vez sola y al frente de un liderazgo político tan hegemónico. Ella lo reconoce en la intimidad. Sola y poderosa. Lo disfruta.

Paradójicamente –o no tanto– se encendió a partir de la muerte de Néstor Kirchner. Así se ve hoy Cristina Fernández –“liberada y sin compromisos”–, aunque ese lugar dominante irrite a sus adversarios y disimule las verdaderas circunstancias políticas que la fueron llevando hasta donde está. Se percibe a sí misma entera y en condiciones de dar pelea por la “no-sucesión”. Es que si ella comprueba finalmente que no es eterna, combatirá cualquier eventual herencia peronista, anticipan los asesores que más la frecuentan. A los 60 cierra un ciclo –marcado a fuego por la vida compartida junto al ex presidente–, y empieza otro, diferente y aún incierto, sola pero “recargada”, como anunció en uno de los tantos tuits disparados desde Vietnam, una de las escalas que más la conmovieron en su última gira asiática.

Pese a que las principales épicas tramadas últimamente por el cristinismo parecieron fracasar (el 7D anti-Clarín se redujo a un festival intrascendente, la expropiación de YPF no movilizó hasta ahora ni un solo dólar de los grandes inversores y la revolución pesificadora es puro cepo y nada más), en Olivos no reina el desánimo como podría suponerse. El secretario Carlos Zannini lo confirmaba con pocas palabras a algunos referentes de La Cámpora, inquietos por el cambio del humor social: “La Presidenta no está preparada para dejar el poder”, los alentó. Un giro ingenioso para transmitir que el “clima” se arma: esa es la estrategia. La única.

¿Zannini quiso decir que se viene una nueva escalada re-reeleccionista? “Simplemente dice que Cristina no ve a nadie que la pueda reemplazar o suceder”, asegura una consultora de imagen devenida en confidente. Habla del 2015, claro. Las parlamentarias de octubre, en todo caso, serán para Cristina la confirmación de su destino. Así lo entiende ella misma. Hasta decidió rodearse de un comando político estratégico cotidiano: además de Zannini, eligió a Juan Manuel Abal Medina (a cargo de las operaciones mediáticas), Héctor Icazuriaga (activista de la inteligencia, interna y externa) y Axel Kicillof (el monitor del pulso económico). Aunque el secretario Guillermo Moreno, a quien se ve cada vez más frecuentemente en la Casa de Gobierno, también tiene su lugar privilegiado como consultor del equipo informal armado por la Presidenta. El dirige la “task force” anti inflacionaria que pidió formar.

UN REINVENTO CHINO. El esoterismo parece reafirmar las ilusiones de Cristina de reinventarse a sí misma a los 60. “Esta Presidenta en el horóscopo chino es serpiente de agua”, informó en su mensaje por el Año Nuevo Lunar que terminó con una frase de buenos augurios en mandarín. El saludo fue uno de los tres mensajes extranjeros transmitidos por el canal público China Central Televisión. Cristina, relajada y feliz por la oportunidad, aprovechó para compartir un poco su intimidad con un auditorio multimillonario que apenas la conoce: “Cumplo años el 19, mi hijo el 16, mi compañero Néstor Kirchner cumple el 25. Como verán, para nosotros el mes de febrero tiene una connotación muy íntima y muy familiar”. Y remarcó: “Sé que es el año de la serpiente”. Tal vez también supiera que comparte animal nada menos que con Xi Jinping, el nuevo presidente chino que asumirá en marzo. Pero a Cristina lo que más le importa es su propia predestinación.

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Los 60 de Cristina

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