Ciencia / 8 de marzo de 2013

cerebro y sexualidad

Una sola mujer, varios orgasmos

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En materia sexual, pocos temas han sido objeto de tantas suposiciones  como las diferentes clases de orgasmos que una mujer puede experimentar. Las dudas y mitos son variados, pero básicamente se resumen en una gran pregunta: ¿Hay un orgasmo vaginal y, por otro lado, uno de tipo clitoriano?¿O se trata de solamente uno?
Aunque la respuesta pueda ser subjetiva y personal, un descubrimiento científico le presta sólidos argumentos biológicos a lo que millones de mujeres vienen asegurando por pura intuición y sentimiento: estimular la vagina no es lo mismo que estimular el clítoris. Al menos en lo que respecta al cerebro y a la actividad neuronal que se desencadena con cada una de estas diferentes acciones.

El paper o documento científico que resumió la investigación se publicó en la revista Journal of Sexual Medicine y allí un equipo de profesionales describe un avance clave que pone fin a más de 60 años de desconocimiento sexual y mitos de género.
Y que puede llegar a ayudar (en algún momento) a un 24% de las mujeres argentinas, que confiesa estar disconforme con su vida sexual. ¿Los tres principales trastornos? Falta de deseo, dificultad para lograr el orgasmo y problemas con la excitación.

Autoestimulación científica. Para lograr los datos que permitieron comprobar su hipótesis sobre los diferentes tipos de orgasmos, un equipo de investigación liderado por Barry Komisaruk, profesor en la Universidad de Rutgers, en los Estados Unidos, diseñó un experimento sencillo: le pidió a un grupo de mujeres, de entre 23 y 56 años, que se estimularan la vagina, el clítoris y los pezones mientras eran monitoreadas con equipos de Resonancia Magnética Funcional (RMIf), que permiten ver en vivo y directo qué es lo que sucede en el cerebro.

Komisaruk quería registrar lo que ocurría específicamente en el área somatosensorial, la región de la mente encargada de registrar –y procesar– las sensaciones de calor, frío, tacto, presión y dolor y otras que provienen de todo el cuerpo. Y lo que constató es que el grupo de conexiones neuronales que se encendían en la corteza cerebral de las “conejillas” humanas era diferente, según que el estímulo proviniera de la vagina o del clítoris. La desigual respuesta fisiológica que tuvieron estas inducciones similares apoya desde la neurobiología algo que desde otras ciencias y saberes –como el psicoanálisis o la sexología– se intuía.

“Estos nuevos hallazgos de las neurociencias están confirmando las ideas que el psicoanálisis ya venía formulando en forma empírica”, le asegura a NOTICIAS Harry Campos Cervera, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Y agrega que este descubrimiento se complementa con el hecho de que la mujer normal (la que no tiene represiones) posee más posibilidades de tener representaciones sexuales en su cerebro, comparada con el varón. Además, según el especialista, también ayuda a explicar por qué la capacidad de ser multiorgásmica de una mujer, capacidad de la carece el varón.

También para los sexólogos el estudio es interesante. “Ya se sabía en detalle (y desde hace décadas) cuál es la región cerebral que se ocupa de procesar los estímulos sexuales en los varones, pero tuvo que pasar mucho tiempo, 60 años, para que ciencia pudiera investigar lo mismo en el sexo femenino”, enfatiza Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y actual encargada del Departamento de Disfunciones Sexuales del Instituto Halitus.

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