Blogs / 12 de marzo de 2013

Caos en Junín: ¡Qué viva México!

Narcotráfico a la mexicana y la mano negra de la política detrás de los destrozos: radicales vs. peronistas en su peor versión.

Desde hace algunos años dirijo el diario “LA VERDAD” de Junín, el más leído del noroeste de la provincia, con ediciones especiales en localidades cercanas.

Junín es una comunidad refinada, conservadora pero muy cosmopolita, que se ríe de las ciudades que organizan eventos como “La fiesta del salame casero”. Con cien mil habitantes, ni cartel de bienvenida tiene. Si llegás, te tratan bárbaro, pero tampoco mueren por tu presencia. Desde que volvió la democracia, los peronistas siempre pierden, y es uno de los pocos lugares donde están muy divididos. La combinación de cercanía con Buenos Aires, capacidad económica y una clase media y media alta muy activa, hacen de Junín un paraíso, dato que también registró la delincuencia: hace un año, y por denunciar a personajes relacionados con el narcotráfico, nos quemaron la planta impresora.

Hoy, y a consecuencia del asesinato de la joven Karen Campos, la que se incendió fue Junín. Estuve ahí, en medio del conflicto, y era evidente que además del hartazgo, lo que había era manipulación política (las semanas anteriores se hablaba de la posibilidad de un muerto). Por estas horas, aunque no es fácil de comprobar, todos miran al Frente Para la Victoria, especialmente a la gente de la agrupación Kolina de Alicia Kirchner. ¿Por qué? Son los opositores más fuertes allá y los únicos que tienen plata.

Si quieren pegarle al intendente Mario Meoni, pueden hacerlo, Además, y por elevación, le dan una lección a Massa, Scioli y los otros intendentes que quieren sacar los pies del plato. Tanto los juninenses como el resto del país creen que el interior se está pareciendo al conurbano. Se trata de una gran (y peligrosa) equivocación: siguen el camino de México. El Distrito Federal Mexicano es un lugar seguro. Los narcos se fueron metiendo de a poco en localidades alejadas, incluso se mimetizaron con la gente común para después sacarse la careta. O miramos el modelo mexicano y dejamos de pensar en La Matanza, o en breve estamos en graves problemas.