Opinión / 22 de marzo de 2013

Francisco y los medios buitres

Que Cristina Kirchner reaccionó tarde, que Hebe intenta colgarse y otras miserias por el estilo; la verdad es que no todos los días un compatriota se convierte en Papa, y que asimilar el “golpe” resulta duro, incluso dentro de la Iglesia criolla. ¿Suponen que todos los sacerdotes están saltando de alegría? Creo que esta vez los palos a la presidenta resultan injustos (y este blog no se caracteriza por ser oficialista) Más allá de los detalles, Francisco y Cristina hicieron lo mejor que pudieron, y eso que la prensa argentina, especialmente esa que el kirchnerismo llama “corpo”, intenta leer cada frase del flamante Papa como un mensaje dirigido al corazón del gobierno. ¿No era que debíamos dialogar? Bueno, dos enemigos se sentaron y lo hicieron, ¿por qué suponer que uno (en este caso Cristina) se humilló o intentó aferrarse a la sotana del otro? Cuando alguien muere se dice que hay que dejarlo “descarnar” en paz. Francisco tiene la misión de conducir a mil doscientos millones de católicos que, más allá del entusiasmo argento por haber ganado este “mundial” de cardenales en el Vaticano, tienen muchos reproches y dudas en relación a su fe. Creo que va siendo hora de dejarlo ir y que cumpla su misión (tampoco le sobra tiempo); tarea que, seamos creyentes o no, supera en mucho las pequeñeces del ombligo argentino.