Mundo / 26 de abril de 2013

Oliver Stone (66)

“El capital corrompe al ser humano”

Latinoamérica, el mundo y el crecimiento de los gobiernos populistas desde la perspectiva del controvertido cineasta.

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“Vivimos en un mundo donde las 300 personas más ricas tienen más dinero que los 3.000 millones de pobres"

Entró en la historia por películas como “Salvador”, “Wall Street” y “Pelotón”. Sin embargo, Oliver Stone es un poco más que un mero director de cine. Amigo personal de Fidel Castro y de Hugo Chávez, ha enarbolado la bandera de la intelectualidad de izquierda norteamericana. Desde su visión siempre controvertida, estrenó este año la serie documental “La historia no contada de los Estados Unidos” (al aire por la señal de cable Showtime, producida por el argentino Fernando Sulichin), donde el revisionismo está a la orden del día.
Desde su postura casi de “outsider” permanente, analiza para Noticias la política mundial y regional.

Noticias: Es una opinión bastante establecida que el gobierno de Barack Obama ignora los problemas de América Latina…

Oliver Stone: Latinoamérica tiene la fortuna de que Obama no le haya prestado tanta atención como lo hizo en su momento Nixon o Reagan. Ciertamente, el presidente falla en marcar un mejor camino a la hora de lidiar con la región. Por ejemplo, me decepciona mucho que no haya hecho más por mejorar las relaciones con Cuba. Después de cinco décadas, es hora de levantar ese embargo absurdo y de que dejemos de castigar al pueblo cubano por tener la audacia de seguir su propio rumbo. Por otro lado, los intentos de Obama de aislar a Venezuela le han resultado un tiro por la culata. Para el caso, Estados Unidos no hizo nada por evitar el derrocamiento de Zelaya en Honduras. Y, a diferencia de Argentina, Estados Unidos no se opuso al golpe derechista en Paraguay. Además, las guerras vinculadas al narcotráfico han tenido consecuencias devastadoras para la región. Es hora de que Estados Unidos empiece a apoyar los alzamientos populistas en vez de tratar de eliminarlos.

Noticias: Justamente, los populismos –y los gobiernos de izquierda en general, inclusive en Europa– parecen ir ganando terreno en un mundo donde los sistemas liberales han colapsado.

Stone: Tanto el neoliberalismo y el neoconservadurismo han demostrado su fracaso. Sus modelos económicos no funcionan. Esto se nota especialmente en Europa, donde los programas de austeridad, basados en los intereses de la banca, empeoran la calidad de vida y hacen que aumente el desempleo, especialmente entre los trabajadores más jóvenes. Todo esto solo empeora los déficits de presupuesto. Lo que los socialistas y los populistas entienden es que la única forma de resolver las crisis económicas es gastando más dinero en programas de empleo, en especial los que estén orientados a aumentar la producción. Pero hay algo más que atrae a la gente hacia los movimientos populistas: que creen en un sentido de comunidad que trasciendo lo individual. Los socialistas tienen una visión diferente de la naturaleza humana, creen que el hombre está motivado por el amor y la creatividad, no por la avaricia. Quieren compartir la riqueza del mundo, no atesorarla para sí mismos. Los capitalistas, en cambio, creen que la gente está motivada por la avaricia y la acumulación en forma privada. Los socialistas rechazan eso de plano y, de hecho, creen que corrompe el espíritu humano.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1896 de la revista NOTICIAS.