Personajes / 26 de abril de 2013

Víctor Laplace: “Hay que construir pensamiento propio”

En “Puerta de hierro”, su cuarta película como guionista y director, personifica a Perón. Bergoglio, Néstor, Cristina y la soledad del poder. Fotos.

Imágenes. En su escritorio tiene a Eva, San Expedito, la Virgen de San Nicolás y fotos familiares en blanco y negro.

Es la cuarta vez que Víctor Laplace encarna a Juan Domingo Perón y da la impresión de que el calendario, detenido para el líder político y en avance para el actor, le hubiera servido de puente: él fue uno de los jóvenes que estuvo en Ezeiza en el `72 y hoy, cerca de su séptima década, entiende la vida con más grises que claroscuros y con la duda como motor. Esa misma faceta madura y humana se propuso amasar en el Perón de “Puerta de hierro”, que escribió y codirigió con Dieguillo Fernández. Allí, el personaje de Sofía, una joven española que no existió en la realidad, es la llave para que se abra el cuento: ella descoloca a Perón preguntándole con el desparpajo y la impunidad suficiente como para que él se sienta en confianza y aparezca el hombre. Es el puntapié para que el líder hable de destierro, política, amor, lealtad y traición. Pero, también, para que sea Laplace quien se exprese en esos temas que lo atraviesan.

En la película, rodeó a Perón de influencia femenina: Sofía, su madre, Isabel Martínez. La inserción de la madre, Juana Sosa, estaba en sus planes desde que empezó a pensar en una comedia musical y la primera escena que imaginó fue Perón chiquitito diciéndoles a los granaderos: “Mírenme bien, soy Juan Domingo Perón y algún día voy a ser presidente de la República”; su madre lo alza y le dice “Vamos Juancito, que ya es hora de volver a casa”.

Noticias: Usted empezó a trabajar en una metalúrgica a los 14 años y se hizo peronista a pesar de una familia “gorila”, ¿fue como parirse a sí mismo?

Víctor Laplace: Sí, algo así. Yo conozco a Perón y Eva cuando reparten los guardapolvos y las pelotas. Y después tengo el recuerdo de esa foto que ves allí, con Norman Brisky y los compañeros del grupo Octubre, envueltos en la bandera argentina, arriba de un árbol como gorriones, esperando que salga el General de su casa en Gaspar Campos. Pertenezco a la generación del “Luche y vuelve”, que miraba hacia Puerta de Hierro y tenía muy poca información. Yo quería hacer una película que me diera respuestas a mis preguntas y ahí metí todas mis subjetividades. Creo que el General sintió ese llamado que tiene que ver con la vuelta a la Patria, a la tierra, a la madre… Yo estoy seguro que voy a terminar mis días en Tandil, cuando falleció mi madre dije “mi lugar en el mundo es este”.
Noticias: Como Perón, también sufrió lo que denomina “efectos nocivos del exilio”, ¿no?
Laplace: Sé lo que me pasó y me gusta pensar que en toda la literatura que leí (y leí todo), Perón no se victimiza y eso lo eleva a la categoría de un ser humano que tiene que estar sorteando dificultades todos los días.

“Yo creo que Perón se muere porque no puede manejar ya las contradicciones que tenía el peronismo, no se puede borrar con la izquierda lo que se hace con la derecha”, dice. La teoría de Laplace es que la Argentina y la literatura de nuestra historia están hecha de idas y vueltas: la ida y la vuelta de Martín Fierro, la de los inmigrantes y los descendientes, Malvinas, los exilios… “Siempre como reclamando ausencias y con frases prepotentes que hacen que la historia cambie a manos del prepoteo, esas cosas de la pasión desmedida que tenemos…”

Noticias: ¿La pasión tiene costos? 

Laplace: Enormes… Lanuse dice “A Perón no le da el cuero”, entonces, él dice “Ah, ¿no me da el cuero?, vuelvo”. Y después en la plaza él les dice a los jóvenes “imberbes”, entonces la plaza se da vuelta… siempre son frases que llevan al límite al otro. La consigna era “Perón o muerte” y yo decía ¿porqué una cosa o la otra?, me peleé mucho en esa época. Con el tiempo, hice “Borges y Perón”. La “y” es una cosa que une y me gusta pensar así. No eso de llevar al otro a cantar retruco y vale cuatro.

Noticias: ¿Cómo ve la coyuntura actual en ese sentido?

Laplace: Ahora en democracia seguimos igualmente…

Noticias: ¿Fastidiados y fastidiando? 

Laplace: Sí, sí, y siento que hay como deseos de grandes títulos importantes, el Bicentenario me parece que unificó. Sé que hay mucha gente que no tiene pensamiento propio y entonces se va para un lado o para el otro con excesiva facilidad y creo que hay que construir pensamiento propio. La democracia debería ser un lugar donde podamos discutir, discernir y debatir ideas… Hoy existe una división como si no pudiéramos tener en cuenta que en el 2001 tuvimos una crisis terminal y no es tan lejana. Yo vi una Argentina solidaria y unida, la misma que está hoy separada, ¿por qué?, porque quizás se les saca más a los que tienen más y se quiere priorizar a los que tienen menos, no sé. Nos gusta regodearnos en algún sabor extraño de lo perdido, lo recuperado y lo vuelto a perder… esta idea me preocupa.

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