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Política / 26 de abril de 2013

ADELANTO

Lanata | Matar o morir

El rating es una de sus principales obsesiones. La insólita presión de ocupar el lugar de Tinelli y de una oposición sin liderazgo. Sus promesas incumplidas. Galería de fotos.

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TORERO. Lanata posa para NOTICIAS en la Plaza de Toros de Madrid con el capote característico de los matadores. Viajó a España para recibir un premio. Fotos: Andrés Kudacki (desde Madrid).

Jorge Lanata terminó su programa del domingo 21 y recibió un mensaje de texto de su esposa que le arrancó una carcajada: “¿Vas directo a la montaña o pasás primero por casa?”. El periodista estrella había repetido durante años: “El día que haga 30 puntos de rating, me pongo una túnica blanca, me voy a vivir a la montaña y no hablo nunca más con nadie”. Lanata incumplió su promesa. Esa misma noche, luego de romper la barrera de los 33 puntos de audiencia, cenó sushi en su casa como todos los domingos.

Nunca había imaginado llegar a ese objetivo siempre meneado, justamente, por su carácter de imposible. Ni siquiera minutos antes del programa. Todo el equipo apostó cuál sería el resultado de la medición. Lanata perdió porque intuía una audiencia cercana a los “módicos” 25 puntos.

Le gusta definirse como un boxeador, alguien que solo piensa en los golpes que da y en los que recibe. “El hombre de saco y corbata que anota lo que hago afuera del ring, que escriba lo que quiera. Me importa un carajo”, suelta como metáfora pugilista. “El boxeo también es una actitud de vida. Vos estás ahí parado solo… es cierto que te mira un montón de gente, pero estás solo”, abunda por teléfono desde España donde acaba de ser premiado por una de sus entrevistas en la Argentina.

Así, como el torero, cada avance y cada retroceso lo encuentran solo en la arena. A la misma distancia de dar la estocada final o de recibir una cornada letal. Con su cuerpo como arma y como escudo. A matar o morir.

HÉROE O PAYASO. ¿Qué es Lanata? Un híbrido inédito con un gran porcentaje del periodista respetable, honesto y confiable, y una parte casi tan importante de showman, de entretenedor, un “infotainer” obligado a mantener una popularidad y masividad que el periodismo tradicional jamás podrá conseguir. El programa “Periodismo Para Todos” cuenta en su staff con más humoristas que periodistas. El comienzo de cada noche está concebido, guionado y “lookeado” como una velada de stand-up importada de los late-show norteamericanos.

Horacio Verbitsky, uno de sus mayores adversarios incluso cuando eran amigos, encuentra en la hibridación de género lanateana una trinchera cómoda para disparar sus críticas. La ironía, la sátira y la parodia siempre fueron un elemento distintivo en todos los productos de Lanata. En el origen de Página/12, Veintitrés, e incluso de “Día D” en la televisión, siempre existió un gen humorístico. Un elemento que, con el correr de los años, se profesionalizó, hiperbolizó y se encarnó en el propio Lanata. Su espíritu rebelde se fue transformando en un rasgo personal. Físico. Ya no es el director serio de un diario irónico. Ahora es él mismo en persona el periodista que con el mismo rigor interpreta un monólogo repleto de gags y minutos más tarde lanza a cara de perro una denuncia por lavado de dinero.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1896 de la revista NOTICIAS.

Jorge Lanata | Matar o morir

 

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