Sociedad / 1 de mayo de 2013

El libro que enoja a Víctor Hugo Morales

Adelanto de “Converso”, la biografía no autorizada del relator. El nuevo título de Margen Izquierdo, la editorial de Luis Majul.

Apuntado. Víctor Hugo, en el centro de la polémica. Visitas a municipios y charlas.

Diez millones de dólares.

Un mail anónimo denunció en 2010 que el Gobierno le pagó a Víctor Hugo Morales, el más formidable relator de fútbol de todos los tiempos, ese dinero para tenerlo de su lado.

Diez millones de dólares.

Es lo que el locutor charrúa admite en privado atesorar como fortuna personal a lo largo de más de 30 años de cachets y contratos multimillonarios.

En medio de estos dos grandes enigmas se produjo la más colosal conversión mediática de la que se tenga memoria en el Río de la Plata.

VHM apeló a un dramatismo extremo cuando comunicó que conocía la existencia de este libro por la radio:

–Quieren acorralarme, quieren que me suicide, pero no lo van a lograr.

¿Qué horrores podrían esconderse en las profundidades de su biografía que solo por ser reflotadas y expuestas a la luz llevarían a una persona a tomar tan extrema determinación?

Este libro tiene un propósito más humilde y saludable: analizar dichos y acciones de Víctor Hugo Morales. Y activar un poderoso GPS que vincula la historia profesional y personal del relator con las interesadas relaciones que estableció el Gobierno nacional con medios y periodistas en estos tumultuosos años.

¿Víctor Hugo cobró o no por su enfática conversión, que hizo explícita con más vehemencia hacia fines del 2009?:

–Digamos que recibió “facilidades” –conjeturó con picardía Eduardo Metzger, el productor que le dio más éxitos televisivos en su vida.

Estos son algunos de los ejemplos de las facilidades que definió su ex productor:

• Honorarios por charlas por la ley de medios.

• La posibilidad de contar con un programa propio de TV (“Bajada de línea”) con buena facturación y que permanezca en el aire durante años aunque su rating sea bajísimo.

• Contar siempre con la buena disposición de funcionarios de primera línea que no hablan para otros medios.

• Cobrar auspicios oficiales (formales o invisibles) de intendencias cuyo color político es el mismo del Gobierno nacional.

• Ser la voz en off de cortos sobre nietos de desaparecidos que pasó Canal 7 y ser agasajado con distinciones y reconocimientos permanentes por parte del establishment oficial.

• Ser el referente diario de los informes de “6,7,8”.

Es la punta de lanza, con “6,7,8”, del poderoso sistema de comunicación que el Gobierno fue montando en estos años para defender sus acciones.

Trabaja para el Grupo Prisa, licenciatario de Radio Continental, por cuyos micrófonos habla desde 1987 y ante el que despotrica sin cesar contra Clarín, el principal holding de comunicación de la Argentina, pero varias veces más chico que el multimedios español que paga su fabuloso sueldo.

A Morales le encanta el dinero, aunque no tiene tantas posibilidades para gastarlo. A lo que más le gusta –viajar, comer e ir a ver espectáculos– por lo general lo invitan, no le da importancia a la ropa y suele andar en un modelo viejo de un auto pequeño.

Simula neutralidad. Pero habla con el tono enfático y panfletario de Radio Rebelde, de La Habana.

Le fascina el papel de fiscal, pero se victimiza en cuanto alguien lo critica.

En su “trinchera digital”, como le llama a su sitio web, reveló a propósito, o por error, lo que le pidió a la revista NOTICIAS que no publicara:

– Yo tengo ganados 10 millones de dólares de mi profesión.

Sus ingresos se mantienen constantes, sin crecer, desde 1997 hasta el presente, con una baja pronunciada tras la crisis de 2001 y más leve tras 2009. Al menos eso es lo que aseguran quienes han analizado sus declaraciones de ingresos.

Metzger está convencido de que el uruguayo no cobró plata por izquierda:

-Quizá tenga algunas ventajas, no que le manden un sobre, sino que le paguen para dar una charla… facilidades… –amplió.

Y agregó entre enigmático y risueño:

–Quien gana mucha plata quiere ganar mucho más.

El reparto casi clientelar de dinero entre sus colaboradores no es algo excepcional en la vida de Morales. Lo hacía en Uruguay, cuando era un consagrado periodista, el más famoso del país.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1896 de la revista NOTICIAS.