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Política / 3 de mayo de 2013

ANTICIPO

Secretos del hombre que enfurece a Cristina

Extractos del libro El Candidato, de Mariano Confalonieri, que revela la intimidad de Scioli. El día que perdió su brazo, el reencuentro con su hija y las humillaciones de CFK.

Scioli se hizo conocido gracias a las carreras de lancha.

Karina ya se resignó: no quiere, a esta altura, seguir probando con tratamientos de fertilización asistida para poder tener un hijo, aunque se alegró mucho cuando la ley que obliga a las obras sociales a cubrir el procedimiento se aprobó en la Legislatura. Tampoco quiere adoptar un niño. Sin embargo, tuvo que lidiar, antes, con la aparición de una hija de Daniel, extramatrimonial. Lorena Beltrán esperó 16 años hasta que su padre reconoció la paternidad. Al principio, Karina no quería ni verla, tenía celos, porque se trataba de una adolescente que, de repente, empezaba a ocupar un lugar importante en la vida de su esposo. Lorena es hija de Margarita, una novia rosarina que tuvo Scioli durante dos años, a fines de la década del ’70. Hoy, la hija del gobernador tiene 35 años y va a ser madre, una noticia que se encargó de difundir el propio Scioli. Cuando metió un gol en uno de los partidos de fútbol que disputa en Villa La Ñata, se levantó la camiseta y tenía debajo una remera con una leyenda que decía: “Abuelo”.

Lorena siempre supo quién era su padre. Aunque él se negaba a verla, ella trataba de tomarlo como algo natural. Había intentado acercamientos, varias veces, pero sin éxito. En 1994 se produjo el encuentro entre los dos: Scioli la llamó por teléfono a Rosario y le propuso verla en Buenos Aires. Ella se ilusionó, le preparó un regalo y un álbum de fotos desde que nació hasta su adolescencia. Pasaron todo un día juntos, fueron a navegar al Tigre y él le advirtió: “Todo lo que tengas para decirme, decímelo ahora”. Ella respondió: “La verdad, ahora no me sale decirte nada. ¿Qué te voy a decir? Ya está”. Lo que le interesaba era recuperar el tiempo perdido. En su cuarto, tenía un cuadro de Daniel con su traje de motonauta. En el Colegio le costaba explicar que el apellido Beltrán no era de su padre sino de su madre, pero de a poco se fue acostumbrando.

De a poco, inició un proceso de adaptación, para conocer a sus abuelos paternos y al resto de la familia. “Pero no era traumático ni nada. Además mi mamá siempre me lo dijo. Yo tenía un cuadro de mi papá, independientemente de que fuera conocido o no, pero yo sabía que ese del cuadro era mi papá. Ella (por su madre) me fue contando a medida que yo iba creciendo. Al principio me decía que estaba de viaje, después que iba a tardar más, después que vivía en otro lado… hasta que llegó un momento en el que mucho no me tuvo que decir, yo entendí por mí misma lo que pasaba. Después fue asociar que ese cuadro que de chiquita yo tenía al lado de la cama era mundialmente conocido, exitoso… Era como asociar esa imagen de la revista con la de ese cuadro. Yo tenía admiración desde chica por él. Cuando contaba quién era mi padre pensaban que les estaba tomando el pelo”, recuerda.

Lorena había intentado ver a su padre cuando tenía 12 años y él estaba postrado en una cama del hospital de Rosario, a la vuelta de su casa, tras haber sufrido el accidente en lancha. Pero cuando llegó al lugar, los médicos le aconsejaron que no entrara, que Scioli no estaba preparado para emociones fuertes en ese momento: había perdido un brazo y estaba delicado. La hija de Daniel cree que algo ocurrió en su cabeza, que hubo un click que lo llevó a reconocerla porque ella lo había intentado varias veces sin suerte.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1897 de la revista NOTICIAS.