Política / 14 de junio de 2013

Así piensan hundir a Massa

El Gobierno lo amenaza con “carpetazos” para sacarlo de carrera: la pista Miami, el asesor inmobiliario y la ANSES. El temor de su mujer.

El domingo 9, Sergio Massa (41) festejó el cumpleaños de su hijo Tomás (8) en su casa del barrio privado Isla del Sol, en el partido de Tigre, su bastión. Invitaron a cuarenta chicos y a sus padres, y el intendente tuvo que armarse de paciencia. “¿Y? ¿Qué vas a hacer?”, le preguntaron tanto los adultos como sus hijos, insistentes, mientras Massa y su esposa Malena Galmarini (38) sonreían y evitaban las definiciones, como hacen con la prensa desde hace semanas. Un chico le arrancó una carcajada el ex jefe de Gabinete de Cristina Fernández cuando le dijo: “¿Pero intendente no es más importante que diputado?”.

En medio del bullicio, el intendente que tal vez salte al Congreso en una lista que podría derrotar al kirchnerismo en la estratégica provincia de Buenos Aires –esa es la pesadilla del Gobierno– tuvo un aparte con su hijo que cumplía años. “Hay mucha gente que quiere que papá haga una cosa, pero hay muchos otros que no quieren que lo haga. Tenemos que estar tranquilos y apoyarnos entre nosotros”.

Tomás escuchó sin emitir palabra. El nerviosismo que por estas horas rodea a su padre, a punto de tomar –o no– la decisión más importante de su vida, es un dato bien palpable en el seno familiar.

Las presiones para que Massa defina su candidatura y sepulte las chances del oficialismo son fuertes. También lo son, claro, las sugerencias para que no levante la cabeza y siga sin hacer olas al frente del municipio de Tigre, sin entrar en colisión con la Presidenta, su antigua jefa. El intendente no olvida el insistente consejo que le hizo llegar un alto funcionario del Gobierno: “No seas boludo, no es tu momento para salir a jugar”.

Teme, además, que su vida pueda convertirse en un infierno si desoyera la advertencia. “¿Si hay un carpetazo? Si existe, no sé por qué no lo tiraron hasta ahora”, desafía cuando alguien lo consulta al respecto. Pero sabe que de su inminente decisión –ser o no candidato– depende todo. Massa maneja encuestas que le dan hasta 40 por ciento de intención de voto y le aseguran el triunfo en suelo bonaerense ante cualquier postulante K, pero aun así sigue dudando. Jamás le diría por qué a su hijo de ocho años.

“Massita mide bien, es cierto. Pero todavía no tuvo que salir a confrontar con nosotros”, apunta un alto funcionario K, inquieto y amenazante.

CONEXIÓN MIAMI. Desde que el intendente amagó con lanzarse a la pelea electoral los sabuesos del Gobierno no descansan. Hace algunos meses desparramaron la siguiente historia en distintas redacciones periodísticas. Cuentan que una sociedad anónima compró un piso valuado en 1 millón de dólares en Miami, en las cercanías de los malls de Bal Harbour. El vendedor, un argentino, cerró la operación a mediados del 2010 y habría escuchado esta frase de boca de los hombres que llevaron adelante la compra de la propiedad: “El piso es para el futuro presidente de los argentinos”.

Según la versión, hacían referencia a Massa. El periodista Roberto García repitió la escena en su programa de tevé, sin dar el nombre del supuesto comprador. Y la propia Presidenta, en aquella furibunda carta al actor Ricardo Darín, se despachó por la supuesta protección mediática de la que gozarían otros políticos: “Vio que los medios nunca van al Delta, Punta del Este, Miami. ¿Es extraño, verdad?”. ¿Cristina hablaba de Massa cuando hablaba de Miami?

El intendente, es cierto, viaja seguido a esa ciudad del sur de los Estados Unidos. Pero aclara que no tiene nada a su nombre allí, y que tampoco integra ninguna sociedad anónima que haya hecho inversiones inmobiliarias en la zona. Algunos colegas de la política lo han visto parar en el hotel One. Y Massa se defiende cuando lo consultan: “Por ahí largan eso porque me vieron en el departamento de Daniel Guerra en Miami, o en el de un empresario amigo. Y es departamento, ni siquiera piso”. Guerra es el vicepresidente de Argentinos Juniors y amigo de Massa, quien tiene fuerte influencia en el Club Atlético Tigre. ¿Los investigadores kirchneristas tienen un boleto de compraventa para darle mayor credibilidad a la historia? Por ahora, con Massa aun no lanzado, aquel documento sigue sin aparecer.

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Así piensan hundir a Massa

 

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