Blogs / 29 de junio de 2013

“Por fin murió el Papa”

Uno de los errores más grandes en la historia del periodismo mundial ocurrió en Bolívar, provincia de Buenos Aires. Juan Pablo II estaba mal de salud y los periodistas llevaban días preparando la noticia de su fallecimiento, esperaban hasta altas horas de la noche y nada. El día que muere, quien primero se entera es el director del diario en cuestión que, por teléfono, le dice a su Jefe de Redacción: “¡Por fin murió el Papa!”, obvio que se trataba de un comentario interno, sin ninguna connotación ni mala voluntad. Claro que el diablo metió la cola y el editor, pensando que ese era el título, lo mandó a toda página.

Quince días estuvo encerrado el dueño sin poder salir de su quinta. Pues bien, el libro que acabo de lanzar nada tiene que ver con la muerte: “El verdadero Francisco”, que ya está a la venta en todos los kioscos, es una suerte de biografía sobre mi experiencia trabajando cerca de uno de los hombres más conocidos del planeta. “Nadie sabe lo que hay en el corazón de un jesuita”, aseguran en la Iglesia. Lejos de ser un halago, se trata de una expresión que llama a la cautela, advierte y genera temor. Francisco, una de las personalidades más famosas del mundo, debe ser también de las menos conocidas.

Desde el contacto personal que tuve con él a través de los años, escribí este libro que se mete justo ahí donde los jesuitas preferirían quedar fuera de cámara: su corazón, aquello que siente de verdad y guarda bajo siete llaves. ¡Por fin salió el libro! Y eso sí no es un error sino el deseo de compartirlo con todos ustedes.

El verdadero Francisco

 

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