Economía / 30 de julio de 2013

LOS ÍNDICES Y LAS ELECCIONES

Temores por el día después

El Gobierno venderá “tasas chinas” hasta octubre. Luego, decidirá un nuevo ajuste para que le cierren las cuentas.

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Bicicletear. Al menos hasta las elecciones. Moreno no pudo sacar su Supercard. Y la Presidenta agitará una campaña por la vuelta al crecimiento.

Parece faltar bastante para las elecciones legislativas del 27 de octubre, pero el triángulo de las Bermudas que se tragó el modelo ya está demarcado. A fines del 2013, ingresarán menos dólares del superávit comercial, el Banco Central seguirá perdiendo reservas y el Gobierno no tendrá más remedio que acrecentar la presión tributaria para tratar de maquillar un déficit fiscal que será el doble que el del año pasado.

Para la mayoría de los economistas, la trilogía inflación, emisión y escasez de dólares podría provocar una reacción en cadena apenas pasen las elecciones. Ya sea porque se elige una salida devaluacionista –que, aun costosa, no alcanzaría para corregir las distorsiones acumuladas– o porque será el propio mercado el encargado de “ajustar” –la vía más rapida para poner en riesgo la “gobernabilidad” hasta el 2015–.

El problema para la administración K es que el saldo comercial –el resultado de exportaciones menos importaciones– está en los niveles más bajos de la década: en los primeros cinco meses del año quedaron en el país apenas 3.800 millones de dólares, un 34% menos que en el 2012. A partir de este dato, se encadenan otras inconsistencias:

  • Como el superávit comercial proyectado para el año ronda una cifra de entre 8.350 millones y 9.000 millones de dólares –el Gobierno presupuestó más de 13.000 millones de dólares– solo le alcanzará para pagar el escandaloso déficit energético que este año treparía hasta los 7.000 millones de dólares.
  • O deberá dilapidar ese exiguo saldo en el pago de la cuenta de turismo. Según las estimaciones privadas, el déficit a cubrir alcanzará los 8.000 millones de dólares, producto de que ingresarán a la economía local solo 2.000 millones de dólares (que gastarán los extranjeros en el país), pero se irán más de 10.000 millones de dólares (en subsidiar los gastos de los argentinos en el exterior).
  • Otra ventanilla que el Gobierno no puede cerrar para que las cuentas le cierren es la de las importaciones que justifican los récords de la industria automotriz local: la importación de autos terminados, piezas, componentes y repuestos sumarán este año más de 8.000 millones de dólares.
  • Como al Gobierno solo le van a quedar entre 8.000 y 9.000 millones de dólares por todo saldo comercial, o cierra las cuentas deficitarias de la energía, o las del turismo, o las importaciones (a costa de frenar la actividad).
  • La obsesión por domar al dólar blue también salió cara: por consejos del secretario Guillermo Moreno, el Gobierno se “reventó” en pocos días unos 1.000 millones de dólares en bonos y acciones para bajar el precio del “contado con liquidación” y, como efecto indirecto, el del informal. No sirvió de nada, el dólar paralelo se volvió a disparar (a 8,65 pesos el jueves 25).

Hoy, contra el voluntarismo del Gobierno, la capacidad de ahorro de largo plazo se ha dolarizado y también la caja de empresas y familias. Los ahorristas e inversores siguen apostando al circuito informal. Las consultoras calculan que superará la barrera de los 9 pesos en agosto y los 10 pesos a fin de año. Y proyectan una cotización oficial de entre 6,30 y 6,50 pesos para fin de año. Los que calculan el precio de equilibrio del blue, y hacen la división entre la cantidad de pesos que se mueven en la economía y los dólares de respaldo que tiene el Banco Central, justifican una cotización de la divisa paralela de 8,76 pesos, más o menos coincidente con la ilegal.

Volver a crecer. En el segundo trimestre del 2013, la actividad económica repuntó y volvió a crecer. Según el Índice General de Actividad que elabora Orlando Ferreres, entre enero y marzo se mantuvo el estancamiento, pero entre abril y junio se creció a un ritmo de entre 5 y 6 %. Según Ferreres, “las cifras oficiales del PBI exageran entre dos y tres puntos el crecimiento, así que fluctuarán entre 8% y 8,5%”. O sea, “tasas chinas”. El PBI del INDEC se publica a los 45 días de terminado el trimestre, por lo que el correspondiente a abril-mayo-junio se publicará en las primeras semanas de agosto del 2013, probablemente unos días antes de las elecciones primarias. Todo dicho. La verdad es que después de los dos trimestres finales del año pasado –en los que la tasa de crecimiento registró una pocas décimas encima del 0%– y un primer trimestre del 2013 apenas superior al 1%, entre abril y mayo la tendencia cambió y se volvió a crecer, aunque con pronósticos en general negativos para la última parte del año (ver columna de Dante Sica).

“De cara a las elecciones, el Gobierno parece decidido a mostrar el regreso de las ‘tasas chinas’ según cifras del INDEC (7,8% anual de crecimiento en mayo) –confirma el análisis de la consultora Empiria, del economista Hernán Lacunza–. La suspicacia sobre la estadística pública que mide la actividad económica no es novedosa, aunque sí lo es el costo financiero asociado al pago del cupón PBI”. Es que la mentira implícita que encerraría el PBI / INDEC –un 4,5% anual promedio– obligaría a desembolsar 2.900 millones de dólares y 5.100 millones de pesos a fines del 2014 (porque la tasa de crecimiento superaría el 3,22% anual). Una verdadera aberración en términos financieros y políticos.

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