Blogs / 8 de septiembre de 2013

Escándalo en la presentación de “El Verdadero Francisco”

El hijo de Tomás Campenni, presidente de la Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia de Bs As le entregó un jabón al autor para que se “lave la boca”.

Mientras Francisco propone la paz y que nos cuidemos, algunos de sus seguidores hacen lo contrario. El hijo de Tomás Campenni, Presidente de la Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia de Buenos Aires, interrumpe la presentación de “El Verdadero Francisco” para entregarme un jabón con el objetivo de que me lave la boca. ¿Lo más trágico? Su propio padre se lo dio a escondidas, sacándolo del bolsillo de la campera (después de agredirme verbalmente). Se ve que planearon el acto circense en la casa. Les salió mal porque la gente se sintió indignada.

Cuando escribí “El Verdadero Francisco” sabía que podía traerme algunos problemas. A diferencia de mucha gente, no estoy dispuesto a estafar a las personas con cuentos de hadas o medallitas. Describo al Bergoglio hombre que conocí, con sus virtudes y defectos, sin necesidad de convertirlo en objeto de cotillón ya que no lo necesita ni lo merece.

La necesidad de hacerlo santo en pocos meses es una peste mediática que estafa al público, y aunque me cueste mi próxima visita al Vaticano, bajo ningún concepto estoy dispuesto a aceptar narraciones como las de la “Lista de Schindler papal” sin hacer cuestionamientos. Francisco fue cardenal primado un montón de años, y en la dos entrevistas que dio (entre ellas la última a mí), no hay registro de semejante cosa (salvo un único caso). Además, de ser cierto, ¿por qué no lo blanqueó si su cardenalato transcurrió en democracia? Más aún, si realmente ocurrió la Iglesia Argentina podría tener serios problemas. ¿Las autoridades eclesiásticas tenían datos y sólo los blanquean ahora que Bergoglio es Papa? ¿Cómo tratar el tema? Ya sabemos que Francisco no vendrá en 2014 al país y tampoco hay fecha para el 2015.

La Feria del Libro de Junín se fue convirtiendo en una de las más importantes de Buenos Aires, este año pasaron por ahí periodistas como Nélson Castro y Pepe Eliaschev. Lo que viví representó un acto de intolerancia pública por escribir la verdad con respeto por un líder religioso al que conozco personalmente y mucho. Digo pública porque ya existieron algunas privadas. Parece que el libro va a camino a convertirse en “maldito”, algo que sorprendería al propio Francisco que, según se ve, tiene varios seguidores a los que debería explicarles bien que significa hacer “lío”. Porque si lo interpretan como la entrega de una jabón en un ámbito cultural, estamos en serios problemas.