Deportes / 13 de septiembre de 2013

La maldición de la Copa Davis

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Ensaladera. Sevilla, lo más cerca que el equipo argentino estuvo de ganar. Los últimos campeones fueron los checos.

La historia de la Copa Davis es la historia de una maldición, esa que nos impidió quedarnos con la mismísma copa. Es una repetición de desgracias matizada con los grandes momentos en que el trofeo estuvo al alcance de la mano. Todo esto se refleja en mi último libro, “Maldita Davis”, una crónica que habla de doping, salidas nocturnas durante las previas a los partidos, gritos, saña y cizaña, dólares, premios y castigos, soberbia y vestuarios en llamas. Un escueto repaso del rol argentino por esa cronología maldita nos muestra las luces y sombras de los argentinos en la Davis.

De los pelos. En 1970, a los 17 años, debutó en la Copa Davis Guillermo Vilas, jugando ante Chile. Ganó un partido y perdió el otro. El equipo argentino fue derrotado por 3 a 2 en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. La de 1980 es una temporada a la que no se la tiene demasiado en cuenta, aunque fue una chance gigante que tuvo la Argentina para alcanzar la ensaladera, como se llama al premio máximo de la competencia. Pero hubo un choque entre jugadores y dirigentes. No bien arribó a Ezeiza, Vilas pidió una tregua.

Pero un día antes de comenzar la acción por un lugar en la definición, el diario La Nación publicó una solicitada de 212 personajes ligados al tenis en defensa del presidente de la Asociación Argentina, Horacio Billoch Caride, quien había criticado a Vilas y Clerc por exigir un 41% de la recaudación bruta de aquella eliminatoria. El clima hostil fue el contexto en el que apareció un joven llamado Iván Lendl que explotó en Buenos Aires y ganó tres puntos: le ganó a Vilas, se quedó con el doble y cerró el triunfo con una victoria frete a José Luis Clerc.

La primera vez que la Argentina llegó a una final de Copa Davis, sus dos singlistas, Vilas y Clerc, los mismos que jugaban el dobles, no se hablaban. En el Riverfront Coliseum de Cincinnati, el equipo argentino cayó 3 a 1 frente a un Estados Unidos liderado por John McEnroe.