Opinión / 20 de septiembre de 2013

¿Cristina Kirchner se convirtió en piantavotos?

INSAURRALDE. El candidato K se despega de la Presidenta para mejorar su performance electoral.

Un par de años atrás, contar con la aprobación de Cristina garantizaba al así privilegiado una carrera política brillante aun cuando se tratara de un personaje tan rocambolesco como el actual vicepresidente Amado Boudou. Pero los tiempos han cambiado. El dedo de la señora ya no obra milagros. Por el contrario, está propagándose con rapidez la sospecha vil de que Cristina se ha transformado en un piantavotos, mientras que los oficialistas calificados de “ultra K” corren el riesgo de verse condenados a una eternidad de ostracismo, aunque sería de suponer que, como sucedió con los menemistas, luego de dejar pasar un lapso adecuado la gente optaría por indultarlos.

Lo entiende muy bien Martín Insaurralde. Con miras a sacar el máximo provecho del papel de cabeza de la lista oficialista en la Provincia de Buenos Aires que le dio Cristina, el intendente de Lomas de Zamora no ha vacilado en diferenciarse tanto de su benefactora como de los militantes apenas presentables que la rodean. Lo mismo que Daniel Scioli, Insaurralde se ha deslizado hacia “la derecha” del espectro ideológico, acompañando de tal modo al grueso del electorado bonaerense que está manifestándose cada vez más harto de la sensiblería progre frente a la delincuencia. ¿Y Cristina? Mal que le pese, no tiene más alternativa que la de apoyarlos y exhortar a sus soldados a encolumnarse detrás de la pareja de herejes irrespetuosos.