Personajes / 4 de octubre de 2013

Novaresio: “Detesto la expresión periodismo militante”

CONVICCIONES. Sostiene que “hoy hay dos modos de frivolizar el periodismo: lavar la discusión y policializar todo”.

Otro rosarino invasor. Otro, con su macanudismo militante, su vara del justo medio y el nivel exacto de progresismo. Como un porteño más buena onda, como un uruguayo más canchero. Mezcla de Mataderos y Recoleta, de San Isidro y Morón, de Riachuelo y arroyo Maldonado. Este periodista, -abogado e hijo único de inmigrantes piamonteses- vino de Rosario, con los diplomas pero sin biblias, con empuje pero sin espada, con desapego pero sin olvidarse del lugar de enfrente. Porque no hay quien niegue, de este lado y del otro, que el señor Luis Novaresio es “un tipazo”.

“Es que le preguntaste a gente que me quiere”, dice el autodenominado “modelo 64”, que empezó a trabajar a los 22 años en Canal 3 de su ciudad, mientras estudiaba Derecho. “Serás lo que debas ser, sino serás abogado”, remata. Por la mañana, es la cabeza de “Empezando el día”, en La Red; de ahí, corre al estudio de América, donde es columnista en “Desayuno americano”; la noche de los martes tiene programa propio, “Parte de la razón”, en el canal A24; y, además escribe los jueves en “Infobae” y los domingos en “La Capital”, de Rosario.

Le gustan el teatro y la música brasileña, los animales y los viajes. Ni Newll's  ni Central: Boca.
Le gustan el teatro y la música brasileña, los animales y los viajes. Ni Newll’s
ni Central: Boca.

 

Noticias: ¿Pero quería ser abogado o periodista?
Luis Novaresio: Periodista. Siempre. Cuando terminé la secundaria, en el 82, no había dónde estudiar esa carrera, no podía irme a La Plata, así que elegí Derecho, que por otro lado me dio una formación muy piola, hice de amigos que todavía mantengo y ejercí hasta los 27. Mientras fuera a la universidad, tenía total libertad de parte de mi familia de estudiar lo que me gustara.

Noticias: El sueño de “M’hijo el dotor”.
Novaresio: Sí, claro. Mi papá, ya falleció, era metalúrgico, vino en la postguerra a los 18 años, con mi abuelo y mi tío. Vivían en Torino, en la sede de la Fiat bombardeada durante la Segunda guerra, y vinieron a trabajar dos años acá, a la Siam, para hacer unos pesos y volverse. Pero llegaron mi abuela y mi tía, así que se se mudaron de Adrogué a Rosario, que iba a ser el polo industrial de la Argentina, pleno gobierno peronista. Y en Rosario mi papá conoce a mi vieja, ama de casa y también hija de piamonteses.

Noticias: Y usted crece y viene a trabajar con Mariano Grondona. ¿Tenía el sueño de llegar a la Capital?
Novaresio: Nunca lo busqué, pero si se daba… Un día se produce un motin en una cárcel de Santa Fe y me llama Grondona para hacer un informe. Era el momento de su “crisis de columnistas”, habían pasado varios (Marziotta, Carnota, Timerman), me invitó por un domingo y quedé por casi tres años.

Noticias: ¿Le generó alguna contradicción ideológica participar en ese programa?
Novaresio: Tuve hasta problemas personales, gente que se enojó mucho conmigo. La presidente de las Abuelas de Plaza de Mayo de Rosario, Darwinia Galicchio, con quien tenía una relación muy cercana, me dijo: “No te saludo más”. Al año, cuando en medio de una discusión sobre derechos humanos yo senté una posición muy fuerte en el programa, hablamos: “Me tranquiliza que sigas pensando y diciendo lo mismo que decías acá”.

Noticias: ¿Se va peleado de “Hora clave”?
Novaresio: El ciclo se venía cerrando, ese episodio sobre la discusión de la extracción de ADN compulsivo hizo un ruido, efectivamente, pero trabajé con mucha libertad, dije lo que quise, siempre, sobre los juicios, sobre el padre Grassi, y sobre la despenalización del aborto, de la que estoy a favor.

Noticias: La puntería no es lo suyo: se va con Daniel Hadad
Novaresio: Cuando dejé lo de Grondona, me llamaron por teléfono para trabajar en Radio 10. Yo no los conocía. Te puedo decir que Hadad es el tipo más profesional que yo he visto laburando, con un olfato y un talento descomunal, y nunca he tenido un condicionamiento de opinión que fuera en contra de mis principios. O sea, condicionamientos y líneas de opinión hay en todos lados, pero yo con Daniel he laburado con libertad y es un placer trabajar con él porque está muy presente. Es un periodista, no un empresario que viene de otro palo, entiende la radio.

Noticias: Con la venta de Radio 10 y C5N en el 2012 a Cristóbal López, también decide irse. ¿O lo fueron?
Novaresio: No me echaron, en la tele yo sentí el cambio con la venta, me sentí incómodo. A su vez, en la radio creí que ya había cerrado un ciclo y, además, vino la propuesta de La red.

Noticias: ¿En su profesión, cuáles son sus límites?
Novaresio: Las operaciones que se presentan como información y no son nada más que un postulado de opinión. Creo en la libertad de opinión, pero disfrazarla como información me molesta mucho. Y cuestiones básicas que tienen que ver con los derechos humanos, con la inocencia, no estoy dispuesto a transgredirlas. Me incomoda el maltrato a los demás, en cualquier ámbito.

Noticias: Los periodistas también maltratan. Aunque a usted lo quieren porque se comenta que no lo hace.
Novaresio: Creo que hay un nivel de frivolización importante entre los que hacemos, en especial, televisión y radio. Es el riesgo de creerte el personaje: si pasás esa raya, estás frito. En mi caso, me tocó trabajar en medios del interior donde no existe esto, porque ni económica ni socialmente hay una posición de figuración, sos un trabajador más.

Esta es una versión digital adaptada. Para leer la entrevista completa, adquiera online la edición 1919 de la revista NOTICIAS.

Fotos: Rudy Hanak. Producción: Esteban Vedia. Agradecemos a Librería Eterna Cadencia.