Política / 25 de octubre de 2013

INVESTIGACIÓN CFK

La verdad sobre el corazón de Cristina

El cuadro completo de la salud presidencial más allá de los partes del Gobierno. El problema “eléctrico” y la posibilidad del marcapasos.

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LATIDOS. La arritmia preocupa a los médicos de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

La pasada fue una semana difícil. Versiones, rumores, especulaciones, todas centradas en la salud de Cristina Fernández, contribuyeron a crear una virtual psicosis que hacía temer por el bienestar de la Presidenta. Hasta que, finalmente, el miércoles a última hora, llegó el parte médico oficial. El primero con tanta profusión de detalles. El primero que revelaba concretamente buena parte de lo que estuvo ocurriendo en las últimas semanas con la salud la jefa de Estado argentina.

“La cabeza presidencial está, ahora, a salvo. Los especialistas que la trataron siguieron los protocolos médicos indicados para estos casos y, al menos en teoría, CFK no tendrá consecuencias ni cognitivas ni físicas una vez superados los 30 días de reposo indicados. Pero lo cierto es que aún falta saber qué le sucede a su corazón”, decía NOTICIAS en su nota de tapa del 12 de octubre, cuando la Presidenta aún permanecía internada en la Fundación Favaloro.

El parte médico dado a conocer el miércoles confirma aquel análisis. Una vez extraídos los puntos de la operación a la que Fernández fue sometida para extraerle el hematoma subdural que tenía en su cráneo, ahora que la tomografía computada de cerebro que se le hizo como control muestra que la evolución “es la esperada”, el corazón recupera su protagonismo.

Las arritmias provocan mareos, y hasta desmayos. Al igual que las lipotimias, que se repitieron casi rítmicamente al menos desde el 2009. El parte del último miércoles, firmado por el neurólogo Facundo Manes y el director médico de la Fundación Favaloro, Gerardo Bozovich, lo dice: “A partir del 5 de octubre pasado se le realizaron a la señora Presidenta estudios cardiovasculares con motivo de sus episodios previos de hipotensión arterial”.

Esos estudios dieron la explicación que se buscaba, y es que CFK sufre de algo que popularmente se denomina síndrome vasovagal, una sobrerreacción del organismo frente a cambios posturales, que causa fuerte caída tanto en la presión sanguínea como en la frecuencia cardíaca. Como consecuencia, el cerebro recibe menos sangre y aparecen los mareos, la sudoración fría, las palpitaciones y, en última instancia, los desmayos.

Para esto no hay un tratamiento específico, sino más bien una serie de cuidados para enfrentar mejor el momento del malestar (un ejemplo sencillo: sentarse, para no correr el riesgo de caer al piso y golpearse), comer más alimentos salados, beber más líquidos (sobre todo del tipo isotónico, que contienen minerales), hacer ejercicio aeróbico. Uno de los estudios que permite analizar cómo se presenta el síndrome vasovagal en una persona es hacer un “Tilt test”, lo que los médicos que atienden a la Presidenta mencionan como “prueba de movimiento oscilatorio corporal”, estudio que será programado en el futuro, cuando termine el período de reposo que CFK debe atravesar como resultado de la operación para extraerle el hematoma craneal.

Mientras que según el parte médico “los resultados del ecocardiograma y eco Doppler de las arterias carótidas no presentaron desvíos significativos” respecto de lo considerado normal, y el cateterismo cardíaco que se le practicó el 7 de diciembre (antes de ser intervenida quirúrgicamente, aunque recién se lo informó ahora) muestra arterias coronarias sin taponamientos, el problema sigue siendo la transmisión eléctrica dentro mismo del corazón.

Ésta es una versión adaptada de la nota de tapa de Revista Noticias edición 1922. Para adquirir la versión completa hacé click aquí, o encontrála en los principales quioscos del país.