Blogs, Opinión / 29 de octubre de 2013

Magnetto y su victoria a lo Pirro

Para los argentinos la Ley de Medios quedó reducida a un concepto: Cristina Kirchner vs. Héctor Magnetto.

A su manera, como los calamares, Héctor Magnetto y Cristina Kirchner murieron ahogados en su “tinta”, siguiendo los pasos de Pirro, rey de Epiro, quien venció a los romanos al costo de aniquilar a su propio ejército “Otra victoria como esta y volveré solo a casa”, dijo. Tenía razón.

Por obra y gracias de las mezquindades mutuas, esta Ley que nació con el objetivo de democratizar las comunicaciones quedó manchada para siempre, y sacarle ese perfil resultará difícil, costo que pagarán las generaciones futuras y, por supuesto, muchas personas en el corto plazo. Porque al tiempo que Clarín defendía sus intereses de manera obvia, Cristina y equipo no dudaron en politizar el asunto hasta un punto en el que algo normal (que una Ley aprobada sea puesta en marcha) se convirtiera en bandera política y, en un mismo movimiento, la supuesta libertad que traía estaba siendo copada por amigos del gobierno.

No hay que ser hipócritas: Hoy hay una cola de colegas y empresarios que pondrán cara de circunstancia aunque en el fondo celebrarán esta caída de Clarín. A decir verdad, y más allá de las envidias por el poderío alcanzado que cosechó la empresa fundada por Noble, el Grupo abusó durante años de su posición dominante.

Al mismo tiempo la Ley, que en si misma tiene cosas buenas, fue movilizada por un gobierno de claros tintes autoritarios que no dudó en ofrecerle los restos del botín a sus compinches. El domingo pasado bastaba ver la pantalla de C5N para entender qué significa libertad de prensa en términos oficiales: “El oficialismo mantiene mayoría”. Tampoco el Grupo era un dechado de transparencia y su apoyo a Sergio Massa resultó evidente y careció de matices.

El egoísmo de ambos y la manera en que encararon una Ley clave de la democracia, pensando en sus intereses sin mirar el panorama completo, hace que tengamos la sensación dual de haber ganado y perdido al mismo tiempo. Si lo que nos espera es una sucesión de C5N, la Ley habrá sido un retroceso que nos lleva a lo peor de la década del cincuenta, cuando el peronismo se apropió de todos los medios.

En la misma línea no es sano que un medio monopólico controle la información y se convierta en un pulpo gigantesco al que los empresarios deban rendirle pleitesía.

Quizá sea tiempo de que las personas que llevaron a cabo semejante desquicio vayan dando un paso al costado. Cristina fue empujada por los votos y, de cierta forma, Magnetto también. Es lógico: Cuando uno juega en política al fin del día termina desplazado o confirmado por el pueblo. Y me parece que en esta ocasión fueron derrotados los dos en las urnas.

¿El problema? Otra victoria así y el cuerpo no nos va a aguantar.