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Opinión / 22 de noviembre de 2013

La guerra de las imágenes

Los kirchneristas que toman en serio la retórica populista no quieren que la Argentina quede en manos de sujetos “blancos, flacos, lindos, exitosos”.

ADIÓS. La Presidenta dio una muestra de autoridad con el alejamiento de Guillermo Moreno.

Por un par de días, todos y todas los interesados en las vicisitudes a menudo inverosímiles del melodrama político nacional hablaban de aquella foto en que Martín Insaurralde, acompañado por la según parece enamoradísima Jesica Cirio, charlaba amablemente con Sergio Massa y su esposa Malena. ¿Se trataría de una imagen de la Argentina que viene; un país de clase media gobernado por galanes y sus consortes? Es lo que temen los kirchneristas que toman en serio la retórica populista. Como Luis D’Elía, no quieren que la Argentina quede en manos de sujetos “blancos, flacos, lindos, exitosos”.

Así las cosas, al piquetero fogoso y otros de principios similares les habrá horrorizado el modo elegido por Cristina para reintroducirse a la sociedad después de cinco semanas de ausencia. En las fotos que se sacaron del video que fue esmeradamente filmado por su hija, la Presidenta ostentaba un look nada proletario. Parecía más joven que antes; no le harían sombra ni Jesica ni Malena. Y, para sorpresa de los familiarizados con la iconografía K, por primera vez en tres años, dejó el luto siciliano que adoptó luego de la muerte prematura de Néstor para llevar una camisa blanca que armonizaba con su perrito faldero.