Sociedad / 13 de diciembre de 2013

PRODUCCIÓN EXCLUSIVA

La presa de Fidel

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Valentina Aragona tiene 22 años, estudia psicología en la Universidad del Salvador y tiene una marca de zapatos.

Tiene cara angelical. De nena. Nada hace suponer que esta joven de 22 años pudo haber pasado un día entero detenida en Cuba por una imputación inédita: haberse “excedido” en su rol de turista. Sin embargo, fue así. Valentina Aragona visitó la isla y, en su tiempo libre, participó de un congreso de derechos humanos. Eso hizo enojar a las autoridades cubanas que, sin explicaciones, el martes 10, la obligaron a salir de su país antes de lo previsto.

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“Fue terrible. Me revisaron el cuerpo entero. Me sacaron bombacha por bombacha de la valija y miraban mi ropa con asombro”, contó Valentina a NOTICIAS. Y agregó un dato socioeconómico: “Las mujeres se sorprendían por los diseños y colores. Eran sumisas y no entendían que en la Argentina tuviéramos libertades para comprarnos lo que nos gusta”.

La joven, que estudia psicología en la Universidad del Salvador y que milita en el PRO, relató su calvario. Contó que viajó la semana pasada a Cuba para festejar su cumpleaños con su amigo Pedro Robledo, el joven funcionario del Gobierno porteño que obtuvo la solidaridad de la presidenta Cristina Fernández cuando lo agredieron por su orientación sexual.

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Jamás se imaginó que, en plena Habana, mientras dormía, las fuerzas de seguridad la sorprenderían con un violento golpe en la puerta. Eran las cinco y media de la mañana del lunes 9, y la policía los arrestó violentamente.

Turismo heavy. Habían coordinado sus vacaciones con un congreso por los derechos humanos organizado por activistas disidentes del régimen castrista. Antonio Rodiles, un conocido militante cubano opositor, había invitado a Robledo por Skype, y su amiga lo acompañó. Cuando llegaron a la isla, pasearon por la ciudad, y después, tras reunirse con Rodiles, les advirtieron que tuvieran cuidado, porque varios panelistas invitados al evento habían sido detenidos.

Esa noche les tocó a ellos. Horas antes del encuentro la policia los sorprendió. “Llegué a mandar un mensaje de texto a Laurita Alonso (diputada del Pro) antes de que la policía me agarrara el celular”, recuerda Valentina. La funcionaria macrista intervino con la ayuda de un circunstancial amigo ultra K. Es que Robledo, precavido, antes de viajar se había juntado a almorzar con su amigo y diputado K, Andrés Larroque.

 

“Che, quiero que sepas que estoy viajando a Cuba y voy a ir a un encuentro sobre derechos humanos, organizado por opositores al régimen. Si algo heavy llegara a pasarme, please, ayudame”. Fue una forma de anticiparse. Esa madrugada despertaron al “Cuervo” con un llamado. Luego intervino el canciller Héctor Timerman y después del susto, los jóvenes pudieron regresar al país.

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