Mundo / 16 de enero de 2014

EE.UU.

La enfermedad de los ricos

Eximieron de culpas a un adolescente ebrio que mató a 4 personas por crecer con privilegios y “no saber medirse”.

Ethan Couch atropelló y mató a cuatro personas en Texas. La condena en ese caso fue 10 años de prisión por sufrir de "afluenza".

El 15 de Junio del 2013, un adolescente norteamericano de 16 años llamado Ethan Couch atropelló y mató a cuatro personas, dejando además a 9 personas con heridas de alta gravedad.  Ethan iba a exceso de velocidad, borracho y drogado con Valium.  La fiscalía pidió 20 años de prisión, pero fue sentenciado a 10 años de libertad condicional y a un año de tratamiento psicológico en un hospital privado.

La disminución de la pena se debe a que Ethan “creció en una familia de clase alta”. El psicólogo que testifico a favor del joven argumentó que sufre de una condición que causaría “no ser capaz de calcular o entender las consecuencias de sus actos”. Esta enfermedad se llamaría “afluenza” (una mezcla entre influenza y opulencia en inglés) y es consecuencia de crecer con los privilegios propios de una familia económicamente rica.

Hay quienes han recalcado el lado esperanzador de esta condena. Se ha dejado como precedente que un adolescente merece una segunda oportunidad en la vida. Pero la misma jueza que condenó a Ethan unos meses antes había juzgado a un adolescente de 14 años, de condiciones economicas distintas, y afroamericano, por haber golpeado a un hombre que cayó al piso, se golpeó la cabeza y murió. La condena en ese caso fue 10 años de prisión efectiva.

La jueza no consideró de igual manera la “no intencionalidad”, ni los problemas de contexto, ni asuntos de salud mental. Es eso lo que más molesta. Que las “segundas oportunidades” están reservadas para los que pueden generar suficiente expectativa de buen comportamiento futuro. Y esos son más fácilmente quienes vienen de grupos privilegiados.

Leé el post de Magdalena Gil en The Sociologist.

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