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Opinión / 24 de enero de 2014

La izquierda también existe

DES-UNEN. En el espacio integrado por Carrió, Pino Solanas, Cobos y Binner hay más peleas que coincidencias.

Si todo dependiera del relato, el próximo presidente sería un izquierdista. Tanto en la Argentina como en el resto de América latina y Europa, la izquierda ha triunfado en la guerra cultural. Es hegemónica. Palabras como “derecha” y “conservador” o, peor, “neoconservador” y “neoliberal”, son empleadas aquí por los decididos a escrachar a los sujetos así calificados. Para ser un intelectual respetado, es necesario rendir homenaje a los prohombres del progresismo internacional. Cuando del lugar en la jerarquía cultural que les corresponde a los escritores de tiempos recientes se trata, pocos académicos, “artistas” o periodistas, sin excluir a los de medios que a juicio de los bienpensantes son reaccionarios, se animan a cuestionar la ortodoxia imperante.

Pero, mal que les pese a los progres locales, el poder cultural, o sea, el relato, es una cosa y el político es otra. Aunque se afirman resueltos a ayudar a los sectores más rezagados, los pobres que los conforman suelen votar por populistas presuntamente corruptos a cambio de limosnas distribuidas a través de los aparatos clientelares, cuando no por “derechistas” que, creen, serán más capaces.

Para quienes se ubican en lo que llaman “el espacio progresista”, dicha realidad es deprimente. Si bien saben que en las semanas últimas el país se ha acercado al borde de una convulsión socioeconómica e institucional de proporciones alarmantes, prevén que la mayoría de las víctimas en potencia de lo que podría suceder supondrá que “la solución”, si es que hay una, se verá aportada por Sergio Massa, Daniel Scioli o, quizás, Mauricio Macri, no por Hermes Binner, Ernesto Sanz, Julio Cobos, Pino Solanas, Margarita Stolbizer o Elisa Carrió.