Blogs, Opinión / 26 de enero de 2014

Documento: Historias mínimas de los setenta

LT20 Radio Junín, noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Estamos en plena década del setenta y el encargado de poner la música tiene miles de discos de vinilo y pasta para llenar las horas de noche y siesta.

Aunque muchos de ellos ya no existen o están deteriorados, quedan algunos con historias para contar. Revisando las tapas encontré cientos de anotaciones. “Roto” o “Muy pedido”, por ejemplo. Pero también hay otras que hablan de cómo vivíamos en aquella época, las historias mínimas que el discurso oficial, siempre centrado en las grandes tragedias, pasa por alto; omisión peligrosa ya que nos hace olvidar la asfixia cotidiana de entonces, la común y corriente; esa que no tenía tanto que ver con secuestros o muertes, aunque apuntaba a la libertad de todos y por tal motivo debería estar presente.

En un disco de Ginamaria Hidalgo, dos canciones particulares están tachadas y tienen una inscripción a mano alzada. Sobre “Las voces de los pájaros de Hiroshima” (Manuel Serrano Pérez y Horacio Guarany), un tema que habla del desastre que causó la bomba atómica, hay una tachadura y dice “Prohibido COMFER”. En el lado uno, también censurada está “Romance de María Pueblo” (Pocha Barros y Roberto Palmer), en este caso la indicación es más imprecisa aunque contundente: “Ojo”.

Así, en especial con el folklore, se ven muchas inscripciones parecidas. Notable este disco viejo y ruinoso hablando chiquito de algo (la opresión diaria) que corre el riesgo de subirse al mármol y, por esa razón, alejarse de quienes sufrieron heridas más sutiles aunque igual de tremendas, laceraciones que parecían normales. En el video tienen las pruebas y pequeñas partes de las canciones cesuradas.