Sociedad / 20 de marzo de 2014

Maradona, cachondo en medio oriente

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Vicky Xipolitakis se encuentra al tope del casting de vedettes convocadas para viajar a Dubai con todos los gastos pagos y ofertas de limusina.

Diego ya no sabe qué hacer. En su mansión de Dubai, todavía con un contrato como embajador deportivo de los Emiratos Árabes por una cifra que se rumorea sería de cinco millones de dólares al año, el futbolista más grande de todos los tiempos se aburre y se queda sin ideas para matar el tiempo.

Alguien que lo conoce bien desliza: “Está embolado, a 14.000 kilómetros de su casa. Se levanta y se acuesta a cualquier hora. Mientras, todo es un lío”. Sin demasiadas actividades concretas, teniendo en cuenta que es la cara del escaso deporte de uno de los países petroleros más poderosos del mundo, Maradona se dedicó en las últimas semanas a agitar la debacle de su vida personal.

“Te mando el pasaje, primera clase, como una reina te venís. Me encantás”, le habría chateado Diego a Natasha Rey, una vedette uruguaya.
“Te mando el pasaje, primera clase, como una reina te venís. Me encantás”, le habría chateado Diego a Natasha Rey, una vedette uruguaya.

 

Su compromiso de hace dos semanas con Rocío Oliva, que incluyó un brindis de gala en Roma y un anillo Bulgari de tres diamantes, se empañó frente a la revelación de Verónica Ojeda, madre de su hijo, Diego Fernando, de que esperaba un segundo bebé y de que el padre no sería otro que Diego. Pero Oliva terminó de vuelta en Ezeiza a los pocos días: Maradona la había echado, harto de que confronte con Ojeda. Hoy, sin ninguna de sus dos rubias, chatea con vedettes y les ofrece un tratamiento de primera clase en Oriente Medio.

Diego pide delivery. Victoria Xipolitakis, ya sin temporada teatral marplatense, sorprendió esta semana al decir: “Diego me invitó a Dubai y no le pude decir que no”. Xipolitakis revivía un viejo rumor: en noviembre del 2013, con siliconas nuevas, circuló la información de que Maradona le había regalado pasajes para invitarla a su cumpleaños. Al llegar de ese viaje, la vedette se defendió: “No le festejé nada a Maradona. Mientras todos hablaban, yo tomaba sol. El viaje me lo banqué yo”.

Esta vez, afirmó: “Me estoy yendo siete días al Caribe con una amiga. Y cuando regrese, me voy a Dubai para encontrarme con Diego. Yo le aclaré que el pasaje era carísimo pero él me dijo que no le importaba, que el dinero no era ningún problema para él. Es más, hasta me prometió que él se iba a hacer cargo de todos los gastos”.

La hospitalidad maradoniana parece ser muy completa. Xipolitakis revela sin sonrojarse: “Hasta me ofreció una limusina para que me lleve desde mi casa hasta el aeropuerto de Ezeiza y desde el de Dubai hasta su mansión. En noviembre del año pasado le dije que no porque había cosas que no me cerraban… Ahora los dos estamos solos, ¿no?” Otros afirman que Xipolitakis no es la elegida: que ella misma le llevaría a Dubai una amiga al Diez, que él seleccionó a través de un casting de fotos vía Whatsapp.

Otra vedette ascendente, la uruguaya Natasha Rey, que acompañó a Carlos Perciavalle en su última temporada teatral en Punta del Este, le mostró a la revista Semanario una serie de chats insólitos que Maradona le habría mandado en sus desvelos nocturnos. Rey dice que Maradona la conoció “por una foto” y que al verla sentenció: “Esa morocha va a ser mía”.

Ella contó sin tapujos que la llama a diario, que le habla de Oliva como “la pesada”, y que el Diez es, por lo menos, insistente: “Estoy comprometida y tengo dos nenes, ya se lo dije pero él insiste con que no le importa nada, que tuvo un lío grande con Rocío y que se separó y que muere por mí”.

En los mensajes que la chica le adjudica al argentino, Maradona despliega una suerte de monólogo con su estrategia de seducción: “Te mando el pasaje, primera clase, como una reina te venís. Me encantás. Quedé impactado con tu belleza. Dame el sí, reina, cuando estés acá no lo vas a poder creer”. En otro chat, el ídolo habría cambiado su estrategia: “Hola, reina, espero te conectes. Estoy hecho bolsa, eché a Rocío. Morocha, por favor, me robaste el corazón. Es una verdadera mierda estar así. Pasé por una fuerte discusión con Rocío. ¡Voy por más, por vos!”

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