Sitios Externos, Sociedad / 19 de mayo de 2014

Cerati, cuatro años: ¿nada más queda?

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“No está como un vegetal. Dejarlo morir jamás se nos pasó por la cabeza a los que estamos cerca suyo”. dice Leo García, músico y amigo.

A mediados del año pasado, Gustavo Cerati recibió la visita de una vieja amiga en su habitación de la clínica ALCLA en el barrio de Belgrano. Su amiga le habló lento, en un tono suave. Buscaba una reacción de empatía, llegar a lo que quedaba de Gustavo, a la persona que hace cuatro años está en estado de inconsciencia. Minutos después, tuvo una sorpresa: Cerati rompió su inmovilidad y deslizó la lengua entre los labios. Para su amiga, optimista, fue una señal de agrado; una suerte de respuesta.

Familiares y amigos cuentan que gestos como este se repiten. Leo García, músico y uno de los que lo visita con más frecuencia, afirma: “Fui a verlo para mi cumpleaños, le toque la mano y me la tomó”. Lillian Clarke, la madre del ex Soda Stereo, confía a NOTICIAS: “Gustavo reconoce voces, le tocás el piecito y mueve la pierna. Hay pequeños avances desde hace un tiempo”.

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Lillian basa toda su esperanza en estos movimientos mínimos; son el centro de su fe y de su confianza en que la recuperación de su hijo es posible. Para su familia, para sus amigos, la mente de Gustavo Cerati no está totalmente apagada, todavía hay alguien ahí, algo que la ciencia, sin embargo, todavía no pudo demostrar. “Hay que esperar a que abra los ojos”, afirma la madre. Darlo por perdido, dejarlo morir, es algo fuera de cuestión.

El miércoles 14 por la noche, de cara a un nuevo aniversario de la isquemia cerebral y el posterior accidente cerebro-vascular que Cerati sufrió en el 201