Economía, Sitios Externos / 2 de abril de 2015

Peor con el cepo

A pesar del cepo, las trabas a importar y el resto de los controles cambiarios sobre la balanza de pagos, el Banco Central perdió US$ 37.000 millones en tres años, tuvo que devaluar 48,3% en el 2014 y la inflación trepó al 40% durante ese año. Los problemas cambiarios se trasladaron a la producción, cuya tasa de crecimiento se desaceleró en el 2012 y 2013 y se contrajo un -2.3% en 2014. Según las cuentas nacionales, luego de la imposición del cepo, el PBI per cápita medido en dólares de 2013 cayó a US$ 14.700 en el 2013 (-2%) y se redujo a US$ 12.600 en el 2014 con la devaluación (50% en el año) y la recesión.
La inversión productiva fue la variable más perjudicada, dado que las financieras se volvieron más atractivas. El desdoblamiento del tipo de cambio generaba expectativas de devaluación sobre el tipo de cambio oficial, de convergencia hacia el dólar más alto, que incentivaba a los agentes a dolarizar sus carteras de activos en detrimento del gasto en bienes de capital productivo.
La inversión bruta interna fija (IBIF) es fundamental para anticipar la acumulación de capital y el crecimiento de largo plazo. Es posible considerar algunos indicadores “proxy” que la componen, como el gasto en construcción, en equipo durable de producción y vehículos (excluido el uso particular). En el 2014, se destaca una caída interanual de las importaciones de piezas y accesorios para bienes de capital (-23%), del gasto en material de transporte de origen nacional (neto de exportación) (-21%), de la producción nacional de maquinarias y equipos (-8%), de la construcción (-8%) y un incremento de la importación de bienes de capital (+3%). En promedio, el gasto de capital de las empresas (inversión bruta) se habría contraído un 11% en 2014 con respecto al 2013.
Crisis inmobiliaria. Antes del cepo, parte del boom de commodities y la afluencia de dólares se había canalizado mediante la construcción y el mercado inmobiliario. El cepo rompió este canal de transmisión, porque impidió que el público accediera libremente al mercado de divisas para concretar las transacciones inmobiliarias; falló en el intento de pesificar el mercado inmobiliario y encareció las propiedades en pesos. Con el correr del tiempo, la merma de las operaciones redujo los precios en dólares: las propiedades en la ciudad de Buenos Aires bajaron un 8% en el último año, y un 15% desde la imposición del cepo.
En el 2015, la incertidumbre sobre una posible regularización del mercado de divisas hace que los oferentes retraigan sus decisiones de venta y esperen una recuperación de precios. Los créditos hipotecarios tampoco ayudan: en el 2014, cayeron un 18% interanual en términos reales. Los hipotecarios perdieron mucha participación dentro de la estructura de créditos totales, al pasar de 18% en el período 2003-2007 a solamente un 12% entre el 2008 y 2014 y 8% en el 2014.