Menú
Opinión, Sitios Externos / 24 de mayo de 2015

Monte Hermoso: ¿Para qué sirven las puebladas?

La muerte de Catherine derivó en una pueblada y otra muerte. Cuál es el sentido de responder a la violencia con más violencia. La irracionalidad a la orden del día.

Por

Pueblada Monte Hermoso
FURIA Y DOLOR. Tras conocerse la noticia de la muerte de Catherine Moscoso, vecinos de Monte Hermoso se concentraron en la comisaría. Fuego y destrozos fueron el resultado.

En marzo fue el asesinato de Valeria, la empleada de un almacén de Necochea, que desembocó en el ataque a la casa del intendente municipal por parte de vecinos enardecidos. Tiempo antes las llamas habían ardido en las calles de Junín: la gente quemó un patrullero y apedreó una comisaría en represalia por el crimen de Karen, una joven de 17 años. También pasó lo mismo en Cañuelas por la muerte violenta de dos comerciantes. Ahora es el turno de Monte Hermoso, donde los desmanes populares no discriminaron a su paso responsabilidades, historia o bienes colectivos, como siempre ocurre frente a una multitud enceguecida.

¿Sirven de algo las puebladas? ¿Tiene algún efecto positivo esta catársis colectiva irracional? Nadie duda que la sociedad está harta de no poder confiar en sus autoridades políticas, judiciales y policiales . Y que los hechos de inseguridad -sobre todo en los lugares chicos donde todo el mundo se conoce- provocan indignación en ciudadanos que se sienten indefensos. Pero esta reacción no es otra cosa que violencia castigada con más violencia. ¿Y a dónde ha llevado históricamente este camino? A más caos y disgregación social. Con pautas de convivencia rotas, por más deficiencias que tenga el sistema, terminan perdiendo los sectores más vulnerables. Porque de última las reglas, aún con injusticias, protegen más que la anomia. Poner orden con lo que se tiene a mano resulta peligroso.

La sociedad argentina tuvo experiencias con marchas que, aún en silencio, como la de María Soledad Morales, en la década del ’90, resultaron más audibles para el poder político de turno. Romper, incendiar, apedrear o destrozar, como ocurrió en Monte Hermoso, distrae del verdadero problema y contamina la discusión. Hoy, en lugar de estar hablando sobre por qué las autoridades no encontraron a tiempo a Catherine, se está debatiendo sobre una pueblada que no llevó a nada bueno.

*Editora de Información General de NOTICIAS.